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Notas de Opinión

Desaparecer para ganar la elección o para cuidar la investidura

La estrategia de dosificar las apariciones públicas que ejecutaron el presidente y la vicepresidenta post PASO se expone a una doble lectura: la intención de relanzarse alejados de la derrota de septiembre, o bien la de proteger su legitimidad para el resto de us mandato

Por Alan Abud – @AlanAbud_

El baldazo de agua fría que implicó la derrota electoral del oficialismo en las PASO generó una crisis política que no solo les costó el puesto a algunos funcionarios sino que condicionó la presencia pública de los mariscales de la derrota desde el fatídico 12 de septiembre. Casi de forma orquestada, los candidatos a diputados bonaerenses Daniel Gollán, Victoria Tolosa Paz; el ahora canciller, Santiago Cafiero; la vicepresidente, Cristina Kirchner; y el presidente, Alberto Fernández, desaparecieron de la escena pública como si se tratara de políticos retirados.

Una crisis política en la que no habrá un ganador

Inmediatamente resueltos los cambios en el gabinete, el Gobierno comenzó con una catarata de anuncios económicos, en un intento por reconquistar al electorado de cara a las elecciones generales de noviembre, pero con la particularidad de que ninguno de los mencionados anteriormente estaba presente; como si la nueva estrategia de comunicación del Gobierno fuera vincular noticias “positivas” a caras nuevas, ya que las caras viejas están cargadas de una negatividad irremontable por estos días y que solo el correr de las semanas en las sombras podrá alivianarlas de esa carga. Sin embargo, la cercanía que hay con los próximos comicios tampoco asegura que esto ocurra.

El claro ejemplo es del jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien sí figuro en cada uno de los anuncios al punto que un extranjero que se hubiera puesto a seguir la política argentina esta última semana creería que el ex gobernador tucumano es el presidente y no Alberto Fernández.

¿El cristinismo le suelta la mano a Alberto Fernández o presiona para que renuncien sus ministros?

En Twitter el ostracismo fue total, tanto presidente y vice se caracterizaron por ser muy activos en la red social del “pajarito”, pero durante los últimos días redujeron sus interacciones al mínimo más allá de algún posteo protocolar.

La intención fue airear las imágenes de los mencionados referentes políticos para hacer un corte entre lo que fueron las PASO y este relanzamiento de gestión; reaparecer ya con la derrota ausente en los temas de agenda y cuando las nuevas caras con los anuncios bajo el brazo le den una nueva imagen al Gobierno.

Recién volvieron a la escena política oficialmente en la tarde del jueves en un acto político con anuncios para el sector rural donde también buscaron dar una imagen de unidad luego del escándalo por las presentaciones masivas de renuncias y la posterior carta de la vicepresidente donde “apretaba” a su propio compañero de fórmula a la vez que acusaba a a su mano derecha de estar detrás de operaciones mediáticas en su contra.

Incógnitas de una nueva disputa territorial con Chile

Sin embargo, nada asegura que en las próximas semanas que restan hasta las elecciones generales vuelvan a tener un rol activo como lo hicieron hasta ahora. El kirchnerismo lleva adelante la curiosa estrategia de querer dar vuelta una elección sin la presencia de sus principales referentes y que a priori tienen el caudal de votos para apuntalar las postulaciones de sus candidatos.

Si esta forma de comunicación continuara más allá de la crisis post PASO, la atenuación de sus apariciones públicas podría estar escondiendo otra razón: puertas adentro ya reconocieron que la elección es irremontable por lo que ahora lo más importante es desvincular el comicio legislativo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Una nueva derrota podría continuar minando su legitimidad complicando el resto de su mandato por lo que hay que evitar que dichos resultados tengan alguna vinculación directa con el binomio presidencial.

