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Salud

Cinco razones para desmaquillarte antes de irte a dormir

Los efectos negativos de saltearte este paso en tu rutina diaria

Probablemente desmaquillarte antes de acostarte te da pereza. Sin embargo, conocer el daño que le hacés a tu piel saltando esta rutina probablemente te haga cambiar de opinión.

Esta práctica diaria le asegurará a tu rostro regeneración celular y oxigenación, dos condiciones necesarias para que tu piel pueda verse sana con o sin maquillaje. Debido a la gran cantidad de químicos que tienen los productos que usás y también a todo el maquillaje que te colocás, es probable que si no te desmaquillás tu piel no pueda regenerar sus células, provocando un daño irreversible sobre todo para la longevidad de tu cutis.

Estas son cinco de las razones por las que no debés dormir con el make up puesto:

Reseca tus labios: no solo el clima o una hidratación deficiente provoca que amanezcas con los labios resecos, sino que no sacarte el labial también es una causa.

Puede causar acné: al no eliminar los químicos de tu rostro con regularidad, los poros comienzan a cerrarse ocasionando que aparezcan lesiones como las del acné.

Opacidad en la piel: si has notado que ya no brilla, es probable que le falte humectación por los efectos que los químicos del maquillaje que no retirás tienen en ella.

Debilita las pestañas: no retirar adecuadamente la máscara de pestañas es una de las razones por las que cada día se ven menos abundantes.

Acelera el envejecimiento: al no dejar que los poros respiren con el maquillaje, se crea una barrera impidiendo una regeneración normal de los tejidos. Este acto tendrá consecuencias negativas para tu contorno de ojos, pestañas y labios.

Fuente: Mui

Salud

Síntomas de la adicción a los videojuegos

Qué puede generar en niños y adultos esta adicción

La pandemia ha potenciado la adicción a los videojuegos de chicos, adolescentes y adultos. El encierro incrementó el aburrimiento, lo que llevó a un aumento de las horas diarias dedicadas a las pantallas.

“El uso adecuado de los videojuegos es efectivo para desarrollar una estimulación funcional y habilidades cognitivas básicas para el aprendizaje como la atención, la percepción, la memoria y las funciones ejecutivas. Sin embargo, en exceso, pueden producir cierta adicción, estrés, comportamientos antisociales, vista cansada, problemas de oído, lesiones varias y dolores de espalda”, explicó al portal Con Bienestar Mariela Caputo, psicopedagoga y máster en Neuropsicología Clínica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) agregó un tipo de dificultad específica al que llamó el “desorden por videojuegos” dentro de los problemas mentales, debido a estos nuevos síntomas.

Su uso está asociado directamente con el sistema de recompensa del cerebro, que espera recibir un tipo de satisfacción y placer ante un logro adquirido. Hay algunos juegos que están diseñados especialmente para que esto pase, teniendo como garantía que el usuario siga consumiéndolo.

La especialista advirtió: “Cuando este circuito se retroalimenta de una manera intensa, se generan grandes cantidades de dopamina, que llevan a un estado de euforia, que lo puede inducir a sentir apatía y ansiedad. Cuando hay un exceso de dopamina, el cerebro induce al cuerpo a llevar a cabo movimientos innecesarios, como los tics repetitivos”.

La dependencia puede generar preocupaciones, impulsos o comportamientos excesivos o mal controlados con respecto al uso de la computadora y el acceso a Internet que conducen a un impedimento o angustia.

El estrés en la vida conduce a un anhelo por comportamientos y mecanismos de escape. El uso excesivo de estos medios es un factor de riesgo para el desarrollo de conductas adictivas

Fuente: Con Bienestar

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Salud

Ibuprofeno y paracetamol: diferencias y cuándo tomar cada uno

Son dos de los analgésicos más usados para aliviar alguna molestia, dolor o cuando tenemos fiebre, pero ¿qué diferencias hay entre ambos?

Es habitual que cuando sentimos malestar, dolor de cabeza, muscular o el comienzo de síntomas gripales, usemos medicamentos para aliviarlos, siendo el ibuprofeno y el paracetamol los más habituales.

Ambos se utilizan como analgésicos, pero a menudo se toma uno u otro sin tener el suficiente conocimiento sobre cuál es el más adecuado según la afección. El ibuprofeno tiene un perfil más antiinflamatorio y el otro uno más antipirético, pero la adecuación de uno u otro va a depender de algunos factores.

Ibuprofeno

Se puede usar en niños, adolescentes y adultos en función de la dosis. Por su actividad antipirética, antiinflamatoria y analgésica, tiene indicaciones aprobadas en ficha técnica muy variadas, desde el tratamiento de procesos reumáticos agudos o crónicos, lesiones de tejidos blandos, tratamiento de procesos dolorosos de intensidad leve y moderada como dolor dental, post operatorio, dolores musculares (como contracturas) o de espalda (lumbalgias), cefalea y dismenorrea primaria, así como el tratamiento sintomático de la fiebre.

