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Salud

¿Es saludable comer sushi?

Qué tener en cuenta a la hora de disfrutar de este plato japonés

El sushi tradicionalmente se elabora a base de arroz blanco cocido con azúcar, el que se combina con pescado crudo. Para armar esta receta se coloca una lámina de alga nori; encima se agrega una capa del arroz aliñado y luego se incorporan el pescado, la palta y otros vegetales o frutas a elección.

Luego de esto se forman tubos o rollos, envolviendo el alga. Se corta en bocados de igual grosor. Para saborizar, antes de comerlo se lo sumerge en un cuenco con salsa de soja. Los ingredientes que lleva el sushi son de uso habitual, a excepción de la salsa de soja.

Para determinar si es saludable o no, analicemos parte por parte la receta. En primer lugar, estos los pros que tiene comer este plato japonés.

El pescado aporta ácidos grasos saludables: tanto el atún como el salmón son pescados azules. Su consumo diversos beneficios, sobre todo a la salud cardiovascular. Diversos estudios señalan que si se consumen alimentos fuente de omega 3, como el que contiene este tipo de peces, se pueden prevenir diferentes patologías.

La palta es fuente de omega 9: se usa por excelencia para preparar sushi. Por supuesto que algunas variantes pueden incorporar otros vegetales, como la zanahoria o el morrón. En cuanto al uso de la palta, es fuente de grasas de calidad, de vitamina E, C y B6. Asimismo, tiene un aporte destacable de potasio, que contribuye al funcionamiento normal de los sistemas nerviosos y musculares.

Por otro lado, el sushi puede tener algunas desventajas, sobre todo por el riesgo que implica comer carne sin cocinar.

No es aconsejable comer pescado crudo: más allá de que el pescado aporta grasas de calidad, para preservar la salud y no exponerse a enfermedades de origen microbiano no es aconsejable consumir carnes crudas. En relación a esto, estudios en el tema señalan los riesgos que puede tener consumir alimentos sin el tratamiento térmico adecuado.

Así pues, la enfermedad más común asociada al consumo de sushi es anisakis. Se desencadena por la ingesta de larvas vivas que están presente en los peces. El parásito puede desencadenar reacciones alérgicas graves y síntomas digestivos severos.

También puede haber contaminación con otras bacterias, como Salmonella o Listeria monocytogenes, por no cocer el pescado. Por este motivo, las poblaciones de riesgo, como los niños y las embarazadas, deben evitar consumirlo.

La salsa de soja es alta en sodio: uno de los problemas que tiene comerlo con frecuencia es que esta salsa es alta en contenido de sodio. Una sola cucharada aporta alrededor del 40 % del límite recomendado al día. Por este motivo, no se aconseja en personas que tienen presión arterial elevada. Si bien es indispensable para lograr el sabor de este plato, quienes tengan hipertensión arterial deberán usar otro tipo de aderezo.

Puede tener un valor calórico alto: en general, un rollo proporciona poca cantidad de pescado, vegetales, frutas o algas. Así pues, su componente principal es el arroz blanco, que no aporta la misma cantidad de vitaminas, minerales y fibra que la versión integral. Por otra parte, al estar cocido con azúcar es más fácil que el valor calórico se eleve.

No es que un solo rollo de sea alto en calorías, pero cuando se consume este plato pueden ingerirse varias piezas, lo que en exceso podría producir un aporte calórico importante. Por supuesto que comer varias rollos de forma ocasional no generará aumento de peso. Esto es algo a considerar si se hace con demasiada frecuencia.

En definitiva, si se tienen en cuenta los ingredientes que aporta, se puede decir que es una comida saludable siempre y cuando no se consuma con salsas altas en sodio. Sin embargo, hay que tener suma precaución y usar alimentos que estén libres de microorganismos. En caso de que quieras ingerir este plato en un restaurante, tené en cuenta que el lugar debe cumplir las normas higiénicas sanitarias.

Fuente: Mejor con salud

Salud

A qué puede deberse el sangrado después de tener relaciones sexuales

Cuáles son las causas más comunes

Seguramente habrás escuchado que anteriormente se pensaba que las personas que eran vírgenes sangraban después de su primer relación sexual. Pues esto es un mito, las mujeres no necesariamente sangran en su primera vez. Pero, ¿qué pasa si el sangrado se presenta cada vez que tenés una relación?

