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Notas de Opinión

Instituto al palo

El kirchnerismo es como esos señores entrados en edad que caminan por la playa munidos de esos discos detectores de metales para ver si encuentran un tesoro bajo la arena

Columna publicada originalmente en The Post Argentina

El periodista Martín Dinatale del diario El Cronista publicó una nota a raíz de las pautas que maneja el Instituto Patria para imponerle al gobierno pautas de estatización de sectores enteros de la economía.

Se trata de tres campos diferentes con estados de desarrollo desparejos. Pero en cada uno de ellos el destino será el desastre como cada vez que el Estado se hace cargo de algo.

Uno de esos sectores es la industria del litio.Ya antes de de ser presidente Mauricio Macri había identificado esa industria como uno de los posibles vectores de un nue vo desarrollo.

Una vez que asumió estimuló la inversión en el sector por la vía de aprobar un tipo de legislación que incentivaba a las mejores compañías del mundo a venir al país a invertir en su explotación en el llamado “triángulo del oro blanco” entre Jujuy, Salta y Catamarca. Se atrajeron inversiones de empresas desde China, Estados Unidos, Australia, Canadá, Corea del Sur, Japón e Italia.

El kirchnerismo detectó allí un nuevo botín. El kirchnerismo es como esos señores entrados en edad que caminan por la playa munidos de esos discos detectores de metales para ver si encuentran un tesoro bajo la arena.

Los Kirchner le han inculcado a su tropa esa misma manía que han copiado del fascismo comunista: la de detectar riqueza ajena y robarla.

Claramente el litio se ha convertido en un negocio importante en la Argentina con lo que reúne las condiciones elementales de ser un llamador para el “detector de metales” kirchnerista.

No en vano el Instituto Patria encomendó la preparación de la legislación que consume el robo al comunista Carlos Heller que declaró: se trata de un tema de mucha importancia y complejidad. Estamos recién en la fase de reunir información para comenzar a diseñar un proyecto”.

Su colega, Marcelo Koenig, otro fascista igual que el, dijo: la idea es empezar a ver el litio como un recurso de estratégico nacional y fijar pautas de control estatal en las etapas de exploración, explotación y procesamiento del mineral”.

La Argentina podría explicar gran parte de su fracaso contando la historia de los proyectos que calificaron a sectores industriales enteros como “recursos estratégicos nacionales”. En efecto, basta que una lumbrera proponga declarar como “recurso estratégico” la explotación de una industria para que todo ese negocio se destruya y el país pierda una formidable fuente de riqueza. Todas las designaciones de “recurso estratégico nacional” terminaron en decadencia, antigüedad tecnológica, producción en caída, curros con el empleo, acomodamiento de ñoquis, y robo de los recursos para que vayan a parar a bolsillos de funcionarios que amasaron fortunas mal habidas.

Así ocurrió con el petróleo, con el gas, con las telecomunicaciones, con el carbón y con todo lo que tocó la mano maldita del Estado.

El otro tema al que Cristina Kirchner le echó el ojo es la formidable caja de la medicina privada.

En La Plata, la semana pasada dijo: “Vamos a tener que repensar todo el sistema de salud. Las prepagas no saben dónde colocar a la gente. Dicen los que saben que tal vez vengan otras pandemias. Lo peor que nos puede pasar es negarnos a discutir la realidad”.

Cuando el kirchnerismo te dice “vamos a tener que repensar” agárrate los bolsillos porque viene el manotazo. El sistema de salud no es un tema menor: se trata de una fuerte embestida en donde hay más de 800.000 millones de pesos en juego. No hay caso: Kirchner ve una montaña de guita y se tira en palomita como su marido lo hacía con las cajas de seguridad. Se trata de uno de los principales legados que le enseñó Néstor.

La idea de la vicepresidenta se viene gestando desde hace tiempo en el Instituto Patria. Hubo un documento que dejó a trascender la dirigencia de La Cámpora donde se promueve una reestructuración del sistema a través de una ley nacional y el surgimiento de un sistema integrado.

“Hay que recuperar la gobernanza del sistema de salud a través de la conducción global de políticas de salud de los organismos nacionales de salud bajo un criterio general de centralización normativa y descentralización operativa”, precisa el documento.

¡Mamita querida! ¡No pueden comprar un paquete de fideos sin robar en plena pandemia y aspiran a “recuperar la gobernanza del sistema de salud” a “tener la conducción global de las políticas de salud” y a tener “la centralización administrativa” del sistema!

¿Ustedes se imaginan lo que va a ser eso? No hay más que ver el servicio de un hospital público para tener una idea aproximada.

