Seguinos en nuestras redes

Notas de Opinión

Sputnik V-Gate: una carta que derribó mitos y probó otros

La misiva que envió la asesora presidencial Cecilia Nicolini a Rusia dejó al desnudo serias contradicciones en el discurso oficialista respecto a la campaña de vacunación

La pandemia contribuyó a que el Gobierno, con intención y sin ella, construyera a su alrededor una serie de mitos que se fueron solidificando con el correr de los meses. Sin embargo, la reciente carta, filtrada en los medios, que la asesora presidencial Cecilia Nicolini le envió Anatoly Braverman, uno de los representantes del Fondo Ruso de Inversión Directa, derribó muchos de esos radiopasillos, al tiempo que confirmó otros.

Intereses geopolíticos para negociar vacunas: mito probado

Desde el momento que comenzaron los escándalos a raíz de la demora en el arribo de segundas dosis de Sputnik V y la falta de contrato con Pfizer pero sí con el laboratorio chino que produce la Sinopharm, comenzaron a surgir acusaciones en torno al sesgo geopolítico a la hora de comprar inoculantes. El Gobierno se defendió y desmintió las acusaciones. Desafortunadamente, la carta enviada por Nicolini exhibe lo contrario.

Carla Vizzotti y Cecilia Nicolini, en Rusia

El Gobierno se jugó un “All In” con el laboratorio ruso y en su larga misiva da muestra de la decepción: mientras el país debería haber abierto todos los frentes para negociar todas las vacunas posibles, Nicolini reconoce que ya no podrán continuar “luchando por ustedes (Rusia) y por este proyecto”. En este sentido es que párrafos antes atisbó a “amenazar” a la superpotencia nuclear rusa con que ya habían “habilitado un decreto presidencial que les permite firmar contratos con laboratorios americanos”. ¿Por qué no se hizo antes si no había intereses geopolíticos en juego? ¿O acaso hubo que esperar la decepción rusa para volver con la cola entre las patas a negociar vacunas con Estados Unidos casi un año tarde?

El oficialismo no politizó la campaña de vacunación: mito derribado

Otra de los mitos que se construyó con el comienzo de la campaña de vacunación fue la politización de la misma. En este aspecto, ante las quejas por parte de la oposición por la lentitud y los reclamos que presentaba el calendario de vacunación, desde el oficialismo salían con los tapones de punta a responder que en Juntos por el Cambio estaban utilizando las vacunas para embarrar la campaña de inoculación, persiguiendo fines electorales. En reiteradas ocasiones manifestaron que su único interés era vacunar. Hasta el jefe de Gabinete Bonaerense, Carlos Bianco, llegó a decir que ellos “inoculaban amor”.

Cecilia Nicolini, junto al presidente, Alberto Fernández

De regreso al presente, en su carta, Nicolini comete un sincericidio pocas veces visto en un funcionario, al expresar su malestar porque desde Rusia no aprobaron las dosis ya fabricadas por el laboratorio Richmond en Argentina. Sin embargo, su enojo no se debe a que la salud de muchos argentinos sigue en riesgo, sino porque -producto de su demora- no lograron tener la confirmación antes del 9 de julio -“un día muy importante para los argentinos” y que era “el único y más importante pedido del presidente Fernández”. ¿Por qué especialmente el 9 de julio? ¿O será que, pese a que no buscan politizar la campaña de vacunación, buscaban meter la cucharada del anuncio de las primeras dosis de fabricación local para buscar un rédito político?

La politización de la campaña de vacunación se evidencia también en la insistencia de Nicolini en advertir el costo político que estaba pagando el Gobierno por la demora, incluso “poniendo en riesgo” a la gestión por los problemas que estaba trayendo la falta de segundas dosis de Sputnik V.

Soberanía: mito derribado

La soberanía fue otro de los mitos sobre los cuales el Gobierno ancló su campaña de vacunación. Para un sector del Frente de Todos, Pfizer era lo contrario de soberanía ya que en los requisitos para firmar un contrato exigía cosas que el Estado argentino no estaba dispuesto a negociar. Incluso se llegó a decir que nuestros países vecinos habían entregado recursos naturales para acceder a dichas vacunas.

