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Notas de Opinión

El joven de derecha que se quedó con una banca de La Cámpora en el corazón del GBA

Nahuel Sotelo, con 26 años, logró junto a Constanza Moragues quitarle una banca a La Cámpora para la Cámara de Diputados bonaerense en la Tercera Sección Electoral. El joven legislador electo por el espacio de José Luís Espert es un defensor de las víctimas del terrorismo en los 70′

Columna publicada originalmente en MDZ

El escrutinio definitivo arrojó en la Tercera Sección Electoral que los dos primeros candidatos a diputados provinciales de José Luis Espert se quedaron con ambas bancas y relegaron a la mano derecha bonaerense de Máximo Kirchner, Facundo Tignanelli, actual presidente del bloque del Frente de Todos en ese cuerpo. Nahuel Sotelo y Constanza Moragues son los nuevos legisladores electos de Avanza Libertad.

La performance electoral de Sotelo y Moragues ha sido una verdadera sorpresa ya que se presentaron en la Tercera Sección Electoral (Zona sur y oeste del Gran Buenos Aires) donde reside históricamente la base electoral del peronismo y pesan los aparatos de los Barones del Conurbano. Si bien Tignanelli va a reelegir igual gracias al corrimiento de candidatos, compromiso que exigió el camporista en la previa del armado de lista en la que firmó en el lugar noveno.

Evidentemente la irrupción de Sotelo en términos electorales y su ingreso a la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires es el dato disruptivo que deja este proceso electoral. El legislador electo tiene 26 años, va a ser el más joven en la Legislatura y además es “políticamente incorrecto”. No tiene ningún prejuicio en admitir que es de derecha y conservador. Y a los 23 años presentó su libro “Cartas de los ‘70” (el dolor de la otra parte)”, involucrándose en el revisionismo de esa década y el rol de las organizaciones terroristas.

Es un producto de una nueva generación que se niega a convalidar “el relato kirchnerista de la década de los 70´ y los 30.000 desaparecidos”. Sotelo denomina a todo “el curro de los derechos humanos”. Es producto de la movida que hace años viene impulsando el influencer de derecha Agustín Laje y los libros de Nicolás Márquez que intentan derribar los mitos de la izquierda sobre lo ocurrido en esa década sangrienta.

A partir del 10 de diciembre Sotelo, Moragues y Guillermo Castello, el otro legislador que ingreso por Avanza Libertad, pasan a ser estratégicos para el control de la Cámara de Diputados bonaerense. Por eso ya están recibiendo mensajes de operadores de Juntos y del Frente de Todos. Si la coalición opositora logra seducir a los 3 libertarios llegan a 46 bancas por sobre las 42 del oficialismo. Por las dudas, Sotelo ya aclaró que no van a ser aliados de Juntos porque quieren desarrollar su propio perfil.

Notas de Opinión

Plan económico plurianual con 3 ingredientes: inflación, inflación e inflación

El problema de la suba de los precios en Argentina no solo es subestimado e ignorado sino que se ha acelerado fuertemente en los últimos 6 años

Columna publicada originalmente en Infobae

Entre el plan económico plurianual y el acuerdo con el FMI están los argentinos que deberán pagar todos los costos post eleccionarios que deja la política. Me estoy refiriendo a la aceleración de la inflación en el primer semestre de 2022, corrección del tipo de cambio oficial, brecha cambiaria sin solución, ajuste de tarifas de servicios públicos, corrección de los precios relativos de diferentes bienes y servicios post congelamiento de precios, entre otros.

Al comparar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) con la Canasta Básica Total (compuesta por la ampliación de la canasta básica al considerar bienes y servicios no alimentarios) y el nivel de alquileres, la nominalidad del crecimiento de los salarios no es suficiente para cubrir los costos de vida. Abajo mostramos gráficamente estas comparaciones en donde el deterioro del nivel del salario es considerable (recordemos que de cada 100 personas al menos 58 reciben un SMVM), el cual no es suficiente para cubrir los niveles básicos de una CBT (por adulto equivalente) y menos aún un alquiler en promedio (se tomó como referencia un alquiler con 2 ambientes en CABA).

