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Economía

La psicología de los precios

Las tasas de dos dígitos desde hace más de una década generan estragos para compradores y vendedores

Columna publicada originalmente en TN.

Kate es una neoyorquina que vive en Buenos Aires hace dos años. Acostumbrada a que el litro de leche salga siempre US$1, tuvo que aprender rápido las lecciones de economía argentina: el “camine, señora, camine” para encontrar el mejor precio en la verdulería, la imposibilidad de ahorrar en pesos y las dificultades para proyectar un presupuesto para la cafetería que instaló en el Microcentro. Para sobrevivir en una jungla inflacionaria, tuvo que adoptar vicios: enrosques a la hora de tomar decisiones que dificultan todo, pero que ayudan a llegar a fin de mes.

Lo que le pasó a esta estadounidense es lo que, lentamente, todos los argentinos aprenden desde la cuna por vivir en un país inflacionario. Ese aprendizaje es imperceptible y se naturaliza sin demasiado cuestionamiento. Y son esos vicios, esos enrosques, los que a su vez retroalimentan a la suba de los precios: los aumentos “por las dudas”, los contratos cortos e indexados… todo confluye en que sea muy difícil salir de la espiral.

Claro que los consumidores y los comerciantes o empresarios no son los culpables de que haya inflación, pero las decisiones que se ven forzados a tomar por la coyuntura terminan reforzándola.

Consumidores: cuotas, compras “refugio” y comparación de precios

Hay particularidades que son inherentes al consumidor argentino de la última década. Consulta multiplicidad de negocios o plataformas online porque no saben cuál es el precio “justo”. A su vez, usa las cuotas sin interés a su favor, porque sabe que, en el corto plazo, ese monto inicial que parecía tan alto se va a licuar. Alguno que otro cree que, si compra bienes durables, como una moto o una heladera, o hasta alimentos con vencimiento largo, se va a “refugiar” de la inflación. Todos comportamientos que difícilmente estén tan exacerbados en países estables.

“Ser consumidor en Argentina es muy difícil. La teoría económica suele asumir que el consumidor conoce las características del producto que va a comprar, su precio y las distintas opciones que hay en el mercado. Lamentablemente, este supuesto no aplica para la Argentina actual. Hoy sabemos poco, bastante poco, de los precios que rigen nuestras decisiones de consumo”, explica Federico Moll, director de la consultora Ecolatina.

“Los que fueron adultos en la década del 90 saben que no siempre esto fue así. Algunos todavía hoy, 20 años después, recuerdan cuánto salía un paquete de cigarrillos o una lata de cerveza por aquellos años. Algunos precios se grabaron en su memoria y los recuerdan más que los precios actuales. La situación hoy es completamente distinta, difícilmente recordemos los precios de nuestra última compra en el super”, suma.

Otra particularidad, señala Gabriel Palazzo, investigador de Equilibra y Cedes, es la forma de ahorrar que tienen los argentinos. “En el país ocurre un ciclo que la argentina y el argentino ya entendieron: hay períodos en donde se utiliza el tipo de cambio para intentar bajar la inflación de forma temporal, pero que sin embargo provocan una apreciación de la moneda. Al final del día esa apreciación no resulta sostenible y el tipo de cambio nominal ajusta”, apunta, y agrega: “La enseñanza que tenemos es que si cuando ocurre la depreciación de la moneda teníamos nuestros ahorros en pesos y sin ningún tipo de cobertura, vamos a perder poder adquisitivo. Por lo tanto, tenemos una mayor propensión en ahorrar en dólares”.

Vendedores: aumentos preventivos y todo al corto plazo

Los vendedores también tienen sus “vicios”. El más común, que se da especialmente en sectores muy atomizados, como los corralones o las panaderías, son los aumentos “por las dudas” cuando ven que el tipo de cambio se mueve, incluso en casos en los que lo que venden ni siquiera está dolarizado.