Bajo el concepto de soberanía, se supone que es el Estado quien tiene el poder último y que no existen fuerzas extranjeras que limiten su accionar. Con la firma de los contratos con el laboratorio ruso se buscó también desarrollar una pata local para poder producir en el país los inoculantes y alimentar el mito de soberanía, pero ¿a qué costo? Por sus intereses geopolíticos, Argentina firmó con Rusia en detrimento de no poder firmar con Estados Unidos (limitación del accionar del estado argentino) y el hecho de producir aquí la Sputnik V no ha apuntalado nuestra soberanía.

Rusia ya logró lo que quería con este acuerdo: firmar un jugoso contrato por millones de vacunas para proyectar sus intereses. Sin embargo, Argentina no. En la carta queda claro como el país sigue dependiendo fuertemente de Rusia para que millones de argentinos completen su calendario de vacunación y para que apruebe la producción local de las dosis, con las suplicas expresadas por Nicolini. ¿Realmente Argentina es más soberana? ¿O solo cambio la dependencia de vacunas de una potencia por otra?

Notas de Opinión

El camino de la sanación

¿Cuándo la sociedad se va a dar cuenta que el peronismo representa todo esto? La violencia, el terrorismo, el ataque a las instituciones, la apropiación del Estado? La respuesta social del 14 de Noviembre debería ser contundente, inolvidable

Columna publicada originalmente en The Post Argentina

La multiprocesada vicepresidente sabe que puede perder el quórum propio en el Senado en las próximas elecciones. Cinco senadores la separan de esa catástrofe.

Con las mayorías con las que el feudalismo argentino lo ha beneficiado, el peronismo ha designado y removido los jueces que hoy están muy lejos de entregar la seguridad jurídica que el país necesita.

La Sra Fernández, por su lado, encontró en ellos el refugio que la mantuvo en la calle y no donde debería estar, la cárcel.

Ese creciente temor la llevó a ordenarle a su amanuense, el presidente Fernández, que lleve una reunión de gabinete a Chubut (provincia cuyos senadores están en riesgo) para montar una mentirosa escenografía que haga creer a los chubutenses que el gobierno se ocupa de ellos.

El tiro no podría haberle salido a la señora más por la culata.

En plena reunión, que encima era transmitida por el canal de YouTube de la Casa Rosada, el intendente de Trelew comenzó a recordarle al ministro de producción, Matías Kulfas, los proyectos que le había presentado y que aún seguían esperando que alguien se ocupara de ellos. También se quejó y de alguna manera culpó al gobierno por la derrota, elogiando la estrategia presencial de JXC.

Mientras la cámara enfocaba la cara de pocos amigos de Kulfas, el intendente Adrián Maderna fue literalmente sacado del aire, muteado su micrófono y su imagen desaparecida detrás de un croma naranja sobre el que solo se veía a la traductora para sordomudos haciendo señas.

Maderna dijo: “Para nosotros es serio e importante que nos escuchen. Necesitamos medidas para los sectores industriales, paz social… Militamos todos los días, trabajamos con las organizaciones, hacemos peronismo. Pero atravesamos un momento delicado y no sabemos hasta cuándo podremos sostener esto”.

Como si esto fuera poco, en otro acto, el ministro de seguridad, Federico Massoni, enfrentó duramente la decisión del gobierno de hacer intervenir al embajador en Chile, Rafael Bielsa, en el proceso penal chileno para abogar por la libertad de Jones Huala el terrorista incendiario y ex flogger que no reconoce la soberanía argentina, que desafía sus leyes, sus instituciones y que vandaliza propiedad pública y privada, destruyeron tanto riqueza como patrimonio natural.

Massoni dijo que les había costado mucho detener y finalmente extraditar a este delincuente para que sea juzgado por delitos similares en Chile. Y agregó que más allá de las gestiones que pudiera llevar adelante el gobierno, ese personaje no iba a volver a pisar un solo centímetro cuadrado de Chubut, al menos mientras él fuera ministro.

Francamente, la decisión peronista de enviar a Bielsa a intentar, ilegalmente, solicitar la libertad condicional de Huala es completamente incomprensible.