Se puede hacer la misma dinámica si comparamos la CBT y el nivel de alquiler promedio, pero esta vez con las jubilaciones (haber mínimo): hay más de 6 millones de jubilados que se encuentran en el Sistema Previsional. Entonces, si hacemos el comparativos, podemos ver qué sucede lo mismo que con el SMVM; este ingreso sigue siendo insuficiente para cubrir un nivel mínimo de vida (abajo se encuentran representados numéricamente los valores de octubre 2012 al 2021).

De acuerdo a un informe de Ieral de la Fundación Mediterránea, los salarios reales privados se encuentran en su piso más bajo en más de 10 años. Su evolución se manifiesta oscilante y descendiente, respondiendo al juego entre las negociaciones laborales y la inflación que los erosiona. Hacia el interior del país, todas las provincias han padecido una caída de las remuneraciones reales donde Tucumán (-26%), Neuquén (-19%) y Corrientes (-19%) se encuentran entre las más perjudicada.

Si tomamos la evolución de las remuneraciones reales, en la última década hay una tendencia negativa producto de la erosión de una inflación en ascenso. Si vamos 9 años atrás observamos que el salario privado registrado en términos reales hoy es de $94.594 mientras que al primer trimestre de 2013 era de 114.423 pesos. Es decir, un deterioro real del 21% considerando el salario registrado privado y no el cuentapropista, el autónomo o el informal donde el deterioro ha sido mayor con doble carga impositiva: la tributaria y la inflacionaria.

A su vez, al comparar el primer semestre 2011 con el del año se observa que en todas las provincias la caída de los salarios reales del sector privado ha sido generalizada. A nivel nacional, la reducción fue del 10%, donde Tucumán (-26%), Neuquén (-19%) y Corrientes (-19%) se posicionaron entre las más afectadas. Mientras, Formosa (-7%), La Pampa (-7%) y CABA (-8%), resultaron las jurisdicciones que presentaron una menor caída del salario real privado.

El problema de la inflación en Argentina no solo es subestimado e ignorado sino que se ha acelerado fuertemente en los últimos 6 años. En términos comparados en los primero 22 meses de gobierno de Mauricio Macri la inflación acumulada fue del 61% mientras que Alberto Fernández en el mismo tiempo de gestión llevan una inflación acumulada del 100 por ciento. En términos comparados, la inflación acumulada de Macri para sus últimos 2 años de gobierno –de diciembre 2017 al mismo mes de 2019– fue del 126% y la perspectiva piso para el próximo año de gestión de Fernández es de 50%, pero si se corrigen todos los precios relativos de la economía pendientes podría ascender hasta 70 por ciento.

En el top 3 de los países con mayor inflación dentro del periodo 2015 al 2021 se encuentran: Venezuela con 39.576.457.451,5%, Argentina con 2.289% y Haití con el 116%, mientras que en el mismo período los países con menor inflación son: Ecuador, con 23,7%, El Salvador, con 10,8%; y Colombia con el 6,2 por ciento.

El ministro de Economía Martín Guzmán ha perdido fuerte credibilidad porque en el primer semestre, luego de equilibrar las cuentas fiscales y lograr reducir la inflación a 2,5%, en agosto de este año debió liberar el anhelo de la pauta inflacionaria del 29% ante el pedido político en contexto eleccionario de expandir el gasto público e incrementar el déficit fiscal vía emisión monetaria que está actuando y lo seguirá haciendo en los próximos meses sobre la variación de precios. Por otra parte, frente a las vísperas de la presentación del programa económico plurianual las metas previas de inflación del 33% y tipo de cambio oficial de $131 han quedado en solo un deseo del pasado.

A los argentinos les queda para el resto del 2021 y 2022 pagar, como habitualmente sucede, los costos del retraso de todos los precios relativos de la economía más los resultantes de los permanentes desequilibrios macroeconómicos. Todo sin plan económico desde hace 2 años y ahora con la promesa de contar con uno plurianual.