Nacionales

Un baño de peronismo como amuleto anti derrota

La coalición gobernante gana hoy y mañana la calle para intentar devolverle algo de mística a la campaña. En el mientras tanto se busca re componer lazos con el empresariado y apurar con el FMI

Columna publicada originalmente en Infobae

Hubo intento de acercamiento con los empresarios. Hubo reuniones con el FMI. Hubo dos cambios más en el Gabinete. Hubo encuentros con inversores extranjeros en Manhattan. Pero nada pareciera alcanzar.

La sensación de zozobra sigue apoderándose de gran parte del electorado y de la clase dirigente a un mes exacto de las elecciones. La coalición gobernante -hoy más que nunca con Cristina Kirchner como principal Jefa política y Alberto Fernández como Presidente en ejercicio- apuesta a darse hoy un shock de autoconfianza.

La movilización por el Día de la Lealtad que empezó ayer con el encuentro Nacional de Jóvenes de la Cámpora y terminará mañana con el acto convocado por la CGT, es un intento por volver a las fuentes, por dejar de lado, una vez mas, las diferencias internas y por recordarle a la oposición (política y empresarial) que el peronismo nunca se da por vencido.

Después, se verá…

Esta semana hubo también contradicciones y tiros a los propios pies. El propio acto de hoy fue anunciado, desmentido, y vuelto a anunciar. Lo propio pasó con la incorporación de Gabriela Cerruti al Gobierno. Que sí, que no, que renunció a su banca y que finalmente se convirtió en Portavoz. Ambas incongruencias son producto del cambio de época.

Desde que asumió, Fernández por primera vez va en contra de su esencia acaparadora de temas y funciones y delega. O, al menos, lo intenta.

Con Juan Manzur ya no puede ejercer como su propio Jefe de Gabinete. El Tucumano impone respeto. Y el mismo avión de su provincia que lo llevó a Nueva York con tres escalas intermedias (uno de los tiros autoflagelados de esta semana; el otro fue Aníbal Fernández contra Nick) lo puede regresar a la Gobernación si encuentra que la ecuación costo-beneficio no amerita el desarraigo.

Con Cerruti, Fernández empezará a transitar un camino de profesionalismo en, posiblemente, la peor de las áreas del Gobierno: la comunicación. Más temprano que tarde, las conferencias matutinas de la Portavoz en Casa Rosada se trasformarán, de mínima, en un ordenador de la política hacia afuera, pero también hacia adentro. En un gobierno que, a pesar de los cambios, sigue siendo compartimentado y desordenado por doquier, una voz diaria al menos uniforma mensajes.

Las idas y vueltas en reconocer la llegada de Cerruti fueron la resistencia de quienes no quieren que nada cambie. Y esos focos de resistencia están acallados pero aún existen.

La Jefatura política de CFK es tan clara hacia afuera como discutida adentro.

Rememorando ejemplos históricos, y más allá de las lógicas diferencias, cuando Cristina asumió como Presidenta elegida por Néstor, ¿no estaba claro que el Jefe Político era él? ¿Alguien se animaba a decir que esto era perturbador para la autoridad presidencial?

Cristina tuvo, como todo el mundo, costo de aprendizaje al llegar a la cima del poder. Fue ninguneada (un condimento histórico para cualquier presidente argentino), y el tiempo demostró que podía ser cualquier cosa menos un títere.

Hoy el rol se invierte. Ella es la Jefa Política y Alberto el Presidente. No comparten Olivos, está claro. Pero quizás radique ahí otro de los condimentos a rever en esta etapa. La dinámica de comunicación interna y toma de decisiones de fondo en la coalición gobernante. Ese mecanismo que funcionó en lo cotidiano y tan bien en la campaña del 19 (cuando Alberto, Cristina, Massa, Máximo, Cafiero, “Wado” y Larroque se reunían diariamente), una vez asumido el poder se diluyó y generó grandes lagunas por no decir océanos de conflictos.

