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Notas de Opinión

Una crisis política en la que no habrá un ganador

¿Quién gana en este conflicto? Nadie. En menos de una semana el Frente de Todos sufrió una durísima derrota electoral y está al límite de que su coalición estalle por los aires.  Pierde también la ciudadanía que es rehén de las disputas de poder en el peronismo mientras los problemas de la agenda como la economía o la inseguridad siguen su curso

Por Alan Abud

La derrota  del Frente de Todos ha desnudado las internas que invaden a la heterogénea coalición oficialista: en la victoria son todos amigos, pero en la derrota florecen los “pases de facturas” y las huidas del barco cuando todo pareciera hundirse. Estas dos características quedaron evidenciadas en el abrupto amague de renuncias por parte de más de diez ministros y autoridades del Gobierno en horas de la tarde del miércoles.

Los hechos han demostrado que de esta disputa no habrá un ganador, sino, cuanto mucho, un “menos perdedor”. Desde la primera presentación de renuncia por parte del ministro de Interior, Wado de Pedro, todos los implicados han sufrido derrotas.

Alberto Fernández, mientras todavía digería el magro desempeño del oficialismo en las PASO, vio cómo se diluía su ya diluído liderazgo al enterarse de las renuncias a través de los medios. Para peor, solo dieron un paso al costado ministros del ala cristinista, lo que despeja cualquier duda sobre un presunto acto espontáneo; al contrario, el mismo estuvo planeado y contó desde un principio con el visto bueno de la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

La vice también pierde con estos eventos pese a que fue ella quien dio la orden. Con la maniobra, Cristina Kirchner buscó presionar al Presidente para que remueva a los “funcionarios que no funcionan” encabezados por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Sin embargo, por ahora el tiro le salió por la culata.

Alberto Fernández resistió en su posición y no solo mantuvo en sus cargos a los apuntados, sino que se mostró con ellos públicamente después de los comicios en una clara señal de apoyo.  Por primera vez desde que asumió el cargo, Fernández intenta disputarle el poder al cerebro de la alianza política.

Con esta maniobra, Cristina Kirchner también buscó presionarlo generándole un vacío de poder, sin embargo, no contaba con que más allá de sus ministros todos permanecerían en sus cargos recibiendo el apoyo de todo el resto de la coalición y gobernadores de las provincias. A su vez, actores externos al partido como sindicalistas, Hugo Moyano entre los más resonantes, también respaldaron al presidente.

Con estos sucesos, la vicepresidente tuvo que volver sobre sus pasos y evitar un daño mayor en su estrategia. No es casual que haya hablado con Guzmán para decirle que no era cierto que ella lo quería fuera del cargo, pese a que desde su círculo vienen militando su salida desde el enfrentamiento entre el ministro y el subsecretario de energía, Federico Basualdo.

¿Qué victoria puede sacar Alberto Fernández de esto si efectivamente quedó demostrado que era Cristina la que tenía el control del Gabinete y con un abrir y cerrar de ojos le dejó el Gobierno patas para arriba? ¿A dos años de haber llegado a la Casa Rosada quiere demostrar que el ala dura del Kirchnerismo no tiene lugar en su gestión? Su capital político es casi nulo y menor aún luego de perder las PASO. Su posición es tan débil que tuvo que cancelar un viaje a México en el que iba a ser elegido como presidente pro témpore de la CEPAL y evitar que en medio de la incertidumbre política la vicepresidente sea quien quede a cargo las funciones durante su ausencia.

¿Qué victoria puede obtener Cristina Kirchner si demostró que es una mal perdedora queriendo deslindarse de todo tipo de responsabilidad como si no formara parte del Gobierno?  ¿Qué imagen cree que le da al electorado luego de estas maniobras de presión contra su compañero de fórmula al priorizar sus intereses políticos personales por sobre los de la ciudadanía?

¿Quién gana en este conflicto? Nadie. En menos de una semana el Frente de Todos sufrió una durísima derrota electoral y está al límite de que su coalición estalle por los aires.  Pierde también la ciudadanía que es rehén de las disputas de poder en el peronismo mientras los problemas de la agenda como la economía o la inseguridad siguen su curso. De hecho, por la crisis política el Gobierno entró en stand-by y pospuso los anuncios económicos que se iban a realizar el día jueves, insólitamente destinados a paliar parte de los problemas económicos; una de las principales razones por las que el oficialismo perdió.

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