El economista y profesor alemán Wilhelm Röpke decía: “Contra la inflación la única actitud correcta es el rechazo resuelto y airado; la menor desviación de esta conducta está mal”. En Argentina la aceptamos, convivimos y nuestra única conducta contra la inflación es generar las condiciones para que siempre esté al alza en forma sostenida erosionando el ingreso de los argentinos, la falta de previsibilidad para las inversiones que ha generando cada vez más pobreza e indigencia.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Martín Bachiller: amor por los deportes, historias sobre el golf y una charla con Tiger Woods

En diálogo con Nexofin, el comunicador de TyC Sports recuerda su infancia en Bariloche, el arribo a Buenos Aires, comparte detalles de sus diferentes coberturas y habla sobre su presente laboral en Urbana Play

Martín Bachiller tiene una clara pasión en su vida: el deporte. La actividad lo acompaña desde su infancia en la ciudad de San Carlos de Bariloche, cuando iba al Club Andino local, donde los residentes como él podían esquiar sin necesidad de incurrir en los grandes gastos que afrontan los turistas que visitan la ciudad todos los años.

Luego, al terminar la escuela, viajó desde Río Negro a Buenos Aires y estudió Derecho por mandato familiar. Pero como quería seguir ligado al mundo del deporte, encontró en el Marketing Deportivo una respuesta a su ya marcada vocación.

“Yo vine en el 90; me acuerdo ratearme de la facu para ver un partido de Copa Davis que no se pudo terminar el domingo contra Alemania (jugaba Martín Jaite y lo terminó ganando) y que se completó el lunes. No podía creer poder estar en una ciudad que tenía todo ese tipo de cosas”, recuerda Bachiller, vía WhatsApp, a NEXOFIN.

Actualmente se desempeña en la pantalla de TyC Sports cubriendo golf. Luego de estar con el grupo de Metro y Medio en Radio Metro, en 2021 se incorporó a Urbana Play. Se lo puede escuchar en el programa Perros de la Calle (lunes a viernes de 9 a 13).

Durante octubre, junto a Sofía Martínez, lanzaron el ciclo Urbana Play Club (sábados de 8 a 10) para brindar la información de los principales eventos deportivos de la Argentina y el mundo.

Al detallar sobre su reciente rol en el medio ubicado en el barrio porteño de Colegiales, el protagonista explica: “A Sofi la conocí en Tokio, estaba trabajando para la TV Pública y estábamos en el mismo hotel. Nos ayudamos mutuamente en las coberturas. Un día salió al aire en Perros y nos dimos cuenta que había mucha química”.

En diálogo con Nexofin, el comunicador de TyC Sports recuerda su infancia en Bariloche, el arribo a Buenos Aires, comparte detalles de sus diferentes coberturas en el golf y habla sobre su presente laboral en Urbana Play.

Nexofin (N): Empecemos desde el principio. Sos oriundo de Bariloche, ¿cómo fue tu infancia?

Martín Bachiller (MB): Fue una infancia muy linda para vivir. Bariloche es una ciudad espectacular (en ese momento era un pueblo; más chiquito que ahora).

Siempre cuento que te da la posibilidad de hacer un montón de deportes que en otro lugar como Buenos Aires (sería complicado).

Mi viejo es médico y no somos millonarios; sin embargo, esquiaba, jugaba al futbol, rugby, tenis… Iba al Club Andino Bariloche donde los residentes esquiaban por poca plata. Mi infancia estuvo rodeada de deportes.

N: De no haber sido el marketing deportivo, ¿qué otra carrera hubieras elegido?

Empecé estudiando Derecho por mandato familiar (mi abuelo y mi tío eran abogados y tenían un estudio en Buenos Aires). Cuando vine a estudiar Derecho lo hice por un par de años; claramente no me gustaba. Por suerte, me volqué para el lado del marketing.

¿Qué otra carrera hubiese elegido? No sé; la verdad es que me gustaba Arquitectura. De haber podido elegir me hubiese dedicado siempre algo con el deporte.

Si vuelvo a 20 años atrás y me preguntan… lamentablemente hay un montón de carreras que antes no estaban. Lo más cercano que encontré, en ese momento, era el marketing deportivo.

N: Siguiendo la línea del deporte que mencionas, ¿cuál es tu mirada sobre el futuro de los egames?

La verdad es que conozco bastante poco; pero, me apasiona como van creciendo (tengo que empezar a involucrarme más). Son el futuro y el presente por la movida que arman que es increíble.

En algún momento va a ser como un híbrido entre lo que vos hagas desde tu dispositivo y hasta lo que suceda en una cancha de fútbol. No sé como pero va a haber una interacción así.