Se debe utilizar de manera correcta, empleando la dosis eficaz más baja durante el menor tiempo posible para controlar los síntomas. En adultos y adolescentes a partir de 12 años (o mayores de 40 Kg de peso) se pueden usar tomas de 400 mg cada 6-8 horas, no llegando a tomar más de 1200 mg al cabo de 24 horas. Esto puede tener variaciones en determinadas circunstancias, por ejemplo, en mayores de 65 años cabe la posibilidad de que se necesite una reducción de la dosis habitual, debido al uso de otros tratamientos o por la presencia de otros problemas de salud.

De manera general, usado en dosis menores a 1200 mg/día y en tratamientos cortos es una opción efectiva y segura que puede ser indicada por un farmacéutico, debiendo reconducir las dosis elevadas y prolongadas en el tiempo que no estén realizadas bajo prescripción médica.

Se ha sugerido que el empleo de las formulaciones de sales de ibuprofeno presentan una rápida absorción o características para acelerar la absorción, proporcionando una mejor analgesia que el estándar, en dolor agudo.

Paracetamol

También se puede usar en niños, adolescentes y adultos en función de la dosis. Está indicado para el tratamiento sintomático del dolor de intensidad moderada. Se puede emplear en adultos y adolescentes (mayores de 16 años o con un peso superior a 50 kg, en el caso de las presentaciones de 1 g. que no precisen prescripción médica). Se puede tomar cada 6-8 horas, según necesidad, no excediendo la cantidad de 3 g cada 24 horas.

Como precaución, evitar la administración de dosis altas durante periodos prolongados de tiempo ya que se incrementa el riesgo de daño hepático, debido a que entre sus efectos adversos destaca la hepatotoxicidad. Tener precaución en personas que presenten otros problemas de salud o usen otros medicamentos ya que esto puede disminuir la biodisponibilidad y que la dosis usada no esté siendo eficaz.

Si el dolor se mantiene durante más de 5 días, la fiebre durante más de 3 días o bien el dolor o la fiebre empeoran o aparecen otros síntomas, se deberá evaluar la situación clínica.

Fuente: Normon

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Salud

Siete alimentos a evitar si estás deprimido

Qué genera su consumo excesivo en el organismo

Hay alimentos que influyen en el estado de ánimo. Al igual que hay nutrientes que relajan y generan serotonina, otros nos activan y generan adrenalina, afectando al comportamiento y conducta e influyendo directamente en las emociones.

La alimentación es parte fundamental de nuestro bienestar físico y mental. Estos son algunos de los que deberías reducir su consumo para que no influyan negativamente.

1. Endulzantes artificiales. Algunos especialistas aseguran que producen depresión del sistema nervioso, pudiendo llegar a frenan la producción de serotonina y dopamina, lo cual podría ser causa de depresión y crisis de ansiedad.

2. Alimentos procesados. Algunas carnes, embutidos y productos azucarados aumentan el riesgo de desarrollar depresión, ya que contienen sustancias químicas nocivas que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares e inflamación.

3. Fritos. Los alimentos ricos en grasa saturada contribuyen a desarrollar conductas depresivas, por las reacciones químicas que se producen en el cerebro. En exceso, aumentan la producción de determinadas moléculas que pueden reducir la producción de serotonina.

4. Lácteos altos en grasa. El consumo de grasas trans y saturadas también está relacionado con el desarrollo de trastornos de ansiedad.

5. Cereales refinados. Las harinas refinadas aumenta las probabilidades de sufrir depresión, ya que pueden desestabilizar el nivel de azúcar en sangre y provocar ansiedad y cambios de humor.

6. Refrescos dulces. Los dulces y las gaseosas pueden proporcionar alivio a corto plazo, pero no son una manera eficaz de combatir el estrés. Consumir más de un litro al día provoca depresión, y si son dietéticas y de sabores, las probabilidades aumentan.

7. Alcohol. Su abuso durante un tiempo prolongado desencadena depresión, ya que interfiere directamente en receptores del sistema nervioso, provocando ansiedad, estados de humor cambiantes, nerviosismo e insomnio.

Por su parte, existen alimentos que influyen positivamente. Algunos de los que podés incluir para mejorar tu estado de ánimo son el pescado azul (anchoa, caballa, salmón, sardina, atún), legumbres, nueces, cereales integrales, frutas, verduras, pollo y productos animales magros y bajos en grasa, como el pescado y los lácteos.

Fuente: Antena 3

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