Me pregunto de dónde sacó la vicepresidente la idea de que las “prepagas no saben dónde poner la gente”. Ese comentario -propio de una chusma de barrio en la cola de una feria con la bolsa de rafia colgada del codo- solo se explicaría si fuera consciente de la cantidad de funcionarios que, debiéndose atender en un hospital público para ser coherentes con sus discursos (empezando por su propia persona y su propia familia), han ocupado camas del sistema privado al que -como siempre- tuvieron que ir a pedirle la escupidera.

En el Instituto Patria circula un documento que señala que “la fragmentación del sistema sanitario en la Argentina requiere de un fortalecimiento del sector público del primer nivel de atención, del hospital público, del recupero de prestaciones de las obras sociales”.

¿Qué idiota le daría al que ha arruinado todo lo que tocó en la Argentina el manejo de nada más y nada menos que la salud?

La tercera actividad que el Instituto Patria tiene en la mira en la hidrovía Paraguay-Paraná.

Días pasados, el senador Jorge Taiana inauguró el ciclo de charlas “La vía fluvial Paraná / Río de la Plata y su relevancia para el desarrollo sustentable de la Argentina” y dejó en claro “la necesidad de llevar a cabo mayores dragados en zonas no desarrolladas de la vía, el cobro de los peajes por parte del Estado, la realización de mayores controles sobre las empresas que operan en la actividad exportadora”.

La Argentina destruyó ese camino fluvial. La intervención estatal con los impuestos confiscatorios que quebraron la industria naviera nacional hizo que hoy Paraguay monopolice la utilidad de ese paso. La Argentina tiene el 90% de la vía pero la estatización confiscatoria vía impuestos ha hecho que todos los negocios vayan a parar a manos paraguayas.

Pero se ve que Taiana y Cristina Kirchner no están conformes con el nivel de destrucción ya perfeccionado y quieren ir por más.

Ellos creen que “el Estado Nacional debe recuperar el control sobre la Vía Navegable Troncal Paraná-Río de la Plata y cobrar el peaje por el uso de esa vía de comunicación estratégica, hoy en manos de una empresa privada que realiza las tareas de dragado y balizamiento. Al no contar con los datos concretos de las obras que se realizan se desconocen los costos reales que tiene el concesionario. El Estado Nacional está en condiciones de ejercer el control sobre la vía navegable y las obras que realiza el concesionario privado”.

Se trata de una aspiración por las monedas. Repetimos: el negocio por culpa del Estado argentino se lo llevan las compañías paraguayas.

Pretender reemplazar al operador de balizados y dragados no debería leerse de otra manera que no sea el nacimiento de otros negocios corruptos como ya le conocemos al kirchnerismo. Pero de allí a pensar que la operación estatal generará un gramo de riqueza adicional al producto es negar la evidencia que hace 80 años padecemos, aún cuando siempre hayamos tenido las pruebas del dislate delante de los ojos.

Notas de Opinión

Costos y límites de la política de la ambigüedad

La Argentina irrelevante: el mundo no perderá su tiempo tratando de entender los jeroglíficos que aquí improvisan políticos de cabotaje

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

A pesar del contundente triunfo opositor, los mercados siguen castigando sin piedad a los activos argentinos. El riesgo país alcanza récords, mientras la creciente incertidumbre sobre lo que puede llegar a ocurrir dentro y fuera del FDT mantiene en vilo al conjunto de la sociedad. Sin embargo, no conmueve a una comunidad de inversores para la que la Argentina es mala palabra y lo seguirá siendo por mucho tiempo, al menos hasta que pueda demostrar un cambio drástico de comportamiento (superávits gemelos a lo largo de varios años) y un apego genuino y duradero a las reglas del juego del sistema financiero, incluido el FMI. Como consecuencia de la falta de precisión sobre los lineamientos económicos y los equipos de gestión de un eventual gobierno en el futuro, las dudas abarcan también a la oposición. Fundamentalmente, nadie sabe si Alberto Fernández estará en condiciones y tendrá la voluntad y el coraje de ejercer la presidencia sin la tutela, la influencia, la presión y el acoso de su compañera de fórmula. ¿Qué significa el silencio de Cristina? ¿Cuánto tiempo durará? ¿Pondrá otra vez en juego la estabilidad de su gobierno con otra de sus arteras misivas?

