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Salud

Tips para cuidar el pasto en invierno

Cómo hacer que tu jardín luzca en perfectas condiciones en épocas de frío

Lograr un césped verde en temporada de frío es posible. Incluso hay labores de jardinería que se pueden hacer en enero y que ayudan a mantener el jardín de cara a la próxima temporada primaveral.

Si tuviste la idea de aplicar una buena capa de abono de liberación lenta durante el otoño, ya habrás hecho mucho para protegerlo en invierno. No obstante, además de haber tenido esta precaución, es importante llevar a cabo otras tareas para mantenerlo con vida.

Para comenzar, debés retirar con la ayuda de un rastrillo las hojas secas y húmedas que están comenzando a descomponerse sobre el pasto. Es común que se piense que pueden ser un buen abono natural, lo cierto es que sólo ayudarán a que el pasto se pudra y se conviertan en fuente ideal para los grandes enemigos: los hongos.

Durante los meses de frío lo mejor es cortar lo menos posible el pasto y cuando lo hagas, mantené un corte alto de la hierba. Así protegés las raíces y evitás que los malos compañeros, como el musgo y la mala hierba, se hagan resistentes. También debés cortar el pasto cuando ya está seco, para evitar la proliferación de hongos.

Otra cosa a poner en práctica es bajar considerablemente el riego. Las heladas generan rocío y, por lo tanto, humedad. De ahí que con ella y con algunas lluvias sea más que suficiente. En caso de no tener heladas ni lluvias, lo ideal es regarlo una vez por semana. Es importante que lo riegues en las horas centrales del día, pues así facilitás que el resto del día se elimine el exceso y así evitar que el pasto se pudra.

Fuente: Cocina vital

Salud

Hongos en la piel: causas, síntomas y tratamientos

Todo lo que hay que saber sobre esta infección

Los hongos son microorganismos que pueden causar micosis en el ser humano y son capaces de convivir de forma permanente con él sin llegar a causarle una infección, aunque en determinadas ocasiones puede acabar desarrollándose.

Los hongos cutáneos pueden convertirse en patógenos y volverse peligrosos para la salud, pudiendo ocurrir tras un debilitamiento del sistema inmunitario. También es por este motivo que las infecciones por hongos son más comunes en la temporada de calor. De hecho, la humedad, el calor y la permanencia en los lugares muy concurridos favorecen su incremento.

Existen dos subgrupos principales de micosis cutáneas:

Superficiales (cutáneas): solo afectan a la superficie de la piel, de las uñas y de las mucosas.
Subcutáneas: se expanden hasta la dermis.

Los tipos más comunes de micosis cutáneas son los siguientes:

Dermafitosis: afecta a las uñas, los pelos y el pelo (es decir, las áreas queratinizadas).

Candidosis: se desarrolla en las áreas húmedas del cuerpo (ingle, axilas y entre los dedos).

Pitiriasis versicolor: provoca la aparición de manchas descamativas en diferentes regiones, como el cuello, los hombros, el pecho, el estómago, los brazos y la cara.

Algunos de los síntomas más comunes son:

– Discromía o alteración de la pigmentación de la piel (manchas blancas, rojas o marrones, con bordes escamosos y elevados)

– Puede provocar alopecia en forma de parches en el cuero cabelludo

– Prurito

– Inflamación e irritación

– Onicomicosis

– Dermatofitosis o tiña del cuerpo

– Pie de atleta o tiña del pie: resquebrajamiento, dolor y escozor entre los dedos de los pies, piel en carne viva, descoloramiento y debilitamiento de las uñas.

– Malassezia

– Dermatofítides: provoca pitiriasis versicolor, una micosis superficial, llamada pitiriasis versicolor.

Diagnóstico:

El especialista puede recurrir a diferentes pruebas, como:

– Análisis de sangre.

– Toma de muestra y análisis de escamas de la piel, pelos y fragmentos de uñas para analizarlos en el laboratorio.

– Frotis para hongos.

– Uso de la lámpara Wood que emite una luz ultravioleta y permite identificar el tipo de fluorescencia del hongo en cuestión.

– Examen de una muestra de un ganglio linfático para identificar los microorganismos que causan la infección.

Cuáles son las causas: 

Pueden ser varias, pero siempre están relacionadas con la disminución de las defensas inmunitarias:

– Dieta incorrecta

– Falta de higiene

– Estrés

– Exceso de calor

– Sudoración excesiva

– Uso de ropa demasiado ajustada

– Uso prolongado de fármacos inmunosupresores, antibióticos o medicamentos a base de cortisona

– Padecer enfermedades que afectan al sistema inmunológico

– Humedad, especialmente en la época estival junto al incremento de hábitos como: ir a la pileta, instalaciones deportivas, duchas comunes, etc.

Prevención:

– No compartir ropa interior personal con otras personas.

– Usar calzado en las duchas comunes de gimnasios, piscinas, etc.

– Usar preferiblemente ropa interior, y ropa en general, de fibras naturales.

– Secarse con cuidado después de lavarse, especialmente las zonas húmedas del cuerpo.

– Evitar la ingesta de fármacos por periodos prolongados. Usar polvos antifúngicos en el calzado.

Tratamientos:

Varían, evidentemente, en función del hongo del que se trate y del grado de irritación. Los más comunes son:

– Fármacos antimicóticos que se aplican sobre la lesión.