En ese rol de Jefa, CFK puso ayer norte al nuevo eje discursivo. Nunca se le escuchó a la vicepresidenta un discurso tan peronista, tan abarcativo y con tantos guiños al sector empresarial. Cristina está atenta a lo que pasa en el mundo. Y el corrimiento discursivo a la derecha, las crisis post pandemia, la inflación de los precios de los alimentos y de la energía, no son una originalidad argentina.

De hecho había empezado el día retuiteando a mansalva al Papa. Varias de las frases de Francisco le vinieron como anillo al dedo: “A los medios de comunicación, les pido que terminen con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación y la calumnia. A los organismos internacionales de crédito, pido que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas de su gente y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos. La lucha contra el hambre exige superar la fría lógica del mercado, centrada en la reducción de los alimentos a una mercancía más, y afianzar la lógica de la solidaridad…”.

Más papista que nunca, Cristina Kirchner se quedó con varios conceptos para el discurso de ayer a la tarde. Pero sobre todo se encargó de reivindicar al peronismo como un emergente superador de izquierdas y derechas.

Particularmente risueña estuvo al recordar una cena privadísima en el 2018 con, posiblemente, el empresario argentino más importante del sector alimenticio. “Si tu empresa hoy tiene balance negativo (entonces Macri era presidente) y en los 12 años nuestros se cansaron de ganar plata. ¿Me podes decir porqué no nos quieren?”

La misma pregunta podía haber sido formulada el lunes pasado en la Casa Rosada por Alberto Fernández. Ese día recibió con un almuerzo a Marcos Bulgheroni, Jorge Brito, Francisco De Narváez y Marcelo Mindlin, entre otros. Y, si bien las dudas del grupo ya habían sido despejadas una semana antes en la casa de Brito en San Isidro por Máximo Kirchner y Sergio Massa, el paso por Presidencia de los mismos actores le dio el marco institucional que la coalición gobernante pergeña como ideal para un pacto político-sindical-empresarial-social después de las elecciones.

La foto que se difundió del encuentro encuentra a todos muy risueños. No fue para menos. Alberto les pidió de entrada que lo tuteen. Rápido de reflejos, De Narváez contestó: “¿Qué dijo? ¿Tutéenme o putéenme?” .

Claro que por más clima distendido, ahí no estaban sentados todos. El Gobierno piensa en ese puntapié inicial para lo que viene. El gran tema es que el resto del circulo rojo (como se explicó en esta columna la semana pasada) ya no espera nada más que la derrota del Gobierno en las urnas.

La frialdad con que lo recibieron al Presidente en IDEA el viernes y las críticas posteriores a su discurso (donde no dijo nada distinto a lo que viene diciendo la coalición desde que llegó al poder) son muestra del hartazgo y —para el Gobierno— del gorilismo intrínseco de la clase empresarial dirigente.

Otro tanto percibió Juan Manzur en Manhattan con los hombres del Wall Street. El Jefe de Gabinete se movió como pez en el agua al enfrentar el cuestionario. Pero fue enfático en una definición: “Yo soy parte del esta coalición de gobierno, represento a gobernadores y a los sindicatos. Y les aseguro que es nuestra intención cerrar un acuerdo con el Fondo”.

En eso estuvo Guzmán toda la semana. Para la comitiva argentina, Kristalina Georgieva quedó menos herida de lo que se suponía después del intento por desbancarla, la posibilidad de que se rebaje la sobre tasa a los países sobseendeudados sigue siendo una posibilidad que se anunciará —dicen— antes de fin de año. Y la exigencia política de que el FMI haga una especia de mea culpa por haber sido participe de un crédito para la Argentina por fuera de la lógica de los estatutos del Fondo es casi una utopía a corto plazo.

Lo mas probable es que junto con el acuerdo se dé a conocer una evaluación interna, el Ex Program Evaluation, y que recién cuando se cumplan los dos años del préstamo, el fondo decida que la carpeta de Argentina sea analizada por una oficina independiente. Pero así como Alemania en su momento logró diluir el préstamo y programa a Grecia con otros países de la región, es posible que Estados Unidos (gran responsable del sobreendeudamiento argentino) logre que el informe sobre nuestra deuda se dé en un marco mucho más amplio para aplicar la misma técnica de lavandina alemana.