De nuevo, dólar e inflación forman un combo que complica la toma de decisiones a largo plazo. Así lo explica Palazzo: “Si el tipo de cambio se usa como herramienta desinflacionaria para disminuir momentáneamente la inflación, la posibilidad de que se incremente la brecha o que restrinjan las importaciones es más alta, pero imposible de incorporar en un plan de negocios. Esto desincentiva realizar estrategias productivas de largo plazo e incentiva cualquier proyecto que se pueda recuperar la inversión rápidamente. Es decir incentiva proyectos de corto plazo, que en general son menos innovadores y tienen menos efectos positivos para la economía en su conjunto”.

También embarran la formación de precios. Como regla general, los comerciantes saben que si el precio es muy alto venden poco y ganan mucho por unidad, y que si es muy bajo lo contrario, apunta Moll. En cambio, en un contexto inflacionario las reglas para fijar precios se vuelven menos complejas, con “heurísticas que les funcionaron en el pasado”, como incorporar un margen a sus costos y mantenerlo fijo. “Son la mejor respuesta al contexto reinante, pero están lejos están de ser óptimas y de asegurar que sus beneficios sean los máximos”, subraya.

La razón de esas distorsiones

Los argentinos son de manual. No inventaron esos comportamientos, todo lo contrario: están escritos en piedra en manuales de macroeconomía desde hace décadas. A continuación, algunas de esas premisas:

  • Memoria e inercia inflacionaria: en un país inflacionario, es habitual que lo que sucede un mes se replique el mes siguiente, y por eso hay cierta “inercia” que persiste en la cabeza de los compradores y vendedores, que toman sus decisiones pensando en que la inflación no bajará en el corto plazo. “La memoria inflacionaria finalmente es un problema de credibilidad en la política. Cuanto más creíble la política, menos importante la memoria de la inflación pasada”, señala José Fanelli, doctor en Economía y profesor de la Universidad de San Andrés.
  • Dispersión de precios relativos: cualquier argentino sabe más o menos lo que cuesta un dólar, pero ¿cuántos saben lo que cuesta una libreta, o una lapicera? “Empíricamente, cuanto mayor la inflación, mayor la dispersión de precios y, por ende, no se sabe cuánto salen las cosas”, detalla Fanelli. No se entiende bien qué es “caro” o “barato” y eso redunda en más tiempo tratando de encontrar el mejor valor. “La asignación de recursos se hace mal: se gasta más en algo en lo que se tendría que haber gastado menos”, suma.
    • Impuesto inflacionario: la pérdida de valor de la moneda hace que nadie se guarde la plata. Los pesos queman y eso hace que, o bien se recurra a “comprar cualquier cosa” o, si hay más incertidumbre respecto del futuro, a resguardarse en dólares.
    • Acortamiento de contratos: es difícil pensar en un alquiler fijo o un sueldo fijo a mediano plazo en la Argentina. “El problema número uno de la inflación es este: el acortamiento de contratos hace a una sociedad que no puede invertir ni pensar en el futuro”, apunta.
    • Contratos indexados: es uno de los principales factores que hacen a la inercia inflacionaria, explica Fanelli. Si una paritaria está indexada a la inflación pasada y, de un día para el otro, se armara un plan de estabilización que terminara con la suba de precios, entonces habrá problemas para los empleadores para hacerse cargo de esos contratos. “Es como la memoria inflacionaria volcada en contratos”, concluye Fanelli.

    ¿Podrán los argentinos despojarse algún día de estas distorsiones? “Los comportamientos defensivos se terminan cuando ya no hay ataques. Lamentablemente hoy su existencia, si bien es fruto de una adaptación al ambiente, lo perpetúa y complica la desinflación. Es por esto que bajar los niveles de inflación es una tarea difícil que no se logrará si no hay un consenso de las causas y una fuerte determinación política”, cierra Moll.