Que un terrorista separatista, dispuesto a saquear parte del territorio nacional, que ha incendiado bosques milenarios, propiedades de gente que trabajó mucho para finalmente conseguirlas, que recibe asesoramiento montonero financiado por el gobierno nacional y que fuera puesto en su lugar por el trabajo conjunto de la administración del ex presidente Macri y del presidente Piñera, tenga el respaldo del embajador de una nación cuya autoridad y soberanía el reo repudia, es de una gravedad inusitada y que en parte explica por qué el pueblo de Chubut está dispuesto a castigar merecidamente en las urnas a un movimiento político cómplice de los delincuentes que atentan contra la paz en la que aspiran a vivir.

Hoy se conoció otro atentado incendiario, esta vez en la provincia de Rio Negro, por el que estos terroristas destruyeron por completo las instalaciones del Club Andino Piltriquitrón, el más emblemático de la localidad de El Bolsón, y los autores dejaron panfletos con amenazas para el Intendente Bruno Pogliano y la gobernadora Arabela Carreras.

El episodio ocurrió durante la madrugada de este miércoles, cerca de las 3, y es el segundo que se produce en pleno centro de la localidad cordillerana, luego del episodio que provocó daños importantes en un centro de informes turísticos que aún no había sido inaugurado.

El gobierno peronista tiene como una de las autoridades encargadas de los intereses de los pueblos originarios a Luis Pilquimán, un quinta columna, representante de los terroristas, que tampoco reconoce (igual que Jones Huala) la Constitución argentina ni la soberanía nacional y que, sin embargo, el gobierno de Fernández ha colocado allí para que la propia sociedad que Pilquimán ataca lo banque pagándole su sueldo con sus impuestos: el desideratum del desparpajo y de la sinrazón.

¿Cuándo la sociedad se va a dar cuenta que el peronismo representa todo esto? La violencia, el terrorismo, el ataque a las instituciones, la apropiación del Estado? La respuesta social del 14 de Noviembre debería ser contundente, inolvidable. Debería ser un cachetazo terminal a tanta destemplanza y a tanto desatino. El camino puede comenzar haciéndole perder al peronismo por primera vez desde la restauración democrática su mayoría automática en el Senado. Por allí debería comenzar luego la limpieza de la Justicia, del Consejo de Magistratura y la recomposición del orden natural del Ministerio Público.

Sería el camino de la sanación para que los resortes normales de la Constitución se deshagan definitivamente de un mal que ha durado siete décadas, mucho más de lo que un cuerpo social normal puede aguantar.

Continuar leyendo

Notas de Opinión

Deshonrar a los muertos, un código que no se rompe ni en la guerra

La mirada de la periodista y conductora sobre la imagen más triste que se vio el domingo en la Plaza de Mayo. La crítica al kirchnerismo

Editorial de Cristina Pérez en “Confesiones en la noche” (Radio Mitre)

El Presidente llamó a marchar pero no fue. Y en la plaza, el kirchnerismo más duro apuntó contra él. El Día de la Lealtad fue un crisol de deslealtades. La imposibilidad de un acto compartido evidencia lo que se quiere disimular. Hoy el peronismo no está unido, sino amontonado.

La unidad de cúpulas que permitió el triunfo ya descolorido del 2019 es sólo un recuerdo que a veces los interpela. No siempre, porque es asombroso el empeño en persistir por terquedad o soberbia con algunos esperpentos. De aquella ingeniería electoral efectiva queda un gobierno parcelado en tajadas de poder y recursos que no se encauzan en un sentido de administración ni en una idea rectora de gobierno. El gobierno de Alberto y Cristina, también en lo funcional, es un gobierno de repartija, no de gestión. Menos de plan. Y también eso, retumbó en los reclamos anómicos de un movimiento que se mira deforme en el espejo. Al rescate de esa esencia que se desdibuja salió primero el Papa, líder espiritual del peronismo, condenando el modelo asistencial y recordando que “lo que da dignidad es el trabajo”. Resulta curioso que el peronismo tenga que salir a recordar eso. La propia CGT volvió a remarcarlo en su documento por el 17 de Octubre y advirtió que “la profundidad de la crisis requiere señales muy claras” al tiempo que reivindicó “las banderas del desarrollo, el trabajo y la producción.”

