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Notas de Opinión

“Guerra total” entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández tras las renuncias en el Gabinete

En el Gobierno entienden que con la carta que publicó, la vicepresidenta redobló la apuesta. Este jueves por la tarde el primer mandatario había dicho que “con presiones no lo van a obligar”

Columna de Jorge Lanata originalmente publicada en TN (Todo Noticias)

Si hay un título posible para esto es “Guerra total”. Hoy en este momento, a esta hora, la guerra es total. En el Gobierno interpretan que con la carta, Cristina Kirchner encerró a Alberto Fernández y que al Presidente no le queda otra que acatar lo que su vicepresidenta quiere, o romper definitivamente. En la misiva, ella le recuerda a él que fue ella quien lo puso, se despega de la derrota y blanquea que pide la renuncia de Cafierito. Además, lo destruye a Biondi, el vocero presidencial, diciendo que no se le conoce la voz y demás.

Lo que está haciendo Cristina con la carta es apretar públicamente al Presidente. Propone al gobernador Juan Manzur como jefe de Gabinete, que finalmente dijo que no, que tiene demasiados problemas en la provincia de Tucumán. La situación en este esquema de guerra total es que hasta ahora no renunció nadie, ni siquiera “Wado”, y en el Gobierno entienden obviamente que Cristina redobló la apuesta con la carta. La vicepresidenta y el primer mandatario no hablaron en todo el día. Estos son los hechos objetivos.

Preguntas posibles alrededor de este asunto, si podía esperarse esto o no. Primero una pregunta general: ¿El kirchnerismo está preparado para perder? ¿Es un partido realmente democrático? Porque un partido realmente democrático está preparado para perder. No puede ser que recién al perder un partido se desarme. Un partido, alianza o como quieran verlo. Porque eso habla de la fragilidad con que se construyó, evidentemente. Un partido democrático tiene que estar dispuesto a ganar pero también tiene que estar dispuesto a perder. No puede ser que sólo funcione ganando. Esta es una de las principales cosas para ver en el medio de esta crisis.

En segundo lugar, esto es evidentemente una alianza endeble. Cristina sigue con la paranoia de las operaciones de prensa. Esto va mucho más allá y no se construyó con operaciones de prensa. Las diferencias entre Cristina y Alberto a la hora de pensar la Argentina y de pensar la política son evidentes y se fueron haciendo cada vez más grandes a medida que el gobierno iba transcurriendo.

Hoy es fácil decir para Cristina que pensaba que iban a perder, sin embargo ella se ocupó de poner la mitad de los candidatos o más. Tampoco puede despegarse de la derrota, en el sentido de decir, “yo pensé que íbamos al muere con esta historia”. No creo que haya sido así. Cristina participó de la formación de las listas como nadie.

De hecho, lo hemos venido contando desde hace dos meses. Estaba todo parado hasta que finalmente Cristina decidía quién iba y quién no. Es poco creíble la actitud de la vicepresidenta de que no tuvo nada que ver. Del mismo modo que es poco creíble que no tuvo nada que ver también, cuando ella dice que estaba todo mal, porque viene gobernando cada vez más y su influencia es cada vez mayor ya desde hace siete u ocho meses, no es desde ahora.

Notas de Opinión

No hay peor ciego que el que no quiere ver porque se fanatiza

El ministro de Economía, Martín Guzmán, repite que no habrá devaluación mientras la cotización del dólar blue lo desmiente y la emisión quema el valor del dinero

Editorial de Cristina Pérez en “Confesiones en la noche” (Radio Mitre)

Dicen que los momentos de crisis muestran el verdadero temple de las personas. En el encuentro con los límites es dónde la adversidad testea quiénes somos, cuáles son nuestras prioridades reales y con qué códigos estamos dispuestos a dar pelea. Bajo la presión de la derrota en las PASO y su acechanza repetida en noviembre, en el kirchnerismo es el fanatismo lo que se ha revelado como gen dominante. Avanza de hecho como una mancha voraz hasta en quienes habían ostentado cierta moderación. Y deja fuera de la foto, intrascendentes, a quienes intentan otro registro que no sea el de esa nota corazón.

Sorprende que el flemático ministro de Economía Martín Guzmán, que hace no mucho visitaba al Papa y marcaba diferencias con tono de monaguillo, haya salido también a agitar la grieta.

Esta afirmación no apunta a una consideración política sobre Guzmán y sus ideas, sino específicamente a las consecuencias de lo que dice en el rol que ocupa.