N: ¿Cómo fue el cambio al llegar a Buenos Aires?

Fue duro; tenía mucha familia acá (abuelos, mi vieja y tenía amigos). Vine con varios que también estaban en la misma; no me puedo quejar, hay gente que la pasa peor.

Lo que más me impresionaba era como había colectivos a toda hora y lugar. Vivía en Las Heras y Ugarteche y escuchaba los colectivos a la noche; no lo podía entender y me parecía increíble.

Desde el punto de vista del deporte, las primeras veces que iba a la cancha (la noche anterior no podía dormir). Si el partido era a las 3… a las 11 ya estaba ahí; me gustaba el programa de comer un Paty, ver la Reserva, la Primera, volver y a la noche ver Fútbol de Primera.

Yo vine en el 90’; me acuerdo ratearme de la facu para ver un partido de Copa Davis que no se pudo terminar el domingo contra Alemania (jugaba Martín Jaite y lo termino ganando) que se completó el lunes. No podía creer poder estar en una ciudad que tenía todo ese tipo de cosas.

N: Precisamente que hablas de algunas historias de acá, ¿cuál ha sido tu anécdota más intensa?

Tuve muchas buenas experiencias. Trabajé un par de años con Alejandro Gravier y Valeria Mazza (era re chico y ella estaba ahí arriba con Naomi Campbell, Cindy Crawford y Claudia Schiffer). Fue divertido.

Lo conocí a Bill Clinton en una cena a beneficio de Olimpiadas Especiales (es la fundación de los Kennedy en los Estados Unidos y Valeria en ese momento era la madrina).

Estuve tomando el té con Tyra Banks; me emborraché con Tico Torres (era el baterista de Bon Jovi y estaba casado con Eva Herzigová que era amiga de Valeria). Fue un verano en la casa de ellos en Punta del Este; el tipo era un monstruo y nos quedamos hablando hasta tarde.

N: Hablemos de golf. Para los que no son seguidores del deporte, ¿afecta al golfista jugar en soledad?

Es una gran pregunta la que haces. Cuando fue la pandemia, el golf fue uno de los primeros deportes que volvió y en el PGA Tour en la no pandemia los torneos se siguen muchísimo (hay canchas donde tenés 50 mil personas en una día y en el total del torneo fueron 200 mil).

Es mucha presión; el golf es uno de los deportes individuales que más plata reparte (para que te des una idea el año que viene va a haber bolsas de 20 millones de dólares por fin de semana; la tradicional es de 12).

El hecho de jugar solos a los novatos les sirvió; como todo en deporte y actividad hay grandes jugadores (Tiger Woods, Rory Mcllroy, Dustin Jhonson, Jordan Speith, Brooks Koepka y Justin Thomas) que se alimentan del público; necesitan de esa adrenalina. A mucho los afecta y a otros no. Les complica o no les motiva jugar en soledad.

N: Hiciste coberturas de Majors, PGA Championship, Masters de Augusta e US Open, ¿una historia del detrás de escena que te haya quedado?

Son torneos con estructuras increíbles. Me sigue impresionando como son chicos los que están jugando (todos multimillonarios; el 80% que juega un Mayor son tipos que están recontra salvados y lo hacen por la pasión y la competencia).

Me acuerdo de Dustin Jhonson en el Tour Championship; venía puntero y cómodo con una temporada espectacular. Un viernes jugó y no le gustó como le pego arriba del Green (hacía un calor y estuvo jugando cinco horas); terminó, se comió un sanguchito y le metió tres horas más.

Todos lo hacen: Emiliano Grillo, Joaquín Niemann… Hay mil historias de sacrificio; no dejan de ser chicos con un montón de responsabilidades. A veces, estallan por lados. El tour es realmente increíble.

Y la que te puede gustar: hace un par de años, Tiger Woods estaba lesionado (2017) en la Presidents Cup en Liberty Nacional; estaba en el staff de capitanes. En pleno festejo quedé mano a mano con él y no podía sacarme una foto (no quería cagar el momento).

Le conté que era argentino y me dijo que había estado en el sur (le encantaba cazar y pescar). Cuando venía lo hacía de incógnito desde su avión a lugares privados donde no hay una foto que lo pruebe; le pregunté si había jugado y me dijo que cuando iba de vacaciones no tocaba un palo.