La cultura planera a la que hoy se oponen con este literal regreso a las fuentes revela una pelea de poder interna con los movimientos sociales que gerencian el control de los pobres. Cuando la CGT reclama la creación de trabajo genuino o la movilidad social también está hablando de su supervivencia y de una puja de poder. Hoy, en el gobierno, influye más Emilio Pérsico que la Central Obrera y La Campora también juega fuerte en el manejo de los fondos asistenciales. No fue magia, fue caja, se podría decir. Los postulados de las rutas del dinero siempre explican muchas cosas.

La grieta interna del peronismo quedó expuesta burda y violentamente en la plaza kirchnerista del domingo 17 de octubre. Amado Boudou, el primer vicepresidente en ir preso por corrupción fue figura central y Hebe de Bonafini no se privó de advertir al presidente que lucharán para que no pague la deuda mientras él, Manzur y Guzmán intentan que en el primer mundo alguien les crea. El veto de Cristina sobrevuela letal. Pero no pueden decir que no avisa. Ayer, por segunda vez en 48 horas, la vicepresidenta volvió a atacar a los medios y dijo que “ponen nerviosos y mal a los argentinos”. Para el que pensaba que los argentinos están mal por la inflación, la inseguridad, o la corrupción, no, se equivocaron: la culpa es de los medios. Los medios son uno de los culpables favoritos para Cristina Kirchner. No hay límites, ni importa la verdad cuando se trata de buscar culpables.

Pero nada, nada refleja más descarnadamente que no hay límites que el ultraje al santuario de las piedras por los muertos del COVID-19. ¿Qué respeta quien no respeta la memoria de los muertos? Aunque el episodio responda a la acción de unas pocas personas, lo inquietante es que nadie en ese momento los desalentó de cometer el sacrilegio de pisar el dolor. Se hizo rapiña con la muerte. Actuaron como buitres. Actuaron como desalmados.

Todos unidos triunfaremos, dice la marcha peronista. La derrota rompió el apotegma litúrgico del peronismo, le quitó sentido a un presente donde acecha la derrota. El movimiento instintivo de despegarse de la derrota fue reprimido por la necesidad y por la carta de Cristina que buscó atenuar el desbande con un gabinete donde todos queden adentro de sus consecuencias. Cuando hay triunfo es de ella. Cuando hay derrota de todos. Y porque la crisis profunda que admite la CGT, no tendrá escapatoria y el peronismo deberá gerenciar la malaria, no podrá pasarla como papa calienta al que venga para mantener ese otro mito que dice que los buenos tiempos son peronistas. Se viene una experiencia inedita que ya tuvo su primera fase pero que intentaron disimular endilgando todos los males al gobierno de Macri o a la pandemia: ¿Cómo será el peronismo gobernando vacas flacas? Hay una pregunta que hicieron hasta en el Fondo Monetario. Si se reitera o empeora la derrota, ¿el gabinete será el fusible para que gobierne La Cámpora o Cristina le dejará el trabajo sucio del ajuste para replegarse con su populismo intacto? Ahí aparece la otra cuestión esencial: la necesidad de blindarse judicialmente le impide a Cristina abrirse y decir yo no fui, fue Alberto. Además eso no sería creíble porque se la pasó demostrando que manda ella. Quizás el próximo señuelo sea proponer un acuerdo a la oposición para que también firme las medidas impopulares que haya que tomar. ¿Quién puede creerle los términos de un acuerdo a una fuerza política cuyos seguidores injurian hasta a los muertos y sus principales líderes no dicen nada al respecto? Deshonraron a los muertos. Ni en la guerra se rompe ese código.

Continuar leyendo

Notas de Opinión

Pese a los congelamientos, los motores de la inflación siguen funcionando a toda velocidad

Sólo habrá un alivio temporal, pero pagando el costo de aumentar las distorsiones para el 2022. Las expectativas marcan un piso para el año próximo que no bajaría del 50%

Columna publicada originalmente en Infobae

Lo único que logrará el Gobierno con los nuevos congelamientos de precios es patear los problemas para adelante y acumular distorsiones. El problema de fondo, que es la elevada y persistente inflación, sigue sin ser encarado seriamente y esto complica más el panorama para 2022. Hoy la mayoría de los analistas económicos coincide que el 50% luce mucho más como un piso que como un techo para el año próximo.