Economía

“¿Con qué cara va a ir este muchacho a Washington?”: Melconian apuntó a Guzmán

Durante una charla con LN+, el economista cuestionó los dichos del ministro sobre qué hacer con la deuda con el FMI. “Eso es para la hinchada, pero es imperdonable”, dijo

Carlos Melconian apuntó duramente contra Martín Guzmán. El ministro de Economía deslizó que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional “no está cerrado”.

“No le puede hablar así a los chicos, con esto del Fondo, la soberanía y toda la milonga. Es para la hinchada eso”, advirtió, entrevistado por José del Rio, por LN+.

Sobre Guzmán, agregó: “Esto que dice -sobre el FMI- es imperdonable. Porque acá lo dice para la hinchada. Pero con qué cara va a ir a Washington a negociar? ¿Va a ir con este video? ¿Para qué agarrás el gobierno si después te la pasás dos años echándole la culpa al que se fue”.

Melconian diagnosticó que el dólar se espiraliza por un desorden político y le pidió al Gobierno tener cuidado con el “plan bomba”. “Ojo porque si armás un plan bomba, es muy temprano, y te puede explotar la granada a vos”, consideró.

Por otro lado, el protagonista opinó acerca del plan del Gobierno para congelar los precios. Consideró que “no sirve para nada” y que “cada cosa de estas es peor”, y cuestionó al secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, que impulsó esta medida.

“Cuando Feletti dice que encontró un ministro muy comprometido, todo el mundo sabe que a él no lo eligió el ministro (de Economía, Martín Guzmán), lo puso la vicepresidente. Es más, creo que ni el ministro del área de Feletti (Desarrollo Productivo) lo eligió”, deslizó.

Además, indicó: “El 14 de noviembre, cualquiera sea el resultado, el Gobierno se tiene que ordenar. En un acto de responsabilidad con el país. Todavía le van a faltar dos años y no puede seguir gobernando políticamente con este desorden, que es tolerable cuando no estás en el gobierno”.

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Economía

Las cuatro razones por las que el dólar blue no deja de subir y tocó un récord de $195

La divisa marginal subió cuatro pesos respecto al cierre del jueves, alcanzando un valor histórico, y la brecha cambiaria superó el 94%

La última rueda de la semana volvió a desarrollarse con la misma tendencia que las jornadas anteriores. En ese sentido, durante este viernes el dólar “blue” mantuvo el alza en sus operaciones y fue ofrecido a $195, un nuevo récord para el 2021 que iguala al anotado durante el mismo período el año pasado. Y la política no carece de responsabilidad en ello.

Es que a días de las elecciones y sin un panorama claro del Gobierno, el ámbito más libre de la economía, al estar por fuera de toda regulación, es gobernado únicamente por la ley de la oferta y la demanda. Es decir, que mientras los compradores superen a los vendedores, el precio aumentará. Aquí las razones de la tendencia alcista de la moneda paralela.

1- El dólar blue estaba rezagado

Tomando los valores inflacionarios y la consecuente disminución en la compra de dólares, el billete paralelo no había mostrado un salto tan brusco en lo que va de 2021. Es que a pesar de registrar en los últimos meses subas constantes, acumulando un 16,5%, lo hizo por debajo del 37% de inflación. Mientras tanto, el dólar “ahorro” controlado por el Banco Central creció 17,4%; los financieros contado con liquidación y MEP, avanzaron casi 28%.