El sangrado vaginal después de tener relaciones no es algo normal. Por eso es importante identificar si se tiene otro tipo de síntomas, para actuar con rapidez y evitar complicaciones serias. Algunas causas pueden ser:

Menstruación: si sos irregular en tu ciclo, puede suceder que esa sea la causa. Asimismo, en algunos casos, la menstruación se adelanta después de tener relacione.

Sequedad vaginal: las hormonas van cambiando con el paso del tiempo, y es común que presentemos cambios en la zona ‘V’. Frecuentemente, uno de ellos, es la sequedad vaginal, la cual puede causar molestias al tener relaciones sexuales o sangrado.

Mioma: son pequeños tumores con los que muchas viven sin mayor problema, pero muchas veces pueden presentar síntomas como retraso, e irregularidad en la menstruación, por lo que es necesario consultar al médico.

Revestimiento del útero: esto sucede mayormente en mujeres que toman pastillas anticonceptivas. Es uno de los efectos secundarios de estas hormonas. Pero también se manifiesta en mujeres con endometriosis.

Cáncer: si además del sangrado también se presentan otro tipo de molestias como dolor, fatiga, y otro tipo de cambios físicos, podría tratarse de algún tipo de cáncer en el aparatos reproductor femenino.

Infección sexual_ algunas de las infecciones sexuales se relacionan con sangrado durante o después de la relación sexual. Regularmente también se presenta dolor, y pueden aparecer protuberancias, llagas o algún otro tipo de lesión. Si ese es el caso, es importante acudir al médico.

Estas son las principales causas. Si esto es muy frecuente, acudí con tu ginecólogo a la brevedad y suspendé tu actividad sexual por el momento.

Fuente: Salud 180

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Salud

¿Es seguro comer un alimento que se cayó al suelo?

Cuáles son los posibles riesgos

Es una costumbre habitual la de consumir un alimento que se ha caído al suelo después de limpiarlo ligeramente o soplarlo. Ahora bien, ¿se trata de algo seguro o estamos poniendo en riesgo la salud?

Aunque no seamos capaces de verlos, existen millones de microorganismos vivos que habitan en el piso. Algunos son patógenos para el ser humano, mientras que otros son inocuos. No obstante, cuando un alimento entra en contacto con el suelo se llena de estos organismos vivos.

Por este motivo, se crea un caldo de cultivo perfecto para que aquellos patógenos colonicen la superficie del mismo. En el caso de ingerirlo, estaremos introduciendo al cuerpo un montón de elementos dañinos que podrían causar infecciones.

Un ejemplo de este tipo de bacterias es la E.coli, presente en algunos tipos de carnes contaminadas y en el intestino. Ciertas cepas de este género pueden desencadenar patologías gastrointestinales severas.

Antes de consumirlos, es habitual lavar los alimentos con agua una vez que se caen al suelo. Sin embargo, el agua limpia no es capaz de destruir los posibles microorganismos patógenos que hayan colonizado la superficie del mismo. Por lo anterior, no resulta una solución eficaz a la hora de reducir la peligrosidad de las bacterias existentes. Sí que es cierto que puede reducir un poco las poblaciones de hongos y de levaduras. No obstante, el resto de microorganismos no se verían afectados.

Si se ha caído al suelo, a no ser que vaya a ser sometido a un proceso de cocción a alta temperatura, la mejor opción sería desecharlo. Puede darse el caso de una fruta con cáscara. En este tipo de situaciones bastaría con pelarla bien, asegurándonos de que no queden restos de la parte mas superficial.

En cualquier caso, se aconseja tirar cualquier alimento que haya caído al suelo, sobre todo si desconocemos el grado de limpieza del mismo. No es lo mismo que un producto se caiga en el suelo de casa, donde podemos garantizar relativamente su higiene, que en la calle.

Mantener buenos hábitos de higiene alimentaria resulta crucial para prevenir la aparición de enfermedades. Prácticas simples, como no romper la cadena de frío o realizar cocciones completas de los alimentos, impiden la proliferación bacteriana.

De lo contrario, estaremos expuestos a contaminaciones que pueden cursar con problemas gastrointestinales o mediante patologías más serias. Se recomienda también no mezclar crudos con cocinados y usar utensilios limpios para manipular alimentos diferentes. Las buenas prácticas de conservación y envasado son fundamentales a la hora de limitar el crecimiento bacteriano.

