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Salud

Algunas formas de ser felices en el trabajo

Cómo sobrellevar de mejor manera las horas que pasamos cumpliendo nuestras tareas

Arthur Schopenhauer, el filósofo alemán al que se suele etiquetar como “pesimista”, hizo sin embargo un intento de lo que él denominó como “eudemonología”, o teoría sobre la felicidad, que le llevó a formular una serie de recomendaciones, especialmente útiles en el trabajo, pero también en la vida corriente.

Si pasamos al menos la mitad de nuestro tiempo dedicados a tareas profesionales, parece importante identificar qué pautas nos pueden servir para aprender a disfrutar en ese contexto.

1. Entender la felicidad como un camino

La primera recomendación es entenderla como camino, no como un destino, como el resultado del ejercicio permanente y no como un objetivo alcanzado. Esta afirmación evoca el significado de la vida como viaje. Los que pensamos que somos felices no lo somos por haber llegado a una situación y conformarse. De hecho, para mantenerse en una situación determinada, conservar una relación personal o persistir en un estado de ánimo equilibrado hace falta seguir esforzándose.

Sucede como en la estrategia empresarial: la opción marginal de “seguir igual” implica invertir en mantener cuota de mercado, continuar mejorando la relación con los clientes, mejorar la imagen de marca, y no simplemente no hacer nada. Esto es aplicable a la vida personal, como hemos aprendido sobre la importancia de la resiliencia durante la pandemia: una parada es un retroceso.

El principio también es aplicable al trabajo. Para ser feliz en la profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente, formándonos para estar actualizados, proponernos nuevas metas.

Hay quienes piensan que se puede vivir de la buena reputación y los logros del pasado, lo cual es un error. Hay que seguir demostrando la competencia y la valía con el desempeño personal, fundamentalmente porque mejorará el autoestima y la felicidad.

2. Ser no es tener

No hay que confundir mejorar y progresar con acumular más cosas. Ser no es tener, como han explicado muchos filósofos. Schopenhauer explica el sentimiento de vacío que sobreviene al logro de un bien material en el que se ponen todas las expectativas.

“La riqueza es como el agua del mar: cuanto más se beba, más sed se tendrá. Lo mismo vale para la fama”, explica. Y también es aplicable al poder y a los cargos en la empresa, si no se entienden con vocación de servicio.

3. Evitar los sentimientos extremos

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira. Los verdaderos líderes son los que enseñan y se convierten en referencia de comportamiento. Los jefes irascibles solo consiguen que los de su entorno terminen yéndose de su empresa.

La envidia es un vicio especialmente dañino, porque genera amargura. Se trata de la tristeza por el bien ajeno, algo mezquino y que la gente suele rechazar. Por el contrario, la generosidad es la estrategia ganadora a largo plazo, y los que la cultivan reciben un reconocimiento recíproco.

Una parte esencial de la dirección consiste precisamente en enseñar que una buena manera de caracterizar al CEO es como profesor o coach. Esta dimensión proyecta una dimensión más trascendente al management, y también potencia la felicidad personal.

4. La felicidad está intrínsecamente relacionada con la salud

Como explica Schopenhauer, “nueve décimos de nuestra felicidad se basan únicamente en la salud”. El filósofo se anticipa a los avances de la neurociencia y a toda la corriente de bienestar que se ha trasladado al entorno de las empresas.

Dado que la salud física tiene un carácter relativamente efímero, es fundamental la resiliencia y la búsqueda del equilibrio, entendido como un estado de conciencia que permite hacer frente al dolor. Pero en todo caso, si se cuida la salud corporal se estará construyendo una mejor salud mental.

5. Ejercitarse en la alegría

De forma sistemática. La alegría es un estado de ánimo que se puede cultivar, y cuanto más se práctica más se consigue. Como explicaba Sigmund Freud, el humor desanuda la represión, genera proximidad y contribuye a un mejor ambiente.

Por eso es recomendable su uso en reuniones de trabajo, quizás no al principio, para no banalizar el intercambio de ideas, pero si en algunos momentos, para romper el hielo o destensar una discusión.

Fuente: BBC Mundo

Salud

Hongos en la piel: causas, síntomas y tratamientos

Todo lo que hay que saber sobre esta infección

Los hongos son microorganismos que pueden causar micosis en el ser humano y son capaces de convivir de forma permanente con él sin llegar a causarle una infección, aunque en determinadas ocasiones puede acabar desarrollándose.