2- Inflación, el pecado original

Cuando se esperaba cerrar el mes en un 3%, el mercado sorprendió al Gobierno con cincuenta centésimos por encima de esa cifra. Frente a este escenario, los pronósticos para octubre tampoco son alentadores, y por eso los ahorristas buscan cobertura. No resulta extraño entonces que, frente a la incertidumbre de cara a las elecciones, se registren movimientos alarmantes. Así lo explicó la economista María Castiglioni, de C&T Asesores Económicos a TN: “Muchas de las cuestiones que han tranquilizado las expectativas cambiarias, como el potencial acuerdo con el Fondo o que el Gobierno iría hacia un déficit más bajo y, por ende, hacia una menor necesidad de emisión, ya no están más. Hoy los anuncios son de más gasto público y son caldo de cultivo para alentar a una situación inestable”. La rueda seguirá girando en tanto el Gobierno siga sin encontrar una solución estructural, y los ahorristas vean en el dólar su capacidad de ahorro más factible, en lugar de invertir en bienes de capital.

3- Problemas de base

Federico Furiase, economista de Ank, habla de esa falla “estructural”. “El nivel de reservas del Banco Central es muy bajo y hay mucha incertidumbre. Todo eso desemboca en un mercado que se dolariza por donde puede”, apunta. De ahí la variedad de tipos de cambio que ya tocamos, al menos de oído.

A inicios de este mes, dice Fernando Marull, socio de la consultora FMyA, se endureció el cepo en el contado con liquidación y el MEP, y eso le sumó presión al paralelo.

“La nueva ronda de regulaciones hizo que muchas de las cotizaciones libres ya estén operando bien por arriba de los $190. El dólar Senebi llegó a operar en $200. El informal está arbitrando todas estas distorsiones, a las que se suman las mayores presiones dolarizadoras en la previa de las elecciones”, suma Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra.

4- Elecciones, la punta del iceberg

La incertidumbre política siempre tiene impacto en el plano económico. Naturalmente, las expectativas sobre la conducción del país son determinantes de ambas. Joaquín Waldman, jefe de investigación de Ecolatina, explica que el tipo de cambio en calendario electoral tiene que ver con que “el comportamiento de pisar el tipo de cambio en año electoral y que salte post-elecciones ya es conocido; por otra parte, porque van muchos meses en los que crece por debajo de la inflación y por último, por las regulaciones crecientes, que dan la pauta de que se ‘va complicando’”.

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Criptomonedas

Un usuario compró Bitcoin 87% más barato tras la caída fugaz de Binance

Por una falla técnica en el sistema de compraventa electrónico, un usuario pudo concretar la compra de BTC a un valor 87 veces menor

Ayer la plataforma de criptomonedas estadounidense Binance registró lo que se conoce en el campo como “flash crash” o caída relámpago, y el valor del Bitcoin (BTC) se derrumbó en un 87%, tocando un piso de 8.200 dólares cuando su techo estaba en los 66.000, desde su debut en Wall Street. Se trató de un error de software que generó pánico en los inversores.

Pero un usuario supo aprovechar la falla técnica y logró acceder a la moneda electrónica más famosa a tan solo u$s11.000, antes de que el precio volviera a estar correctamente operado otra vez por encima de los u$s66.000. Según publicó en Reddit, él mismo, bajo la identidad “u/Traditional-Ebb-8380″, se quedó boquiabierto: “Yo mismo no lo creía, pero el pedido que hice por 1 BTC (realizado hace 2 meses) a USD 11.000, se completó durante la caída flash de Binance.us”.

Si bien no trascendió información oficial, el periodista especializado en la materia Colin Wu pudo saber que en un correo electrónico interno reportado por Cointelegraph, Binance explicó: “uno de nuestros operadores institucionales indicó que tenían un error en su algoritmo de negociación, que parece haber causado la venta“. Al cabo de unos minutos, señaló la plataforma, el operador “arregló el error” y el problema “parece haberse resuelto”. En este momento, BTC cotiza en USD 63.137,07.

Por definición, un flash crash es una caída muy rápida, profunda y volátil del precio de un activo o valor en un período de tiempo muy corto. Binance experimentó este desliz, propio de la dinámica financiera, ayer por la mañana. Ether (ETH), otra de las cripto más conocidas pasó por el mismo fenómeno el pasado febrero en el sistema de exchange Kraken.

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