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N: Pasemos a tu presente laboral, ¿cómo surgió el proyecto de #UrbanaPlayClub junto a Sofía Martínez?

Antes estaba con el grupo de Metro y Medio (que fue después Vuelta y Media cuando pasaron a Urbana Play). Andrés Pandiella me convocó y arranqué en Perros de la Calle; cuando fueron los Juegos Olímpicos fui a hacer una cobertura para varios programas de la radio. En ese momento, Andrés ya me había contado que tenía la idea de hacer un programa de deportes.

A Sofi la conocí en Tokio (estaba trabajando para la TV Pública y estábamos en el mismo hotel); nos ayudamos mutuamente en las coberturas.

Un día salió al aire en Perros y nos dimos cuenta que había mucha química (Pandiella lo vio). Cuando volvimos le empezamos a dar forma al proyecto; súper felices y entiendo que sale muy bien.

N: A la hora de hablar de golf, esquí, rugby y fútbol, ¿cuál es tu preparación para las transmisiones?

Preparo mucho; soy disléxico (necesito estar muy seguro de lo que preparo). Disfruto estar preparando cualquiera de los programas o deportes; es mi pasión. Es la mejor forma de estar seguro que lo que voy a decir al aire no es una burrada.

Justo el otro día lo hablábamos con Sofi; nos pasa a ambos con muchas horas de preproducción. No me gusta equivocarme; prefiero estar seguro de los datos e historias que cuento al aire.

Por suerte, Internet te permite ahorrarte muchos pasos. Siempre, trato de poner en contexto el torneo, los participantes y si puedo tener un dato de los protagonistas (previo o posterior).

N: Finalizada la tarea, ¿qué te gusta hacer cuando no trabajas?

Adivina!!! Jaja Me gusta mucho hacer deporte, acompañar a mis hijos a hacer deportes, estar con mis amigos (tengo la suerte de tener muchos amigos acá en Buenos Aires y en Bariloche)… compartir la pasión por el deporte y la culinaria; tengo unos lindos fines de semana mezclando deportes y asado.

Mi mujer me acompaña en eso de educar a los chicos en el deporte. Es una linda forma de vida; no nos colguemos de una etiqueta de que solamente el deporte te salva de la droga.

También la música tiene un componente muy grande en mi vida; soy baterista aficionado y con unos amigos tengo una banda que por suerte me bancan. Rodeado de familia por suerte; la banda es de papás del colegio.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿el mejor jugador de golf argentino que viste?

Ángel Cabrera.

N:¿Un podio de grandes canchas en el país?

1) Olivos Golf 2) Playa Grande 3) Chapelco

N: ¿Qué cosas te exasperan en el campo de juego?

¡Que no levanten los piques!

N: Si pudieras elegir a un profesional para jugar, ¿a quién elegirías?

Tiger Woods.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Martín Bachiller es…?

Ufff…no sabría bien como definirme . Si te puedo decir un dicho que aplico para todos los ámbitos de mi vida familiar, laboral y social: No hay peor gestión que la que no se hace.

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Notas de Opinión

Juntos y Todos con problemas parecidos, y Argentina en el callejón

Llegó el momento en que los bloques políticos en pugna tienen que esforzarse e innovar si quieren evitar su predecible fracaso. Ante todo, deben lidiar con internas intrincadas, que sólo podrán superar si se dan nuevas reglas de juego

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Pasadas las elecciones nos enfrentamos a las preguntas realmente importantes: ¿puede el gobierno de Alberto Fernández llegar medianamente entero a 2023?, ¿sería bueno o malo que lo logre? Es decir, ¿es mejor evitar que en estos dos años haya un descalabro mayor, aún si eso supone patear para adelante los problemas y acumular más y más inconsistencias, o que el nuevo gobierno se inicie con la difícil tarea de tener que sacar un montón de mugre de debajo de la alfombra y repartir los costos asociados?, ¿seguirá el peronismo unido en las próximas elecciones y en lo que venga a continuación?, ¿seguirá siendo parte del problema, un obstáculo para el cambio, o puede, al menos una porción del mismo, volverse parte de la solución?, y, finalmente, ¿el próximo gobierno tendrá más chances de mejorar la situación del país que los últimos tres, o seguiremos empantanados, “en el callejón”, por mucho más tiempo?