Los hongos cutáneos pueden convertirse en patógenos y volverse peligrosos para la salud, pudiendo ocurrir tras un debilitamiento del sistema inmunitario. También es por este motivo que las infecciones por hongos son más comunes en la temporada de calor. De hecho, la humedad, el calor y la permanencia en los lugares muy concurridos favorecen su incremento.

Existen dos subgrupos principales de micosis cutáneas:

Superficiales (cutáneas): solo afectan a la superficie de la piel, de las uñas y de las mucosas.
Subcutáneas: se expanden hasta la dermis.

Los tipos más comunes de micosis cutáneas son los siguientes:

Dermafitosis: afecta a las uñas, los pelos y el pelo (es decir, las áreas queratinizadas).

Candidosis: se desarrolla en las áreas húmedas del cuerpo (ingle, axilas y entre los dedos).

Pitiriasis versicolor: provoca la aparición de manchas descamativas en diferentes regiones, como el cuello, los hombros, el pecho, el estómago, los brazos y la cara.

Algunos de los síntomas más comunes son:

– Discromía o alteración de la pigmentación de la piel (manchas blancas, rojas o marrones, con bordes escamosos y elevados)

– Puede provocar alopecia en forma de parches en el cuero cabelludo

– Prurito

– Inflamación e irritación

– Onicomicosis

– Dermatofitosis o tiña del cuerpo

– Pie de atleta o tiña del pie: resquebrajamiento, dolor y escozor entre los dedos de los pies, piel en carne viva, descoloramiento y debilitamiento de las uñas.

– Malassezia

– Dermatofítides: provoca pitiriasis versicolor, una micosis superficial, llamada pitiriasis versicolor.

Diagnóstico:

El especialista puede recurrir a diferentes pruebas, como:

– Análisis de sangre.

– Toma de muestra y análisis de escamas de la piel, pelos y fragmentos de uñas para analizarlos en el laboratorio.

– Frotis para hongos.

– Uso de la lámpara Wood que emite una luz ultravioleta y permite identificar el tipo de fluorescencia del hongo en cuestión.

– Examen de una muestra de un ganglio linfático para identificar los microorganismos que causan la infección.

Cuáles son las causas: 

Pueden ser varias, pero siempre están relacionadas con la disminución de las defensas inmunitarias:

– Dieta incorrecta

– Falta de higiene

– Estrés

– Exceso de calor

– Sudoración excesiva

– Uso de ropa demasiado ajustada

– Uso prolongado de fármacos inmunosupresores, antibióticos o medicamentos a base de cortisona

– Padecer enfermedades que afectan al sistema inmunológico

– Humedad, especialmente en la época estival junto al incremento de hábitos como: ir a la pileta, instalaciones deportivas, duchas comunes, etc.

Prevención:

– No compartir ropa interior personal con otras personas.

– Usar calzado en las duchas comunes de gimnasios, piscinas, etc.

– Usar preferiblemente ropa interior, y ropa en general, de fibras naturales.

– Secarse con cuidado después de lavarse, especialmente las zonas húmedas del cuerpo.

– Evitar la ingesta de fármacos por periodos prolongados. Usar polvos antifúngicos en el calzado.

Tratamientos:

Varían, evidentemente, en función del hongo del que se trate y del grado de irritación. Los más comunes son:

– Fármacos antimicóticos que se aplican sobre la lesión.

– Fármacos antimicóticos que se toman por vía oral (en el caso de los resistentes).

– Fármacos corticosteroides para calmar el prurito.

– Fármacos para los hongos de la piel.

Si se encuentran los síntomas típicos de la micosis cutánea, habrá que dirigirse al dermatólogo lo antes posible, quien sabrá diagnosticar el tipo de micosis y determinar el tratamiento más adecuado.

Fuente: Top doctors

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Salud

Cinco tips para elegir el mejor piso para tu cocina

Qué tener en cuenta a la hora de optar por uno u otro

Existen muchas opciones a la hora de elegir el suelo de nuestra cocina, y todas ellas nos ofrecen resultados igual de buenos. Sin embargo, hay que saber cómo elegir para acertar ya que es una decisión muy importante.