Fuente: Mejor con salud

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Salud

Nueve consejos para vestirte durante el embarazo

Cómo estar cómoda sin perder el estilo

La comodidad es clave cuando se trata de esperar un bebé. Si tenés algunas dudas acerca de cómo vestirte en esta etapa, tomá nota de estos consejos:

1. Usá tejidos de fibras naturales

Los cambios hormonales durante el embarazo pueden ocasionar, a su vez, cambios en la piel, haciéndola un poco más vulnerable. Las prendas con tejidos de origen natural pueden ayudarnos a sentirnos más cómodas y frescas durante el verano y mejor protegidas en el invierno.

Se recomienda el uso de fibras como el algodón orgánico, lino o seda por encima de las sintéticas como el poliéster, rayón, acrílico o nailon, ya que estas últimas conservan algunas toxinas usadas en su manufactura.

2. Comprá ropa interior de maternidad

El uso de tejidos naturales y respirables es una recomendación que aplica sobre todo para las primeras prendas que tocan la piel. Existen distintas variedades de ropa interior, desde aquella que sostiene el vientre, proporcionando un poco de soporte hasta la cintura, y las que ofrecen un poco más de libertad de movimiento y terminan debajo del abdomen.

Tal vez tengas que elegir distintos tipos a lo largo del embarazo e incluso en el período postparto. Lo ideal es que la piel tenga oportunidad de respirar y que las zonas elásticas permitan la circulación. Con respecto a los corpiños, lo mejor es que tengan soporte en la espalda, sin varillas, y que puedas usar también durante la lactancia.

3. Invertí en unos jeans de maternidad

Resulta más sencillo combinarlos con distintos tipos de estilos. Así como la ropa interior, también podemos encontrar distintos tipos de soporte: debajo del vientre para permitir a tu “pancita” crecer libremente, soporte a los costados si buscás algo más holgado y soporte por encima del vientre para mayor control. Este último modelo puede usarse incluso durante la recuperación posparto.

4. Usá zapatos adecuados

Todo el cuerpo cambia durante la espera, hasta los pies, por lo que es importante encontrar zapatos que te ofrezcan comodidad y un poco de elasticidad. Evitá los tacos altos porque la columna intenta compensar el espacio y el peso del bebé, y esto aumenta la inestabilidad y la altura podría afectarla. Optá por zapatos suaves como flats, alpargatas, zapatillas, zuecos o sandalias con hebillas que te permitan ajustarlas gradualmente.

5. Durante el invierno, usá varias capas

La temperatura puede dispararse en un momento cuando estás embarazada, por lo que vestir por capas puede hacer esta situación más llevadera que si tuvieras una sola pieza para cubrirte cuando hace frío. Algunas prendas que tal vez aún te queden podés combinarlas con tu ropa de maternidad durante el invierno para quitar y poner a medida que lo requieras.

6. Buscá prendas que puedan “crecer” con vos

Con esto nos referimos a cualquier prenda holgada o stretch que pueda ajustarse a la distintas etapas de tu embarazo. Camisas, remeras grandes, blusones, maxivestidos o pantalones que sean dos o tres tallas más grandes; este tipo de ropa podrá acompañarte durante las 40 semanas (o por lo menos gran parte de este tiempo), dándoles comodidad al cuerpo y al bolsillo.

7. Usá medias de compresión

A medida que avanza el período de gestación, la circulación también se ve afectada, pudiendo ocasionar a la larga venas varicosas. Sin embargo, el uso de medias de compresión puede ayudar a reducir las probabilidades de que suceda

8. Cambiá los cordones por elásticos

Llegará ese punto inevitable en el que no podrás atar tus zapatos. Evitate el esfuerzo de llegar al piso o pedir ayuda consiguiendo cordones elásticos, aquellos que usan los niños en lo que aprenden a atarlos, para que puedas retirar tu calzado fácilmente.

9. Usá un cinturón de maternidad

La columna tiene un papel protagónico durante esta etapa, pero no tiene que hacerlo todo sola. Los cinturones de maternidad ayudan a dar soporte en la zona inferior y a mantener una postura erguida mientras lleáas un poco de peso extra. Existen cintas elásticas, rígidas y suaves, las cuales, además, están diseñadas para ayudar a brindar un poco de apoyo a tu espalda baja después del parto.

Fuente: Genial gurú

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