Los guiños históricos siempre son interesantes. El FMI inauguró el programa de revisión independiente a determinados préstamos con nuestro país. El primer programa que se revisó fue el firmado con el gobierno de Fernando de la Rúa. En el fatídico 2001.

Bonus Track

“Ya no se gana ni se pierde por KO. Ahora todas las peleas son a quince rounds. Hay que aguantar, de eso se trata”. La definición del actual momento político pertenece a uno de los referentes de la coalición gobernante. Si bien se pondrá todo para achicar la diferencia, saben que un legislador arriba o uno abajo la realidad del Congreso el año que viene será de negociación permanente.

La cuenta indica que en el Senado el oficialismo pierde cuatro senadores. Y que Cristina Kirchner necesitará los votos de los provinciales (que cotizan al dólar paralelo a esta altura) para conseguir quórum. En Diputados pasará otro tanto.

Pero lo que si esta claro es que el Congreso se convertirá en el ámbito de los acuerdos políticos. El primero será la deuda. Y de ahí en más el resto de los pactos que parte de la coalición están pensando. No solo para asegurar la gobernabilidad de los años que quedan sino porque será negocio para quien vaya a gobernar en el 2023.

Veremos.

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Notas de Opinión

El regreso del expediente en el cual Oyarbide investigó el diploma de abogada de CFK

Solo sobre la base de un analítico “trucho” y una ficha de entrega de título que se demostró adulterada. Pertenecía en realidad a un salteño llamado Valentín Olmos

Columna publicada originalmente en Tribuna de Periodistas

Hace unos días arrancó la locura. Docenas y docenas de colegas, amigos, familiares e incluso seguidores en redes sociales me hicieron llegar la carátula del expediente que investigó en su momento a Cristina Kirchner por su falta de diploma de abogada.

Pretendían sorprenderme, pero a mí eso no me sorprende, porque fui quien hizo la denuncia de marras, junto al letrado Fabián Bergenfeld.

Quiero decir, ¿qué podría asombrarme, si conozco esa causa judicial del principio al fin, casi de memoria?

A pesar de ello, no dejan de llegarme mensajes, la mayoría de ellos públicos, intentando sorprenderme por la existencia de tal expediente.

Ello me obliga a contar un poco de qué se trata aquella cuestión, que vuelve una y otra vez a mi vida. Solo porque alguna vez puse en duda que Cristina fuera abogada.

En realidad, fui bastante más allá: empecé a ofrecer 10 mil dólares a quien me mostrara el diploma de la hoy vicepresidenta o una foto de graduación.

Luego, di un paso más: fui a la justicia Federal. Allí denuncié a Cristina por violar el artículo 247 del Código Penal, que penaliza la usurpación de títulos y honores. Con tan mala suerte que la causa judicial recayó en el juzgado de Norberto Oyarbide.

Como sea, presenté infinidad de prueba y testigos. Pero el magistrado ni siquiera se tomó el trabajo de llamarlos a declarar. Se trataba de testimonios calificados.

Ex funcionarios que habían trabajado con Néstor Kirchner o que lo habían tratado, como Rafael Flores, Domingo Zárate, Daniel Gatti y Eduardo Arnold. Este último supo ser vicegobernador de Santa Cruz y, al igual que todos los demás, admite que Cristina no se recibió jamás.

También pedí que citaran a ex docentes de la Universidad Nacional de La Plata, donde estudió Cristina. Tres de ellos me habían confirmado que la hoy vicepresidenta nunca se había recibido.

Sin embargo, Oyarbide nunca avanzó en ese sentido. Jamás me requirió tampoco la prueba que le anticipé que tenía para aportar.

De hecho, fue más que grosero conmigo. El día que declaré, no me dejaba terminar de responder ninguna de las preguntas que me hacía y pedía al “escribiente” que omitiera algunas cuestiones puntuales que yo mencionaba en mi declaración.

