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Salud

Señales para saber si tu perro tiene calor

Normalmente, los perros registran una temperatura que va de los 37,5 a los 39,5 ºC dependiendo de factores como edad, tamaño, peso, etc. En parte, sudan a través de las almohadillas de sus patas. El jadeo de su boca y la eliminación de vapor de agua a través de su lengua son otros mecanismos con los que cuenta para refrigerarse.

Un aumento del calor puede traer consecuencias grandes si no tiene la posibilidad de refrescarse. Si su temperatura sube hasta los 40 – 43 ºC, se corre el riesgo de que sufra un golpe de calor.

Si llega a ese punto, prestá atención a sus síntomas: mucosas demasiado enrojecidas, dificultades para respirar, y en el peor de los casos, vómitos, diarrea y convulsiones. Si notás estos signos, intentá bajar su temperatura y llevalo de urgencia a una clínica veterinaria.

Para que se mantenga fresco debe tener agua, sombra, evitar paseos o actividades intensas en los horarios más calurosos y no encerrarlo en lugares que puedan alcanzar altas temperaturas.

Por otro lado, podés mojarlo un poco con una toalla húmeda o usar ventiladores, congelar agua y darle cubitos de hielo. En el mercado también hay varias alternativas como las mantas refrigerantes -que básicamente están compuestas por una colchoneta que contiene un gel interior que se enfría en cuanto se tira encima-; así como dispensadores automáticos de agua -que se conectan a la red de agua doméstica o a una cisterna y puede colocarse en el jardín o la pared de la terraza-.

Señales de que tiene calor

Analizá su comportamiento: si notás que ha disminuido su actividad física en contraposición a su día a día, puede ser un síntoma del aumento de temperatura. Cuando tiene calor, tiende a disminuir su actividad y quedarse tranquilo en lugares más frescos.

Fijate en la respiración: al tener calor, comienzan a aparecer los jadeos (como si hubiese hecho actividad física) generalmente con la lengua afuera.

Sus mucosas se van a enrojecer: revisá bien sus encías.

Fuente: Ok diario

Salud

Consejos para entrenar en la arena

Cómo sacarle provecho a correr en esta superficie

Uno de los grandes beneficios de entrenar en la playa es la desconexión y su motivador entorno. Algunas de las cosas que permite la arena es:
Además permite:

• Realizar un trabajo más intenso, mejorando el rendimiento.

• Fortalecer tobillos gracias a la mayor estimulación.

• Aumentar la capacidad aeróbica debido a la mayor intensidad del ejercicio y a las condiciones en que se desarrolla.

• Quemar mayor cantidad de grasas por el aumento de la frecuencia cardiaca gatillada por la alta intensidad del ejercicio.

Pero el saldo no es tan positivo para quienes, antes de probar la arena, no efectúan un trabajo integral de preparación y solo se dedican a correr, sobre todo por superficies regulares como pavimento y pista. Aunque tengan un buen nivel, pueden padecer lesiones al ejercitarse en esta nueva superficie al no tener fortalecidos sus tobillos como se requiere.

En concreto, el entrenamiento en arena no es recomendado para quienes poseen lesiones articulares o tendinosas ya que el nivel de exigencia es mayor por la irregularidad e inestabilidad del terreno.

También hay que tener cuidado si se corre descalzo en esta superficie ya que pueden haber objetos que nos generen alguna lesión o corte. Por eso se deben escoger bien los sectores donde se realizarán los entrenamientos, sobre todo cuando se ejecutan las sesiones de potencia, puesto que el daño puede ser mayor.

No es lo mismo correr por arena blanda que por arena compacta. De ahí que según el grado de compactación, pendiente y humedad, cambiará la metodología y los objetivos. Este tipo de terreno nos puede servir para mejorar la técnica de carrera y para fortalecernos muscularmente, trabajando la potencia y reclutando más fibras musculares.

Por ejemplo, la arena dura nos sirve para entrenar:

• Ejercicios de técnica de carrera

• Ejercicios de velocidad

• Series de multisaltos

• Ejercicios excéntricos

Y en la arena blanda se pueden realizar:

• Ejercicios propioceptivos (fortalecimiento de pies y tobillos)

• Ejercicios de potencia

• Ejercicios anaeróbicos

• Entrenamiento en zig-zag para potenciar musculatura lateral

Ejercicios en agua

Se recomienda agregar a la rutina de ejercicios sesiones de trote con el agua hasta los tobillos. Este es un entrenamiento que ayudará, al obligarnos a levantar las rodillas, a mejorar la técnica de carrera y postura. En este proceso se fortalece la musculatura encargada de flexionar la cadera (psoas iliaco) y de generar la zancada, siendo fundamental su repetición constante para mejorar el rendimiento.