Veamos: Guzmán, que debe negociar ante el FMI y mostrar credibilidad y voluntad de cohesión, en representación del país acaba de afirmar que la oposición de Juntos por el Cambio tiene una posición antiargentina, antipatria y antisoberania. Que uno escuche a Fernanda Vallejos o a Hebe de Bonafini haciendo esa afirmación no reporta las consecuencias institucionales que implica que lo afirme un ministro que debe encarar la cuestión de la deuda que eventualmente también requerirá apoyo de la oposición.

Hace no poco, con su estilo de hablar desde algún púlpito, Martin Guzmán le recomendaba a los dirigentes de la oposición que se contuvieran de hablar mal del país cuando iban al exterior porque eso afectaba la mirada hacia Argentina en momentos en que se debía reconstruir la confianza. ¿Qué le pasó entre entonces y ahora? Más aún considerando que sólo retiene en su poder y relativamente, la negociación con el Fondo o la farsa de la negociación con el Fondo. Incapaz de echar a un subsecretario y anulado en el manejo de la economía -que en los hechos maneja Cristina Kirchner-, verso a verso y cepo a cepo, el que muchos llaman “ministro de deuda” da un mensaje inquietante y parece también decidido a sumarse a las filas de paladares negros, de fanáticos.

“Juntos por el Cambio formó básicamente una alianza con parte del poder económico en la Argentina y también con el poder financiero internacional. Es una posición anti argentina, anti soberania”, afirmó. O sea, también acusó al establishment financiero con el que debe negociar. ¿Qué está anticipando Guzmán con esta repentina verborragia populista explícita de la que hasta ahora se cuidaba?

Alguien que lo conoce muy bien y suele ser fuente de su consulta respondió a esta columna: “Entiendo que Martín se radicaliza y se muestra politizado porque entendió que con los K tenés que patear al arco que ellos deciden y la lógica no existe”.

Los padecimientos económicos son los que más sufren del fanatismo y del desapego de toda lógica. Guzmán se suma en el repertorio a la candidata Victoria Tolosa Paz, que acusó a la oposición de intentar un golpe blando. Si hay que buscar registros de desestabilización contra el Gobierno o el Presidente se los encuentra más adentro que afuera de la coalición. Sólo basta repasar las noticias desde las PASO y encontrar a la diputada Vallejos llamando a Alberto Fernández Okupa y mequetrefe, la carta de Cristina Kirchner interviniendo el gobierno de hecho o las amenazas de Hebe de Bonafini diciendo que lucharán contra el gobierno si le pagan al organismo de crédito. ¿Querrán un default?

El ministro Guzman evidenció un giro en su discurso en esta última semana. De bregar por un acuerdo pasó primero a culpar al organismo por no haberlo cerrado y hoy cortó puentes con la oposición. Ninguna de estas declaraciones sería realizada por alguien que busca un acuerdo. Al menos en términos de lógica o buena voluntad.

Pero el fanatismo cunde. Se convierte en el ánimo rector de la coalición de gobierno. Eso plantea políticas de confrontación que van a contramano de cualquier atisbo de solución para una crisis. Hace sólo unos días sectores del Frente de Todos salieron a hablar de la necesidad de un gran acuerdo con la oposición. La propia Cristina lo reclamó en varios discursos. La escalada verbal de estos días sólo le quita credibilidad a la buena fe de esa propuesta, evidencia que era sólo una trampa o marca el rumbo elegido por el Gobierno.

Dicen que la diferencia entre un ciego y un fanático es que el ciego sabe que no ve. Los argentinos ven y padecen los problemas económicos, el Gobierno por momentos parece no ver y ni escuchar. El ministro de Economía repiquetea que no habrá devaluación mientras el blue lo desmiente y el poder adquisitivo se destroza mientras la emisión quema el valor del dinero. Ya estamos al borde de los 200 pesos en el dólar libre.

Sin duda no hay peor ciego que el que no quiere ver porque se fanatiza.

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Notas de Opinión

Aniversarios

“Néstor no merece ser recordado como gestor de logro alguno, incrementó nuestra división y nos dejó sin política nacional y exterior. Alberto es solo su consecuencia, todo más decadente, somos más pobres, también en talento”, asegura Julio Bárbaro en esta columna

Columna publicada originalmente en Perfil.com

E17 de octubre terminó en un debate sobre quién lo usa hoy, muy lejos de quién lo rememora y lo respeta. Con Néstor ahora todo es más claro, el peronismo necesita olvidarlo si quiere intentar sobrevivir mientras que sus seguidores están urgidos de sostener la mistura. Un divorcio entre un pasado honorable y un amontonamiento de recuerdos carentes de coherencia, donde los herederos corren el riesgo de quedar al desnudo.

