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Salud

Qué sucede si despertás a un sonámbulo

Cómo actuar correctamente ante estos casos

Son muchos los mitos y creencias asociadas a los sonámbulos y existen dudas sobre cómo actuar al ver a alguien caminar o realizar distintas acciones cotidianas cuando supuestamente está dormido. La duda más frecuente que se plantea es si se debe o no despertarlo.

El sonambulismo es un trastorno del sueño que los expertos incluyen en el grupo de las parasomnias, un conjunto de alteraciones variadas que se manifiestan en forma de conductas no deseadas que tienen lugar mientras dormimos. Es más frecuente de lo que se cree y afecta principalmente a los niños, sobre todo a los de edades comprendidas entre los 4 y los 8 o 10 años, los episodios suelen remitir llegada la adolescencia.

Cuando son pequeños, es común que los sonámbulos se despierten llorando. Sin embargo, también los adultos y personas mayores pueden padecerlos y, en estos casos, las causas pueden ser diversas. La fatiga, el estrés y la ansiedad, el consumo excesivo de alcohol o algún tipo de trastorno respiratorio o de deterioro cognitivo, pueden estar detrás de estos episodios.

Los síntomas son claramente reconocibles:

– Actúa dormido como si estuviese despierto.

– Puede incorporarse y permanecer sentado en la cama.

– Deambular entre sueños por la casa.

– Realizar acciones más o menos complejas, desde ir al baño, vestirse o comer algo, hasta abrir la puerta y salir de casa, pasear o usar un coche (las situaciones menos frecuentes, pero las que entrañan mayor peligro).

Permanecen con los ojos abiertos, aunque la expresión de su mirada “perdida” indica que realmente no están plenamente conscientes. Es común que hablen o murmuren, aunque generalmente con frases inconexas o sin sentido. Los episodios suelen producirse pasadas unas pocas horas tras el inicio del sueño y duran solo unos minutos, no más de diez, aunque hay casos en los que resultan más prolongados.

La conveniencia o no de despertarlo, dependerá de las distintas circunstancias. En la mayoría de las ocasiones, no será necesario y bastará con dirigirlo con delicadeza a su cama, pero, en otras ocasiones, podrá ser imprescindible despertarlo porque esté corriendo riesgo. Por tanto, si creés que debés hacerlo, que sea con cuidado, sin gritos o zarandeos, no porque sea peligroso, sino porque lo asustarías (igual que si te despertasen bruscamente estando dormido en tu cama).

Si lo hacés con delicadeza, no pasará nada, solo estará unos minutos desorientado porque no entenderá qué hace ahí en lugar de estar durmiendo en su cama. Solo en casos excepcionales puede mostrar cierta agresividad en su comportamiento, pero, en principio, es fruto de la propia confusión. Generalmente, una vez despierto, te hará caso y volverá a su cama y lo más probable es que no recuerde nada de lo ocurrido al despertar por la mañana.

El sonambulismo, especialmente en niños, es un trastorno del sueño pasajero, cuyos episodios van remitiendo a medida que crecen, esto se denomina sonambulismo infantil. Los niños que se despiertan sonámbulos son muchos, es por eso que debés intentar tratar la situación con normalidad, consultando con especialistas: médicos, pediatras, neurólogos y expertos en medicina del sueño, si esos episodios se repiten con demasiada frecuencia (más de dos veces por semana) o van unidos con otros síntomas que puedan indicar la presencia de otras enfermedades, como depresión o problemas respiratorios (apnea del sueño).

Si convivís con un sonámbulo es importante lograr un entorno lo más seguro posible en la habitación donde duerme y en la casa en general, para evitar accidentes y situaciones peligrosas. Por ejemplo:

– Evitar que los niños sonámbulos duerman en una cama cucheta.

– Cerrá armarios, como los de limpieza, donde puedan haber sustancias peligrosas.

– No dejar las llaves de casa puestas en la puerta.