Los ejercicios propioceptivos deben estar siempre incluidos en la rutina y, si la idea es correr en arena, con mayor razón, ya que se trata de una superficie inestable donde requerimos de una mejor respuesta motora y flexibilidad. Y no solo a nivel muscular sino también tendinoso, a causa de la estimulación del sistema nervioso, que se vincula con el control del equilibrio y la relación del espacio con el entorno.

Por último, los siguientes tips te permitirán aprovechar al máximo el entrenamiento en arena:

• Hidratate bien antes durante y después del ejercicio.

• Realizá un buen trabajo previo de movilidad articular.

• Comienza de menos a más en la dificultad de los ejercicios.

• Partí la sesión con ejercicios propioceptivos para adaptarse al medio inestable.

• Regulá bien la velocidad de carrera para que no te agotes antes de tiempo.

• En caso de entrenamiento de potencia o anaeróbicos, respetá bien los tiempos de descanso entre series.

• Entrená en los horarios de menor radiación solar.

• Aplicá siempre protección solar.

• Efectuá un máximo de tres sesiones semanales.

• Intercalá el trabajo en arena con sesiones en superficies distintas y con otros deportes.

Fuente: Run for life

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Salud

A qué se deben y cómo evitar los picores en el cuero cabelludo

Qué productos debemos evitar

El cuero cabelludo sufre un maltrato constante debido a tratamientos poco adecuados, shampoos agresivos, la escasa protección solar o los distintos agentes contaminantes que están en el ambiente. Todos estos factores causan sequedad, irritación y afecciones varias.

Los problemas en el cuero cabelludo suelen provocar dermatitis seborreica, caspa o sequedad. En el primer caso, pica la cabeza, y si además se tiene caspa (manchas escamosas) es posible que al mirarte al espejo veas la piel de esa zona enrojecida. Esto se debe a la acumulación de aceites que produce la cabeza y también de piel muerta.

Para remediarlo, usar un shampoo suave que no irrite para que no active la producción de más sebo, y evitar aquellos que lleven sulfatos en su composición, unos compuestos tensoactivos que algunas firmas cosméticas usan pensando en una mayor efectividad, cuando su acción limpiadora lo que hace es arrastrar también los aceites naturales y propios del pelo, que son los que necesita para estar nutrido y protegido.

La caspa también pica, el cabello se ve más graso y apelmazado, lo que podés remediar con un buen shampoo de cebolla, ya que esta es astringente, lo cuál eliminará ese exceso de grasa, es revitalizante y antiséptico, de modo que irá permitiendo que tu cuero cabelludo sane, mejores el problema de caspa y los picores, tu pelo se caerá menos y crecerá más fuerte y bonito.

Solucionada la caspa y la dermatitis, ¿qué hacemos con la sequedad? El problema muchas veces está en el uso de shampoos inadecuados y cosméticos que tampoco están libres de agentes que lo resecan, a lo que sumar secadores, planchas o la acción del aire y el sol. Es importante vigilar los productos de higiene que usamos. Por ejemplo, un shampoo nutritivo de confianza elaborado con ingredientes naturales y libre de sulfatos, siliconas y parabenos.

El pelo necesita una hidratación extra que puede obtener de las mascarillas, sprays, shampoos y acondicionadores con presencia de keratina y pantenol, así como algún tratamiento específico para el cuero cabelludo. En casa, y para regular los niveles de grasa, podemos usar gel de aloe vera puro, que además humedece las fibras y evita la caída capilar. Como fungicida y antibacteriano es estupendo, rico en antioxidantes y mucílagos.

Si el problema persiste, es recomendable acudir al dermatológo para que evalúe tu caso puntual.

Fuente: Looc

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Salud

Cómo eliminar el mal olor del baño

Los posibles motivos y cómo actuar en cada caso

Una mala distribución de las tuberías del baño o que este no cuente con buena ventilación son algunas de las posibles causas de que tu baño huela mal. A continuación, los posibles motivos y cómo actuar.

1. Poros, fisuras o aberturas

Debés realizar una inspección en el lugar. En general, se trata de una rendija dañada o una abertura que está muy cerca de la red de alcantarillado general.

2. Sifones obstruidos o averiados

Los sifones son mecanismos que, en condiciones óptimas, retienen agua en su interior para evitar la formación de malos olores. Si tenés problemas con el suministro de agua en tu casa, el aire circula con libertad por el sifón. Y es muy probable que el hedor provenga de las juntas, poros y desagües conectados al mecanismo.

3. Una ventilación mala o escasa

Cuando no circula el aire, es inevitable que se produzcan olores desagradables. Si en tu caso esto sucede porque este espacio no cuenta con ventanas, verificá que el sistema de ventilación no esté obstruido. Es común encontrar polvo, entre otros agentes, que limitan el paso del aire por la rejilla.