“Argentina en el callejón” es justamente el título bajo el que el genial historiador Tulio Halperín Donghi reunió sus trabajos sobre los problemas que enfrentó el país para encontrar un rumbo entre los años treinta y sesenta del siglo pasado, por la dificultad para fijar un principio de legitimidad compartido entre conservadores y radicales, y entre peronistas y antiperonistas, entre otras razones.

La economía podía crecer, podía generar empleo y un nivel envidiable de inclusión social, pero los problemas de legitimidad del régimen político e inestabilidad o ausencia de reglas de juego no hacían más que agravarse. Es bien sabido cómo terminó esa historia.

El cuadro que hoy enfrentamos es, en verdad, bastante distinto. Nuestra economía y nuestra sociedad están mucho peor: la primera no crece hace más de una década, es incapaz de generar inversiones y empleo, y la segunda no deja de romper marcas en términos de desigualdad, falta de miras y postración.

Pero nuestro sistema político es, en cambio, mucho más sólido y legítimo. Cuenta con fuerzas más o menos organizadas, que se sabe más o menos qué representan, son capaces de disputarse el poder siguiendo reglas de juego comúnmente aceptadas, alternándose civilizadamente en el ejercicio del gobierno.

El problema, podría decirse, es que pese a todo esto, y en forma sí semejante a lo que sucedía en aquel entonces, esta competencia se da entre dos bloques o polos que son capaces de bloquearse y derrotarse mutuamente, alternándose en el mando, pero no logran imponer un rumbo y sostenerlo. ¿Se puede salir de este “empate catastrófico”? (expresión oportunamente pergeñada por otro estudioso de mediados del siglo pasado, Torcuato Di Tella).

Hay quienes piensan que una elección que vuelque de forma masiva y duradera el favor de la sociedad hacia un lado o el otro va a ser la solución. Y están esperando hace años que eso suceda. Otros intentan pensar alguna vía para redefinir los términos de la competencia, para reordenarla, y que uno de los dos bloques en pugna se recomponga y consolide, como sostén de un duradero proceso de cambio.

En cualquier caso, la discusión pone el foco en los mismos problemas: cómo se pueden consolidar y en la medida de lo posible ampliar las capacidades de representación y por tanto de ejercicio del liderazgo y el gobierno de los actores en pugna, Juntos de un lado, Todos del otro.

No causalmente, en el oficialismo y en la oposición, pasada la elección, llegó en simultáneo la hora de “institucionalizarse”, y sus dirigentes se apresuran a mostrarse activos e innovadores al respecto en estos días. Si fuera cierto que la intención es lo que vale, alcanzaría con eso para ser optimistas.

Como sea, Alberto Fernández hizo bien en adelantar que en 2023 su frente va a tratar de imitar a quienes los habían derrotado en las urnas, entre otras cosas, porque usaron bien las PASO, después de años de que estas funcionaran apenas como carísimas encuestas preelectorales. Fue un modo indirecto de aceptar lo que todavía el oficialismo no ha aceptado, que perdió, que 2 de cada 3 argentinos lo rechazan.

El FdeT necesita darse reglas para intentar sobrevivir al 2023, y no sólo por el trastazo electoral que sufrió, por quedar a merced del dedazo de la señora, sino porque desde el vamos necesitaba de un horizonte temporal más amplio que el de este mandato presidencial: ¿qué clase de reconciliación entre los peronistas ofrece, si ella sólo se sostiene en la mentira flagrante de la “amistad y confianza inquebrantable entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner” y en la también incierta posibilidad de que “la unidad alcance para ganar”, aunque se hagan mil macanas?

Hay quienes piensan que una elección que vuelque de forma masiva y duradera el favor de la sociedad hacia un lado o el otro va a ser la solución. Y están esperando hace años que eso suceda. Otros intentan pensar alguna vía para redefinir los términos de la competencia, para reordenarla, y que uno de los dos bloques en pugna se recomponga y consolide, como sostén de un duradero proceso de cambio.