1. Limpieza y mantenimiento

Este suelo es uno de los que más sufren en el día a día, ya que está sujeto a impactos: le pueden caer agua, restos de alimentos o productos de limpieza, lo pisamos constantemente… Por eso es importante elegir uo que sea fácil de limpiar y de mantener. El gres o pavimento cerámico, por ejemplo, es resistente a golpes, higiénico, antideslizante y fácil de limpiar. De hecho, todos los de cerámica son fáciles de limpiar y mantener, además de ser impermeables.

2. El tamaño importa

Importa y mucho, porque cuanto más grandes sean las piezas que vas a colocar menos juntas habrá. Las juntas son una de las partes más difíciles de limpiar, y ya que por sus propias características el suelo de la cocina se ensuciará bastante y habrá que fregar lo prácticamente a diario. Lo ideal es elegir un formato lo más grande y amplio que podamos. No solo habrá menos juntas, también lograrás una mayor continuidad visual en la superficie. Y si no querés juntas, podés apostar por un suelo continuo, muy higiénico y fácil de limpiar.

3. Los colores

La elección es de vital importancia, al igual que a la hora de elegir la encimera. Si tu cocina es pequeña y querés que visualmente parezca más espaciosa, deberías elegir un tono claro, ya que cuanto más claro es el color, más luz y amplitud visual aporta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en los suelos de cocina claros las manchas se ven mucho más que en los oscuros. Un truco que ayuda a dar la sensación de más espacio es poner el pavimento en diagonal, “alargando” el espacio.

4. ¿Con brillo u opaco?

Si nos vamos a guiar solo por los criterios estéticos, el suelo con brillo siempre será más bonito que los opacos y además queda bien en las cocinas. Sin embargo, se nota más la suciedad. Deberías tener en cuenta el tránsito de ese piso, sobre todo si tenés, ya que en los suelos con brillo las pisadas y arañazos o rayadas se notan mucho más que en los opacos, incluso aunque estén limpios. Como en los colores, la solución ideal es el punto intermedio.

5. La porosidad

Será importante tanto a la hora de limpiar como por tu propia seguridad. Losmuy porosos son más complicados de limpiar, por lo que se recomienda elegir uno lo más fino posible. Aún así, hay que tener en cuenta que el pavimento no debe ser muy resbaladizo, ya que es fácil que pueda haber restos de agua, lo que puede provocar un accidente. Si es resbaladizo necesitará un tratamiento antideslizante.

Fuente: Muy sencillo

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Salud

Cómo cuidar la piel grasa

Cuatro puntos claves para un cutis sano

La piel grasa se debe al aumento del funcionamiento de las glándulas sebáceas, algo que se da generalmente por factores hormonales y genéticos. Lo más importante en la rutina diaria es evitar los brillos y limpiar en profundidad para regular en la medida de lo posible la producción de sebo. Hay una serie de trucos para cuidarla que conviene tener en cuenta.

Limpieza facial: es un hábito clave por la mañana y por la noche en todo tipo de pieles. Quienes tienen el cutis graso creen que deben lavarse la cara más veces al día para eliminar las impurezas acumuladas, pero una higiene excesiva puede ser contraproducente. Hay que usar limpiadores específicos para pieles grasas, que retiran la suciedad y dejan los poros limpios, algo fundamental para que no aparezcan puntos negros.

Hidratación: es necesaria la aplicación de una buena crema hidratante aun en pieles grasas. Un exceso de sebo no implica necesariamente un exceso de agua. Lo que sí, hay que elegir cremas matificantes y fluidas que no contengan aceites. En lo que respecta a los ingredientes, los mejores son el ácido salicílico y el retinol, que ayudan a exfoliar la piel superficialmente, liberando los poros de suciedad, grasa y células muertas acumuladas.

También se pueden usar sérums seborreguladores que potencien la acción de la crema. Un producto cosmético que purifica la piel, evitando la aparición de granitos y puntos negros.

Protección solar: es necesaria los 365 días del año, no solo cuando se va a la pileta en los meses de verano. Hay protectores específicos para pieles grasas y mixtas que funcionan muy bien. Lo más importante es evitar aquellos que contengan siliconas, parafinas o minerales.

Maquillaje: hay que elegir bases matificantes y fluidas. Uno de los errores más comunes es el de optar por una textura muy densa para cubrir los brillos, pero con esto lo único que se consigue es obstruir los poros y favorecer la aparición de puntos negros.

Fuente: Ok diario

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