4. Sellado de tuberías deficiente

Existe la probabilidad de que las conexiones de la tuberías no se hayan sellado de forma correcta o con el material adecuado, lo que desencadena la fuga de gases de la red de saneamiento.

5. Llevás mucho tiempo sin reemplazar la tubería

Aunque las tuberías viejas no estén fallando en su función principal, puede que sí sean las causantes del mal olor. Esto se debe a que la acumulación de desechos propicia un ambiente perfecto para bacterias y levaduras.

6. Tuberías en las que se estanca el agua

En ocasiones, la fuente del mal olor es el agua estancada en una de las partes de la tubería. Estos olores suelen ser provocados por las bacterias y el moho que se forman donde el agua no fluye como debería hacerlo.

Consejos para eliminar el mal olor

1. Limpiá el tacho de basura con bicarbonato de sodio

Formá una pasta suave de bicarbonato y agua para limpiarlo. Luego, enjuagá la mezcla con agua y vinagre. Esperá a que el tacho se seque y esparcí un poco de bicarbonato allí antes de colocar la bolsa de basura. Renovalo cada 15 días como mínimo, así será más efectiva la acción desodorante.

2. Neutralizá los malos olores de la tubería con bicarbonato

Si el olor perturbador proviene del sifón, una combinación de bicarbonato con vinagre y agua tibia puede resultar. O podés sustituir el vinagre por una gotas de un aceite esencial de olor fuerte y agradable. En ese punto, agitá la mezcla y vertila por los desagües del lavatorio, ducha y bañadera. Este neutraliza los malos olores, mientras que el vinagre desinfecta la zona.

3. Vertí un poco de detergente en el tanque de agua del inodoro

Si bien es cierto que existen gran variedad de pastillas para el inodoro, una opción para eliminar olores es verter un poco de detergente para la ropa en el tanque de agua del inodoro. Es común que este se asiente en el fondo, por lo que cuando tires de la cadena se liberará parte de su perfume.

4. Usá vinagre para limpiar superficies, desagües y demás

Es perfecto para acabar con bacterias, levaduras y moho. Según el lugar, podés usarlo de distintas maneras. Algunas son:

– Superficies afectadas: mezclá vinagre con agua en una botella con atomizador. Luego, rociá la superficie y limpiá con un paño húmedo.

– Desagües: para acabar con los microorganismos dañinos que se concentran en las tuberías, vertí una taza llena de vinagre por el desagüe y dejá que actúe.

– Ambientador: mezclá dos tazas de agua, una cucharadita de bicarbonato de sodio, una de vinagre y algunas gotas de tu aceite esencial favorito en una botella con atomizador para perfumar el lugar.

5. Limón

Conocido por su aroma cítrico, puede neutralizar los olores desagradables, siempre y cuando el baño esté limpio. Cortá varias rodajas y colocalas en un lugar estratégico. Hay quienes parten el limón por la mitad.

6. Encender fósforos o velas aromáticas

Encender uno al momento de tirar la cadena es útil, ya que el olor a quemado suele ser más fuerte que el del baño. Sin embargo, debés considerar que esta solución no se mantiene por mucho tiempo, razón por la que volverá el olor. En ese caso, son más recomendables las velas aromáticas, cuyo perfume se puede prolongar por más tiempo.

7. Repará las tuberías y juntas defectuosas

Si luego de tu inspección te has percatado de que hay fisuras o fugas en el sifón, intentá reemplazar las empacaduras, o colocar masilla y cintas aislantes de plomería. Prestá especial atención al cercado del inodoro y al manguetón de este. En caso de encontrar fallas, tomá las medidas correctivas necesarias. Al haber aire de los acueductos circulando de manera libre, permanecerá el hedor.

8. Ventilá todos los días

Aireá el baño por lo menos 10 minutos cada día. Si tiene ventanas, junto con la puerta, podés aprovechar la ventilación cruzada. Si la ventilación es proporcionada por un sistema, debés asegurarte de limpiarlo y acabar con cualquier obstrucción que impida la circulación del aire. Si no contás con ninguna de estas opciones, acudí a un experto para que te indique cuál podría ser la mejor forma para ventilar.

9. Secá muy bien las toallas

Suelen desprender un olor a humedad que se esparce por todo el baño, y se considera poco agradable. Secalas muy bien y reemplazalas cada cierto tiempo.

10. Creá tu propio ambientador

Son efectivos, económicos y fáciles de hacer. Con ellos podés asegurar un suministro permanente para aromatizar. Para iniciarte con este truco, tomá una botella con atomizador y colocá en su interior agua con unas 10 gotas de un aceite esencial de naranja o del aroma de tu elección. Agitá el frasco y pulverizá en el lugar cada vez que quieras.

Fuente: Mejor con salud

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