– Fármacos antimicóticos que se toman por vía oral (en el caso de los resistentes).

– Fármacos corticosteroides para calmar el prurito.

– Fármacos para los hongos de la piel.

Si se encuentran los síntomas típicos de la micosis cutánea, habrá que dirigirse al dermatólogo lo antes posible, quien sabrá diagnosticar el tipo de micosis y determinar el tratamiento más adecuado.

Fuente: Top doctors

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Salud

Cinco tips para elegir el mejor piso para tu cocina

Qué tener en cuenta a la hora de optar por uno u otro

Existen muchas opciones a la hora de elegir el suelo de nuestra cocina, y todas ellas nos ofrecen resultados igual de buenos. Sin embargo, hay que saber cómo elegir para acertar ya que es una decisión muy importante.

1. Limpieza y mantenimiento

Este suelo es uno de los que más sufren en el día a día, ya que está sujeto a impactos: le pueden caer agua, restos de alimentos o productos de limpieza, lo pisamos constantemente… Por eso es importante elegir uo que sea fácil de limpiar y de mantener. El gres o pavimento cerámico, por ejemplo, es resistente a golpes, higiénico, antideslizante y fácil de limpiar. De hecho, todos los de cerámica son fáciles de limpiar y mantener, además de ser impermeables.

2. El tamaño importa

Importa y mucho, porque cuanto más grandes sean las piezas que vas a colocar menos juntas habrá. Las juntas son una de las partes más difíciles de limpiar, y ya que por sus propias características el suelo de la cocina se ensuciará bastante y habrá que fregar lo prácticamente a diario. Lo ideal es elegir un formato lo más grande y amplio que podamos. No solo habrá menos juntas, también lograrás una mayor continuidad visual en la superficie. Y si no querés juntas, podés apostar por un suelo continuo, muy higiénico y fácil de limpiar.

3. Los colores

La elección es de vital importancia, al igual que a la hora de elegir la encimera. Si tu cocina es pequeña y querés que visualmente parezca más espaciosa, deberías elegir un tono claro, ya que cuanto más claro es el color, más luz y amplitud visual aporta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en los suelos de cocina claros las manchas se ven mucho más que en los oscuros. Un truco que ayuda a dar la sensación de más espacio es poner el pavimento en diagonal, “alargando” el espacio.

4. ¿Con brillo u opaco?

Si nos vamos a guiar solo por los criterios estéticos, el suelo con brillo siempre será más bonito que los opacos y además queda bien en las cocinas. Sin embargo, se nota más la suciedad. Deberías tener en cuenta el tránsito de ese piso, sobre todo si tenés, ya que en los suelos con brillo las pisadas y arañazos o rayadas se notan mucho más que en los opacos, incluso aunque estén limpios. Como en los colores, la solución ideal es el punto intermedio.

5. La porosidad

Será importante tanto a la hora de limpiar como por tu propia seguridad. Losmuy porosos son más complicados de limpiar, por lo que se recomienda elegir uno lo más fino posible. Aún así, hay que tener en cuenta que el pavimento no debe ser muy resbaladizo, ya que es fácil que pueda haber restos de agua, lo que puede provocar un accidente. Si es resbaladizo necesitará un tratamiento antideslizante.

Fuente: Muy sencillo

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Salud

Cómo cuidar la piel grasa

Cuatro puntos claves para un cutis sano

La piel grasa se debe al aumento del funcionamiento de las glándulas sebáceas, algo que se da generalmente por factores hormonales y genéticos. Lo más importante en la rutina diaria es evitar los brillos y limpiar en profundidad para regular en la medida de lo posible la producción de sebo. Hay una serie de trucos para cuidarla que conviene tener en cuenta.

Limpieza facial: es un hábito clave por la mañana y por la noche en todo tipo de pieles. Quienes tienen el cutis graso creen que deben lavarse la cara más veces al día para eliminar las impurezas acumuladas, pero una higiene excesiva puede ser contraproducente. Hay que usar limpiadores específicos para pieles grasas, que retiran la suciedad y dejan los poros limpios, algo fundamental para que no aparezcan puntos negros.

Hidratación: es necesaria la aplicación de una buena crema hidratante aun en pieles grasas. Un exceso de sebo no implica necesariamente un exceso de agua. Lo que sí, hay que elegir cremas matificantes y fluidas que no contengan aceites. En lo que respecta a los ingredientes, los mejores son el ácido salicílico y el retinol, que ayudan a exfoliar la piel superficialmente, liberando los poros de suciedad, grasa y células muertas acumuladas.

También se pueden usar sérums seborreguladores que potencien la acción de la crema. Un producto cosmético que purifica la piel, evitando la aparición de granitos y puntos negros.

Protección solar: es necesaria los 365 días del año, no solo cuando se va a la pileta en los meses de verano. Hay protectores específicos para pieles grasas y mixtas que funcionan muy bien. Lo más importante es evitar aquellos que contengan siliconas, parafinas o minerales.

Maquillaje: hay que elegir bases matificantes y fluidas. Uno de los errores más comunes es el de optar por una textura muy densa para cubrir los brillos, pero con esto lo único que se consigue es obstruir los poros y favorecer la aparición de puntos negros.

Fuente: Ok diario

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