Néstor tiene una historia complicada de reivindicar, con logros inventados y fracasos demasiado reales. Los derechos humanos los agregó siendo presidente, antes, en la difícil, jamás se ocupó de ellos. Su virtud fue sin duda la manera de manejar y utilizar el poder, de ejercer la presidencia. Quienes lo recuerdan reivindican haber bajado el cuadro de Videla.

Después de los juicios de Alfonsín y del nunca más se había hecho justicia, luego gracias a su invento le terminamos otorgando a la violencia un lugar que jamás le hubiera correspondido. Sobre el dolor de los deudos, respetable, se construyó una reivindicación de la guerrilla que intentaba sustituir al peronismo, imponer su propia y deformada historia.

Néstor no respetaba a Perón, tampoco Cristina, como el personaje de Menem que imaginaba quedar dignamente ubicado en la memoria colectiva. Los Kirchner se apoyaron en los restos de la izquierda universitaria, en el marxismo y otras minorías que fueron todas enemigas del peronismo. El progresismo, esa mezcla de restos ideológicos sin sentido ni rumbo, eso era Néstor y termina al desnudo en el presidente actual, que no tiene absolutamente nada que decir.

Por eso necesitan del enemigo, para justificar su existencia, lo mismo hace Macri del otro lado. Dos partidos, dos odios y ningún proyecto. Aquella patria industrial e integrada no tiene quienes la reivindiquen entre los ricos, intermediarios y banqueros de hoy.

En alguna medida Néstor fue dueño de otra mirada económica, eso es cierto, tanto como que ni siquiera intento alterar la concentración de la riqueza que disuelve a la clase media ni el enorme modelo de corrupción institucional que nos legó Menen. La privatización de los servicios públicos fue parte de la corrupción y destrucción del estado. Se regaló lo construido por todos con el cuento de que los privados no robarían, solo se llevarían las ganancias que no les correspondían, ya que nada habían invertido.

Néstor amaba este sistema, reivindicaba a Menem y a Cavallo, gestionó personalmente la privatización de YPF. Quizá tengan razón al decir que Macri fue peor, es indiscutible, eso no los vuelve dignos del recuerdo ni mucho menos del homenaje, terminaron siendo parte esencial de la destrucción de nuestra sociedad.

La dictadura, Menem, los Kirchner y Macri fueron todas etapas de la misma decadencia, del proceso de crecimiento de deuda y pobreza del cual hasta ahora no pudimos ni intentamos salir. Sin industria no hay trabajo y no nos alcanza con las divisas del agro. En el proyecto que inicia la dictadura sobra la mitad de la población, el resto es decorado de economistas. Néstor no merece ser recordado como gestor de logro alguno, incrementó nuestra división y nos dejó sin política nacional y exterior. Alberto es solo su consecuencia, todo más decadente, somos más pobres, también en talento.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Florencia Barragán: su primera oportunidad laboral, periodismo digital y las últimas medidas económicas

En diálogo con Nexofin, la periodista de la TV Pública y Ámbito Financiero recuerda sus comienzos, detalla su rutina de trabajo y opina sobre la tarea del ministro Martín Guzmán

Florencia Barragán siente que el periodismo es su vocación desde que cursaba la escuela secundaria. Se formó en TEA y luego cursó la maestría que tiene el diario La Nación, en conjunto con la Universidad Torcuato Di Tella.

Los primeros pasos fueron en el espacio digital en C5N y LN+. Hoy, Florencia cursa la licenciatura en Economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para complementar la formación.

Todo el herramental económico hoy le permite hacer un análisis concreto de la actualidad que atraviesa el país: “Las anclas que está usando el gobierno para bajar la inflación, como el dólar y las tarifas, no están dando resultados, dado que está optando por una mejora en los ingresos y en la actividad”.

A lo largo de su carrera se destacó en varios medios de comunicación, entre ellos, Revista TKM, Radio y Punto, La Nación, iProfesional, iProUP y Página/12.

Actualmente trabaja en Ámbito Financiero, y como columnista de economía en el noticiero de la Televisión Pública (lunes a viernes, de 7 a 9). También realiza trabajos puntuales como crónicas para la Revista Anfibia.

Otro punto a destacar: durante los últimos días se incorporó al equipo rotativo del programa Desiguales (domingo a jueves, de 21 a 22 horas) liderado por Luli Trujillo y Pablo Caruso.

En diálogo con Nexofin, la periodista especializada en economía de la TV Pública y Ámbito Financiero recuerda sus primeros pasos, detalla su rutina de trabajo y opina sobre la tarea del ministro Martín Guzmán.

Nexofin (N): ¿En qué momento se cruzó el periodismo en tu vida?