Más allá de las críticas generalizadas, un congelamiento de precios como el que se quiere volver a implementar ahora podría servir si va acompañado de una política de shock para combatir en seco las causas que generan los altos índices inflacionarios. Así podría combatirse la denominada “inercia inflacionaria”, un fenómeno que aparece en todos los libros de texto: aunque las medidas económicas corrigen las distorsiones que generan ese fenómeno, los precios aumentan por un buen tiempo (por lo menos seis meses más) hasta que empiezan a reflejar los frutos de aquellas medidas. El ejemplo más claro fue la Convertibilidad de 1991. Pese a que se trató de un plan de estabilización que dio resultado muy rápido, los precios siguieron aumentando durante varios meses y se encarecieron notablemente en dólares a lo largo de aquel año.

Pero en este caso no hay nada de eso. Al contrario, la aceleración de la inflación en septiembre a 3,5% dejó en claro que la tendencia a la baja de los últimos cinco meses había sido puramente circunstancial. Es muy probable que hasta fin de año no se registren niveles inferiores al 3% mensual, más allá de las medidas artificiales que buscan ponerle un freno momentáneo.

Más allá de las políticas que buscan controlar los precios cueste lo que cueste, no conseguirán el resultado esperado porque los motores que generan los aumentos de precios siguen todos encendidos e incluso aceleraron en los últimos meses. Esos motores son los siguientes:

Mayor emisión monetaria para hacer frente al déficit fiscal. Aunque los primeros meses del año mostraron mayor estabilidad por mayores ingresos extraordinarios, en esta segunda parte del año reapareció el agujero de las cuentas públicas que se irá agrandando hasta fin de año. Esto requerirá de más emisión monetaria, que tiene efectos inflacionarios ante la baja demanda de dinero producto de la desconfianza.

Fuerte aumento del déficit cuasifiscal por los intereses de las Leliq y pases pasivos: según estimó el economista Ramiro Castiñeira, de Econométrica, los pasivos monetarios le costarán al BCRA la impresionante cifra de 1,5 billones de pesos por año. Al tipo de cambio oficial son 15.000 millones de dólares, que exceden largamente lo que deberá pagar la Argentina por su deuda pública en 2022. Esta situación pone bajo la lupa el déficit cuasifiscal, que llegaría al 3% del PBI y se transforma en uno de los principales motores inflacionarios, como lo fue en buena parte de la década de 1980.

Faltantes de productos importadores e insumos para la producción: las últimas medidas que endurecieron aún más el cepo cambiario están agravando los problemas de oferta en la economía. Muchos productos no están disponibles, otros tienen fuertes faltantes y en otros casos se consiguen en cantidades muy limitadas. La consecuencia de esto -en un contexto de aumento de demanda por suba de salarios y emisión- es un recrudecimiento de las remarcaciones de precios. Prácticamente no hay un solo sector de la economía que se salve de este fenómeno, que promete agravarse en los próximos meses, ante la necesidad del Central de cuidar las escasas reservas que le quedan.

Congelamiento de combustibles, tarifas y dólar: se trata de otras medidas artificiales que buscaron a lo largo del año mejorar el poder adquisitivo de los salarios, pero no fueron suficientes. En todos los casos, y por distintas razones, el Gobierno tendrá que buscar una salida gradual para cada caso. En relación a los combustibles, la suba de los precios internacionales vuelve insostenible mantener los valores de la nafta más allá de fin de año. En cuanto a las tarifas, tampoco puede extenderse mucho más el congelamiento porque implica seguir aumentando los subsidios. Y, por último, el tipo de cambio ya es un hecho que se deslizará mucho más rápido (del 1% al 3% mensual) después de las elecciones. Todo esto contribuirá a varios puntos más de inflación en 2022.

Continuar leyendo

TE PUEDE INTERESAR