– Colocá barandas protectoras en las escaleras, entre otras.

– Si se levanta por la noche, dirigilo con cariño a su cama y al día siguiente no dramatices lo ocurrido para no asustarla o provocarle sentimiento de vergüenza o culpa.

Fuente: Un cómo

Salud

Trucos para quitar el olor a humedad de tu ropa

Nueve consejos para deshacerte definitivamente de este olor

Si no sabés como deshacerte del olor de humedad en tus prendas, estos consejos pueden servirte.

Secar la ropa al sol

Hacerlo después de lavarla es el primer consejo para que la humedad no se quede en los tejidos. En cuanto acabe el ciclo de lavado y con la ropa limpia aún húmeda, será el momento de sacarla rápidamente, dado que si se queda dentro del tambor durante mucho tiempo puede impregnarse de un olor a humedad difícil de eliminar.

Si es en zonas aireadas o con ventilación, al aire libre o al sol muchísimo mejor, puesto que así se secará de forma natural. Eso sí, antes de recogerla del tender asegurate de que está completamente seca, puesto que si la guardás todavía húmeda en el armario el olor se potenciará.

Si una prenda se humedece, deberás lavarla de inmediato o dejarla al sol para poder airearla correctamente. El uso de secadoras puede potencial el mal olor, así que optá siempre por tenderla al aire libre de inmediato.

Eliminar la humedad en armarios y cajones

Puede que el olor provenga de haber tenido las prendas un largo periodo de tiempo encerrada en armarios o cajones. Si bien lavándolas podría resolverse, también se recomienda mantener los armarios y cajones aireados y bien ambientados para evitar que vuelva a instalarse la humedad en tus prendas.

Además de limpiar adecuadamente cajones y armarios, puede serte de utilidad las cajitas deshumidificantes que absorben la humedad ambiental reconduciéndola a un recipiente y evitando que penetre en los tejidos.

Otro truco es colocar dentro de los cajones o en el armario saquitos absorbentes con sal gruesa, dentro de unas bolsitas de malla o medias viejas. La sal se encargará de eliminar la humedad y mantener las prendas libres de su mal olor.

Lavar la ropa con bicarbonato

Si huele a humedad tras haberse quedado demasiado tiempo dentro de la lavadora antes de tenderla, volvé a lavarla pero esta vez sustituyendo tu detergente habitual por una taza de bicarbonato. En caso de que se trate de lavar de nuevo unas pocas prendas, bastará con una cucharadita mezclada con el detergente.

Lavar la ropa con vinagre

Si lo anterior no te funcionó, puedes probar de lavar la prenda de nuevo haciendo uso de un limpiador natural: el vinagre, preferiblemente de vino blanco o manzana. Podés añadir una taza de vinagre al lavado o poner la prenda en remojo en una mezcla de agua y vinagre en la ducha, que deberás enjuagar al cabo de unos minutos.

No te preocupes por el olor del vinagre al impregnar tu ropa, puesto que, aunque sea fuerte, desaparecerá durante el lavado. Si querés aumentar el poder neutralizador del mal olor del vinagre, podés añadir un vasito de jugo de limón para acabar con el olor a humedad de tu ropa. Es importante dejar secar la ropa al aire libre para que se airee correctamente.

Poner la ropa en remojo

Aunque te parezca contradictorio, si no desaparece de tus prendas tras airearlas, ponela en remojo junto a algún jabón con una fragancia agradable. De este modo, podrás volver a tenderlas, tras haberlas enjuagado, habiendo acabado con el mal olor.

Usar suavizante

Usá suavizante con una fragancia agradable. Sobre todo, en los casos en que puedas lavar las prendas en un ciclo corto.