Florencia Barragán (FB): El periodismo se cruzó en mi vida en el secundario, me gustaba literatura para leer y escribir.

N: ¿Por qué te inclinaste por la parte económica?

Me incliné por la parte económica porque todo el tiempo estamos en crisis y me interesaba entender por qué, y al mismo tiempo, poder explicar eso que ocurre de una manera fácil, para que todos los puedan entender y tomar las mejores decisiones económicas en sus propias vidas.

N: En un rubro que es dominado por hombres, ¿a quiénes destacas entre tus colegas mujeres del medio?

Estefanía Pozzo es sin dudas una referencia. Formada, honesta y lo más lindo, solidaria con sus colegas.

Florencia Barragán en Televisión Pública Noticias. En la emisión del horario de 7 a 9 conducen Silvia Fernández y Alejandro Puertas

N: De no haber sido la comunicación, ¿hubieras seguido otro camino de vida?

La economía me gusta mucho, así que hubiera explorado otros campos, como la investigación. Combinar economía con programación me parecería un rubro fascinante para explorar.

N: ¿Cuál es la importancia que le das a las redes sociales?

Las redes sociales son muy importantes para mantenerse informado y a la vez comunicar. Pero también te abren un abanico de oportunidades.

Mi primer trabajo a los 19 años, con solo 1 año de facultad, lo conseguí por contestarle en Twitter al periodista Nicolás Magaldi, que buscaba gente.

N: Hoy estás en Ámbito Financiero y la TV Pública, ¿cómo fue tu recorrido profesional hasta llegar acá?

Mis primeros trabajos fueron en televisión, pero detrás de cámara, en el área digital. Primero en C5N y luego en LN+.

Pero lo que más me gustaba era escribir, lo que pasa es que en todos lados pedían experiencia, pero nadie la daba.

El primero que me abrió las puertas fue la sección de economía de Página/12. Desde entonces surgieron muchas oportunidades. Es muy importante para un periodista especializarse.

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N: ¿Cuáles son los medios nacionales e internacionales que te gusta consultar?

Nacionales todos. Ámbito Financiero, Página12, El Cronista, La Nación, Clarín, Infobae y eldiarioAR. Internacionales sobre todo Bloomberg, el País y Financial Times.

N: ¿Cómo te organizas con la rutina?

Me levanto muy temprano porque de 7 a 9 tengo el noticiero de la TV Pública. Por la tarde me dedico a Ámbito Financiero. Y en el medio pueden ir surgiendo trabajos puntuales como crónicas para la revista Anfibia.

N: Pasemos a la actualidad, ¿cuál es tu mirada sobre las últimas medidas económicas del Gobierno?

El congelamiento de precios es sin duda la medida más destacada del último tiempo.

Si efectivamente se cumple podría dar algo de alivio en estabilizar los precios de una canasta de alimentos, pero no va a bajar la inflación, dado que la inflación es la suba generalizada de precios en toda la economía.

Las anclas que está usando el gobierno para bajar la inflación, como el dólar y las tarifas, no están dando resultados, dado que está optando por una mejora en los ingresos y en la actividad.

Se necesitaría un acuerdo más amplio con otras medidas para fijar expectativas, y sin duda eso involucra acordar con el FMI.

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N: Siguiendo la línea, ¿cómo observas la tarea de Martín Guzmán?

Creo que le tocó una situación muy difícil, con un país sobre endeudado, la inflación más alta de los últimos 30 años y una pandemia.

Le queda como tarea pendiente cerrar la brecha cambiaria, una de las mayores distorsiones para la economía, y bajar la inflación, que se mantiene en valores muy altos en los últimos 4 años, años en los que los salarios vienen corriendo de atrás.

N: Pasando al plano internacional, ¿qué puede pasar con el precio del Bitcoin luego de la prohibición de China a las criptomonedas?

Creo que el precio del bitcoin va a seguir subiendo, como una búsqueda de reserva de valor ante la inflación en todo el mundo. De todos modos, para quien le interese invertir, una máxima de la inversión es diversificar.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

La pasión por el trabajo como virtud y como defecto.

N: ¿Con qué periodista te gustaría trabajar?

Con varios, pero mejor no mencionarlos para no quemarlos.

N: ¿Club de fútbol?

Independiente.

N: ¿El gol que más gritaste?

El 1 a 1 que marcó Pusineri en el 2002 ante Boca en el minuto 42 del segundo tiempo, en la anteúltima fecha. Con el empate quedaba a nada de ser campeón.

El último partido contra San Lorenzo lo vi campeón en la popular, goleada por 3 a 0, tenía 9 años y estaba metida en las avalanchas con mis papás y mi hermano.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Florencia Barragán es…?

Curiosa.

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