En cualquier caso, la discusión pone el foco en los mismos problemas: cómo se pueden consolidar y en la medida de lo posible ampliar las capacidades de representación y por tanto de ejercicio del liderazgo y el gobierno de los actores en pugna, Juntos de un lado, Todos del otro.

No causalmente, en el oficialismo y en la oposición, pasada la elección, llegó en simultáneo la hora de “institucionalizarse”, y sus dirigentes se apresuran a mostrarse activos e innovadores al respecto en estos días. Si fuera cierto que la intención es lo que vale, alcanzaría con eso para ser optimistas.

Como sea, Alberto Fernández hizo bien en adelantar que en 2023 su frente va a tratar de imitar a quienes los habían derrotado en las urnas, entre otras cosas, porque usaron bien las PASO, después de años de que estas funcionaran apenas como carísimas encuestas preelectorales. Fue un modo indirecto de aceptar lo que todavía el oficialismo no ha aceptado, que perdió, que 2 de cada 3 argentinos lo rechazan.

El FdeT necesita darse reglas para intentar sobrevivir al 2023, y no sólo por el trastazo electoral que sufrió, por quedar a merced del dedazo de la señora, sino porque desde el vamos necesitaba de un horizonte temporal más amplio que el de este mandato presidencial: ¿qué clase de reconciliación entre los peronistas ofrece, si ella sólo se sostiene en la mentira flagrante de la “amistad y confianza inquebrantable entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner” y en la también incierta posibilidad de que “la unidad alcance para ganar”, aunque se hagan mil macanas?

En Juntos las cosas son a la vez parecidas y diferentes. Diferentes, porque no tiene tantos riesgos de perder como de ganar y las disidencias programáticas no son tan fuertes como en el peronismo, y probablemente sean también menores de lo que fueron entre los cambiemitas de 2015. Y similares porque los riesgos de ganar están asociados a una complejidad interna creciente, a la fragmentación de los liderazgos, la ausencia de reglas de juego para resolver sus diferencias, y a la enorme dificultad para, en ese marco, lidiar más o menos bien con la enorme cantidad de problemas que tendría que administrar un presidente proveniente del sector en 2023.

JxC no tuvo, mientras ejerció el gobierno, ni un órgano de conducción, ni un ámbito siquiera de consulta, un espacio para conversar periódicamente, nada. Hoy tiene una mesa nacional, compuesta de forma azarosa por agregación y cooptación. Con el lógico resultado de que allí no se puede votar: nadie sabe exactamente qué representa cada uno, ni los demás, así que o se decide por consenso o no se decide nada.

Pudo lidiar en estas condiciones con unas PASO competitivas para la elección legislativa y eso tiene mucho mérito. Pero es muy difícil que algo así funcione para una PASO presidenciales, a las que se encamina de movida, agreguemos, con seis o siete candidatos repartidos entre las dos fuerzas principales, que están en consecuencia muy divididas internamente sobre cómo encarar el asunto. Y es por completo imposible que una coalición sin reglas, en las condiciones mencionadas, pueda encarar un nuevo gobierno, y hacerlo mejor de lo que lo hizo entre 2015 y 2019. Más todavía, que pretenda, para mejorar sus chances de éxito, incorporar más aliados, sumar más bulto al malón.

El resultado electoral de este año le ofrece una doble ventaja para intentar resolver este entuerto: primero, porque la victoria unifica, y la perspectiva de nuevas victorias unifica más todavía, nadie quiere perderse la fiesta así que la disposición a preservar la unidad se incrementa; y segundo, porque se evitó el triunfalismo que hubiera seguido a una victoria aplastante, con la lógica consecuencia de disuasión a sus líderes de hacer esfuerzos, porque “se gana con lo puesto”.

Todos no tiene por qué desesperar, puede aún mantener el barco a flote y hay tiempo para que cada cual vea cómo sigue en adelante su historia; y Juntos no debe cantar victoria antes de tiempo, tiene un arduo camino por delante si no quiere ser un nuevo eslabón en la ya larga cadena de frustraciones. Así pensado, el resultado no podía ser mejor. Habrá que ver, en los próximo dos años, si unos y otros encuentran la forma de hacer el trabajo que los votantes les encargaron. Los resultados electorales evitaron la desesperación y el triunfalismo.

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