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Primer día en Afganistán sin la presencia norteamericana: festejos entre los talibán y temor en la sociedad

Ya sin tropas norteamericanas en el territorio, los talibán comienzan a estructurar su Gobierno y prometen no ser el régimen que gobernó entre 1996 y 2001

El 31 de agosto será un día que quedará para los libros de historia: tras casi 20 años de la invasión militar, Kabul -la capital de Afganistán- amaneció ya sin la presencia de tropas norteamericanas en el territorio. De esta forma, comienza una nueva era bajo el mando del grupo islamista radical talibán que regresa al poder.

Inmediatamente después de la partida del último avión estadounidense los talibán se hicieron presentes en el Aeropuerto de Kabul -último sector de la ciudad que todavía no estaba en su poder- disparando sus armas contra el cielo mientras recorrían las instalaciones para evidenciar el estado en el que se encontraba tras la evacuación caótica de la coalición internacional. Los militares, con sus trajes de camuflaje, posaban para las fotos, alzando armas estadounidenses y enarbolando la bandera blanca del movimiento, en la que está escrito en negro el inicio de la “shahada” (profesión de fe islámica).

“Felicitaciones a Afganistán (…) Esta victoria nos pertenece a todos”, declaró Zabihullah Mujahid, vocero de los talibanes desde el aeropuerto de Kabul. Y agregó en un tono amenazante: “El mundo debería haber aprendido la lección y este es el momento de disfrutar la victoria”

A partir de ahora, comienza una nueva era en Afganistán al mando de los talibán que heredan un país devastado tras 20 años de guerra, con una economía muy pobre y dependiente de la ayuda internacional y con una parte del pueblo “occidentalizada” y reacia a tener que vivir bajo los mandamientos de la Ley Islámica y que relega a la mujer a un lugar secundario en la sociedad.

Las próximas semanas en las que se conforme el Gobierno serán cruciales para la Comunidad Internacional para evaluar que tipo de relación tendrán con Afganistán. “Queremos tener buenas relaciones con Estados Unidos y con el mundo. Damos la bienvenida a las buenas relaciones diplomáticas con todos”, sostuvo Mujahid.

El grupo ha hecho incontables declaraciones para mostrar que han cambiado y que quieren relacionarse con occidente, sin embargo, los afganos dudan de esas palabras y aseguran que lo peor está por venir: “Queremos la sharia (ley islámica), paz y estabilidad”, manifestó Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto instantes después de que Estados Unidos se retirará del país.

La falta de confianza yace en los cambios que ya ha sufrido la población afgana pese a que todavía no se ha instalado el gobierno y los ojos del mundo están centrados allí evaluando como se suceden los acontecimientos: reprimen a las mujeres que no se cubren de pies a cabeza y a los hombres que usan ropas no tradicionales, en algunas ciudades comenzó una “cacería de brujas” contra quienes trabajaron junto a las potencias occidentales; y comienzan a prohibir algunas actividades que no encuadran dentro de la sharia.

Evacuación histórica pero incompleta

Con la salida del último avión, Estados Unidos puso fin a una de las operaciones militares más difíciles de su historia al evacuar en tan solo 17 a más de 120.000 “ciudadanos estadounidenses, ciudadanos de nuestros aliados y aliados afganos de Estados Unidos”, afirmó el presidente estadounidense, Joe Biden.

Sin embargo, Washington tuvo que reconocer que no habían podido evacuar a todas las personas que lo solicitaron. “No sacamos a todos los que queríamos sacar”, afirmó el general Kenneth McKenzie, comandante del Comando Central de Estados Unidos, cuando fue consultado específicamente sobre esta cuestión.

“Creo que si nos quedábamos otros 10 días, no sacaríamos a todos los que queríamos sacar, y todavía habría gente decepcionada. Es una situación difícil”, agregó a ABC News. No obstante, el funcionario intentó llevar un mensaje de esperanza a los norteamericanos y colaboradores afganos que todavía permanecen en aquel país: “Quiero enfatizar que simplemente porque nos hemos ido, eso no significa que las oportunidades tanto para los estadounidenses que están en Afganistán que quieren irse como para los afganos que quieren irse, no se les negará esa oportunidad”. Fuentes de la CNN aseguraron que todavía permanecen 250 norteamericanos allí.

La caótica retirada afectó gravemente la imagen de Biden que se le reclama el error de calculo con el que se ejecutó la medida y se lo responsabiliza por los 13 marines muertos en el doble atentado en la periferia del aeropuerto de Kabul adjudicado por ISIS-K.

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