Finalmente, luego de un breve proceso que duró unas pocas semanas, sobreseyó a Cristina. Solo sobre la base de un analítico “trucho” y una ficha de entrega de título que se demostró adulterada. Pertenecía en realidad a un salteño llamado Valentín Olmos.

Si se mira con detenimiento ello se observa claramente… salvo para Oyarbide, quien lo tomó como valedero.

Es un documento coherente con los demás que involucran a Cristina, todos aparecen siempre enmendados o tachados, como la siguiente anotación en el libro de la UNLP. Dicho sea de paso, Oyarbide nunca permitió que este se aportara.

Como era de prever, el juez finalmente archivó el expediente, lo cual dejó en mí un eterno sabor amargo, que solo logro evitar cuando recuerdo que nadie aún ha ganado mi desafío de los 10 mil dólares.

Como solía decir mi abuela, “mal de muchos consuelo de tontos”.

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Notas de Opinión

El Estado como coto de caza del partido que gobierna

El jefe de Gabinete, Juan Manzur, usó el avión sanitario de la provincia de Tucumán para viajar a Nueva York. Este tipo de gasto representa una concepción del poder

Columna publicada originalmente en Infobae

Pese a que hay vuelos regulares el jefe de Gabinete, Juan Manzur, usó el avión sanitario de la provincia de Tucumán para viajar a Nueva York con un costo de unos 70 mil dólares y tres escalas.

No es un pájaro, sí es un avión, y representa faraónicamente una concepción del poder. Como cuando Cristina Kirchner usaba los aviones presidenciales para que le llevaran los diarios. El canillita volador a módicos miles de dólares. Como vicepresidenta ya tiene un pedido de informes por utilizar 13 veces los aviones presidenciales para viajar a su provincia. Si fueran viajes oficiales podría usarlos pero no en caso personal.

No voy en tren, voy en avión. Lo pagan los argentinos. Y no son sólo los aviones. En los últimos días vimos un festival frenético de gastos de campaña con dineros del Estado y enmascarados en gestión de gobierno. Como si el Estado, el gobierno y el partido fueran lo mismo. Como si el Estado les perteneciera. Por eso el vacunatorio VIP no hizo saltar ninguna alarma interna antes de ser cometido. Porque era totalmente normal. Para el peronismo es totalmente normal usar el Estado como si fuera su propiedad.

Si el Estado es un coto de caza del partido que gobierna, se produce una perversión de la idea de lo público que tiene una deriva hacia lo faccioso. La apropiación del Estado es madre de la arbitrariedad. No se rinde cuentas por lo que se cree propio. Y se desvirtúa el entramado institucional que sustenta la cosa pública como un bien común y salvaguardado por las leyes.

Al tomar el estado como posesión del gobierno ejecutan más que una confusión, desvirtúan, desnaturalizan su esencia. El ejemplo común según el cual el Estado es el barco y el gobierno la tripulación nunca se figuraría que la tripulación tome de rehenes a los pasajeros, ejerza pillaje sobre ellos o que use los bienes comunes a su antojo. Eso ya no sería una tripulación sino una gavilla de piratas.

“Algo está podrido en el estado de Dinamarca”, afirma Shakespeare.

La toma del Estado y sus recursos como propiedad de un gobierno o de un partido es la corrupción de su condición soberana para todos los habitantes del territorio en que se demarca y a quienes representa con limitaciones y obligaciones.

En el Estado invertido el gobierno no puede garantizar ni seguridad, ni trabajo, ni el bienestar general ni los beneficios de la libertad pero sí el avión de Manzur. El avión de una provincia empobrecida. El avión sanitario de la provincia donde el jefe de Gabinete tiene licencia como gobernador y que funciona como su remise aéreo pagado con nuestros impuestos.

Algo está podrido en el estado de Argentina, y persisten en la descomposición.

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