Utilizar aceite de árbol de té

Uná forma de quitar el olor sin lavar es vaporizar las prendas. Hacé un baño de vapor en la prenda acompañado de alguna fragancia que ayude a eliminar ese hedor, como puede ser el aceite de árbol de té, efectivo para eliminar el olor a humedad dadas sus propiedades antisépticas y antibacterianas. Con tan solo unas gotas sobre el agua que vaporizarás sobre la prenda será suficiente.

Usar vodka

Si son pocas las prendas que se han visto impregnadas por este mal olor, impregná un trapo limpio con vodka y frotá la prenda, prestando especial atención a la zona donde se ha concentrado más olor a humedad (sobre todo si se trata de zonas como puños, cuellos o áreas con gomas o fruncidos) y verás como el olor desaparece en unos instantes.

Aplicar frío para disipar el olor a humedad

Si y se trata de un olor leve, poné las prendas en una bolsa de plástico e introducilas entre 10 y 15 minutos en el congelador. O usá agua helada para lavar la ropa si el olor no es excesivamente fuerte.

Fuente: Mundo deportivo

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Salud

Cuatro guarniciones saludables con zanahorias

Ideas para sacarle provecho a este ingrediente

Son muchas las opciones de guarniciones saludables que se pueden hacer con zanahorias. Se combinan con otros vegetales, con legumbres y con granos o cereales. Se caracterizan por un sabor dulce, pero que se puede emplear en recetas saladas. A continuación, algunas ideas:

1. Zanahoria con garbanzos y perejil

Esta alternativa es excelente para consumir legumbres y vegetales al mismo tiempo. Además, la podés preparar como guarnición fresca o caliente.

Ingredientes

– 1 zanahoria mediana

– 2 ramitas de perejil

– Sal y orégano

– 1 chorro de vinagre de manzana

– 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra

– 1/2 taza de garbanzos cocidos o 1/2 taza de este producto enlatado

Paso a paso

1- Abrí la lata de garbanzos, retirá el líquido que contiene y lavá para eliminar el exceso de sodio. Cuando lo hagas, escurrí con un colocador y guardá la mitad de los granos en la heladera.

2- Cuando ya tengas la 1/2 taza de este ingrediente, añadilo dentro de un bowl o un cuenco amplio.

3- Lavá y rallá la zanahoria dentro de este recipiente.

4- Lava y picá el perejil lo más fino que puedas. Colocalo dentro del bowl.

5- Agregá la sal, el aceite de oliva, el orégano y el chorro de vinagre.

6- Revolvé para que todo se condimente.

2. Zanahoria rallada en colchón de vegetales

Las ensaladas son las más elegidas cuando las temperaturas son elevadas. Además, esta opción es fresca y rápida de preparar.

Ingredientes

– 1/2 zanahoria

– 1/2 atado de rúcula

– 5 tomates cherry

– Sal y vinagre blanco al gusto

– 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra

Paso a paso

1- Lavá las hojas de rúcula bajo la canilla hasta que no queden restos de tierra. Escurrilas, cortalas al medio con las manos y colocalas desparramadas en una fuente chata.

2- Lavá y retirá los extremos de la zanahoria. Rallala con un rallador y, cuando termines, acomodala encima de las hojas.

3- Lava y cortá al medio los tomates cherry. Distribuilos por encima de los otros vegetales.

4- Añadí el aceite de oliva, la pizca de sal y el vinagre blanco.

3. Puré de zanahoria con calabaza

Esta alternativa es excelente para que los más pequeños consuman vegetales. A su vez, es perfecta para los días en los que te apetece una comida caliente y saludable.

Ingredientes

– Sal al gusto

– 1 zanahoria grande

– 1 pocillo de leche

– 1 pizca de nuez moscada

– 1 rodaja de calabaza sin cáscara

– 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra

Paso a paso

1- Lavá y pelá la zanahoria y la calabaza.

2- Cuando termines, colocalas dentro de una olla con agua caliente (lo suficiente para que las cubra).

