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Notas de Opinión

Incógnitas de una nueva disputa territorial con Chile

El reciente conflicto diplomático con Chile por la plataforma continental puso de relieve una pregunta postergada: ¿en caso de un eventual conflicto militar -algo que en este caso parece muy improbable- nuestras Fuerzas Armadas están preparadas para hacerle frente?

Por Alan Abud (@alanabud_)

Con las elecciones legislativas a la vuelta de la esquina, las campañas electorales ocupan casi en plenitud la agenda dejando poco espacio para que otros temas eclipsen su protagonismo. Esto llevó a que un hecho que de por sí no generaría mucho interés en la opinión pública, pero que es de gravedad y que tiene un trasfondo aún más preocupante, haya sido pasado por alto.

Ocurre que en la última semana el Gobierno de Chile aprobó mediante un decreto la ampliación de su plataforma continental, superponiéndose con la delimitación territorial de Argentina votada en el Congreso en 2020. Una vez el Gobierno argentino tomó conocimiento de lo ocurrido, rápidamente expresó su rechazo ya que “claramente no condice con el Tratado de Paz y Amistad celebrado entre ambos países en 1984”.

“La medida intentada por Chile pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos, espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, aseguró la Cancillería.

Pese a la respuesta de Argentina, lo cierto es que el hecho ocurrió y no puede volverse atrás. Chile sentó una posición en las disputas territoriales y esto pone de relieve tres situaciones preocupantes.

En primer lugar, a las disputas territoriales entre ambos países aún no solucionadas como la zona de Hielos Continentales, se le suman otras que ya se creían zanjadas; muchas de ellas en el tratado de 1984. Esto lleva a un segundo problema y es que el país trasandino está obviando los acuerdos que respaldan la delimitación territorial de Argentina. Sobre este aspecto, la zona en disputa recientemente reclamada por Argentina forma parte de un espacio marítimo incorporado al territorio argentino luego de un estudio realizado por cartógrafos y otros especialistas durante más de diez años presentado a Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLCP) de Naciones Unidas. Tras su análisis, aprobaron las recomendaciones hechas por el país. De hecho, recién en 2020 se aprobó la ley que incorporaba esos territorios al mapa argentino.

Todo ese proceso hecho por Argentina de acuerdo al derecho internacional y a los tratados vigentes entre ambos países, Chile lo buscó sortear mediante un decreto presidencial. En todo el proceso ante el CLCP el país trasandino no emitió queja alguna, pero ahora el canciller Andrés Allaman objetó que esa comisión “no tenía competencia” para avalar la demanda argentina.

Pasando en limpio, Chile no reconoce la soberanía de Argentina en esos territorios pese a que acuerdos internacionales y el Derecho Internacional la avalan. Esto plantea el tercer problema: la diplomacia y el correcto proceder no parecen ser suficientes, entonces, ¿cómo piensa Argentina hacer valer su soberanía? ¿Tiene los medios para patrullar esos territorios? ¿Está listo para defenderlos en caso de una hipotética escalada militar? Estas diferencias surgidas en la última semana bajo ningún concepto implican que esto escale más allá de la vía diplomática, incluso en Casa Rosada creen que se trata de una maniobra política del presidente, Sebastián Piñera, cuyo único fin es obtener algún rédito electoral en los comicios presidenciales a celebrarse en noviembre.

No obstante, el escenario está planteado y el conflicto no hay que leerlo en clave de “probabilidad” sino de “posibilidad” ya que aquí las respuestas se reducen a “sí” o “no” y el hecho de que una escalada del conflicto sí sea posible es más que suficiente para repensar cuál es el rol que se quiere que tengan las Fuerzas Armadas en el país. ¿Se las quiere para un fin casi simbólico como en la actualidad o se las quiere para que puedan defender la soberanía del país ante eventuales conflictos? La situación con Chile se tomó como caso testigo pero también existen otros escenarios posibles que plantean la misma duda respecto a las Fuerzas Armadas.

Hoy las vías diplomáticas parecen ser suficientes, pero en el mundo anárquico en el que vivimos nada garantiza que en un futuro sí lo sean y es allí donde el país debe estar preparado para cualquier escenario.

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