3- Encendé en fuego medio y dejá que hiervan durante 15 a 20 minutos. Luego verificá que ya estén cocidas introduciendo un cuchillo en el centro.

4- Si ya están blandas, escurrí el agua y deja los vegetales dentro de la olla.

5- Pisá con un pisapapas hasta que se forme un puré de color naranja.

6- Añadí el aceite, la sal y la nuez moscada. Revolvé.

7- Incorporá la leche de a chorros y continuá revolviendo. Podés añadir la cantidad de líquido que te parezca necesaria.

8- Cuando se haya formado, probá de sabor y si gustás, volvé a sazonar. Cuando termines, volvé a calentar el puré antes de comer.

4. Zanahoria gratinada con brócoli

Esta guarnición es colorida, nutritiva y va perfecta para acompañar pollo o alguna carne blanca.

Ingredientes

– 1 zanahoria grande

– 100 gramos de brócoli

– 1/4 de pimiento rojo

– 1 feta de queso Cheddar

– Sal y orégano al gusto

– 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra

Paso a paso

1- En primer lugar, lavá y pica la zanahoria y el brócoli en cubos. Luego cortá en tiras finas el pimiento.

2- Colocá el aceite de oliva en un wok o sartén y añadí la zanahoria dentro. Cociná a fuego mínimo.

3- Luego de 5 minutos, incorporá el morrón. Mientras se cocinan, revolvé para que los vegetales no se peguen.

4- Cuando ambos ingredientes estén blandos, añadí el brócoli. Dejá que se cocine por 5 minutos.

5- Añadí la sal y el orégano.

6- Picá la feta de queso en cubos e incorporalo dentro de la sartén. Apagá el fuego cuando el mismo se haya derretido.

Fuente: Mejor con salud

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Salud

Seis beneficios de las cáscaras de mandarina

Motivos para incluir esta parte de la fruta

Cuando una fruta tiene grandes beneficios, probablemente sea buena idea consumirla en su integridad, porque está impregnada de muchos nutrientes por dentro y por fuera. En el caso de la mandarina, por ejemplo, consumir la cáscara aporta muchas propiedades.

1. Reduce las calorías de otros alimentos

De acuerdo con los expertos, la cáscara podría eliminar algunas calorías que están escondidas en algunos alimentos, sobre todo cuando se usa como especia para algunos platos. Además puede sustituir algunos aderezos que podrían no ser tan saludables. Cuando esto pasa, podría bajar la ingesta de calorías que normalmente te llevarías en una comida y de esta manera, alimentarte más saludablemente.

2. Previene algunos tipos de cáncer

Según un estudio inglés publicado en el sitio Cookist, la cáscara contiene la suficiente cantidad de antioxidantes, como para evitar la aparición de tumores cancerígenos, lo que podría deberse a que contiene 20 veces más antioxidantes que la pulpa de este cítrico.

3. Puede regular el colesterol

De acuerdo con un artículo publicado por la American Chemical Society, podrían tener igual o mejores resultados en comparación con algunos medicamentos con la función de regular el colesterol de la sangre.

4. Beneficia tu salud gastrointestinal

De acuerdo con investigadores del Instituto de Química Orgánica en Bulgaria, las cáscaras son capaces de regular los problemas relacionados con el sistema digestivo y gastrointestinales, puesto que aumenta la sensación de saciedad y mejora el sistema inmunológico. Todo esto gracias a que contienen pectina de excelente calidad, lo cual es una fibra soluble con grandes propiedades para la salud.

5. Desintoxica tu cuerpo

Los cítricos son frutos altamente alcalinos que pueden ayudar a depurar el organismo, por lo que la infusión de cáscara de mandarina puede realizar su función depurativa, de acuerdo con un sitio especializado en el estudio de cítricos.

6. Es diurética

Es un fruto que aumenta la absorción de nutrientes y contribuye a la descomposición de alimentos, por lo que contribuye óptimamente a la digestión.

Fuente: Gastrolab

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