Las tensiones internas entre los renacidos “albertistas” y los perennes “cristinistas” han venido escalando a tal punto que el propio Kulfas salió a desmentir al hasta ahora poderoso secretario de Comercio, Roberto Feletti, respecto de un tópico particularmente sensible para el universo K: las sacrosantas retenciones, en este caso a las exportaciones de carne. Sin embargo, la cuestión más polémica es el eventual acuerdo con el FMI: corren las agujas del reloj y, con la sangría permanente de reservas del Banco Central y un vencimiento imposible de pagar en marzo próximo, el gobierno argentino necesita de manera urgente poner fin a esta negociación innecesariamente dilatada. ¿Por qué Guzmán prefirió estirar tanto este proceso, cuando las condiciones para el país eran extremadamente favorables durante el pico de la pandemia, en el tercer trimestre del año pasado? “Típica maniobra kirchnerista: cuando Néstor veía que en una negociación la contraparte estaba dispuesta a un acuerdo, siempre pedía algo más”, afirma un exfuncionario. No siempre lo conseguía: es más, en alguna oportunidad pagó un precio muy caro por su inflexibilidad. Por ejemplo, antes de la brutal derrota de la 125 hubo varios intentos de acercar las partes que daban la sensación de que podían prosperar. Intermediarios hábiles como Julio De Vido o el propio Alberto Fernández fueron responsables de esos esfuerzos. Su fracaso no estuvo relacionado con la rigidez de los grupos de autoconvocados que a la vera de las rutas limitaban el margen de acción de los integrantes de la Mesa de Enlace, sino por la renuencia de Kirchner a ceder y ser consecuentemente percibido como débil.

Tal vez ahora Alberto Fernández se lamente de tanta procrastinación: negocia desde la debilidad, si no desde la desesperación. ¿Fue Cristina la que vetó aquellos supuestos avances logrados con el Fondo? Si no directa, fue al menos la responsable indirecta: el “affaire Basualdo” puso de manifiesto su negativa a corregir el déficit fiscal mediante una recomposición tarifaria (esa curiosa costumbre K de subsidiar a quienes no los votan). Y la carta del 15 de septiembre ratificó su peculiar concepción de la economía política: capitalismo es sinónimo de consumo y debe estimularse con un déficit mayor financiado con emisión monetaria. ¿Quiere la vicepresidenta un acuerdo ahora, aunque implique una corrección más severa de las tarifas y una nueva política cambiaria? El Presidente dice que apoya el paquete que prometió enviar al Congreso a comienzos de diciembre para que los nuevos representantes lo discutan. Probablemente rechace esas condicionalidades, pero tema aún más las consecuencias de un eventual default con un organismo financiero internacional perteneciente al sistema de las Naciones Unidas. Vale la pena recordar que ella vincula los casos de corrupción de su gobierno a la acción de lobbies extranjeros vinculados a los holdouts, meros especuladores privados. Aunque eso sea solo una fantasía, su miedo debería escalar, pues al incumplir con el Fondo estaría afectando el interés de los contribuyentes de los principales países del mundo. Lección para ella y para el resto de “la casta”: gobernar implica a menudo optar entre dos alternativas consideradas malas, eligiendo el mal menor.

¿Quiere un acuerdo serio y sustentable o solamente salir del paso para evitar un descalabro mayor y dejarle al próximo gobierno la responsabilidad de presentar un programa integral y consistente? Muchos consideran esa opción subóptima la más probable. Pues el Fondo, cansado de lidiar con un gobierno que perdió credibilidad y abusó de su paciencia, que cuestionó reglas establecidas desde siempre y pidió lo imposible, puede facilitar un acuerdo que no le cree riesgos a futuro en el sentido de que pueda generar antecedentes que otros países puedan solicitar. “¿Quién querría ser visto como un paria?”, afirma un avezado inversor de Wall Street. “Ser comparado con la Argentina es algo que ningún país serio va a querer”.

A finales de los años 80, Peter Evans analizó con brillantez la cuestión de los “Estados depredadores” que en contextos poscoloniales, sobre todo en África y América Latina, solían obstaculizar la implantación de modelos desarrollistas. Más recientemente, Daron Acemoglu y James A. Robinson dedicaron un capítulo completo del libro Por qué fracasan los países (Why Nations Fail) a la Argentina. Allí estudian cómo ciertas elites se especializan en extraer los recursos a los sectores más productivos de la economía en vez de generar incentivos para que se multiplique la riqueza. Lo que expresó el voto popular reciente es que más allá de las disidencias y de su amplio espectro ideológico, y sin importar si tiende a radicalizarse o a optar por el pragmatismo, el FDT continúa siendo la expresión más acabada del concepto de coalición depredadora y explica, en buena medida, por qué nuestro país lleva un estancamiento de una década durante la cual no ha logrado crecer y, peor aún, por qué perdió el tren del desarrollo desde, al menos, aquel lejano 1975 en que se produjo el Rodrigazo.

Los debates respecto de si el Gobierno encararía hacia la radicalización o hacia el pragmatismo en caso de un resultado negativo en las elecciones parecen haber omitido que históricamente el peronismo optó por la vía ambigua, tal vez con algunas pocas excepciones, como durante el menemismo a partir de 1991. Esto tomó particular fuerza en el período que Perón debió estar en el exilio, cuando el propio general incitaba a la “juventud maravillosa” a inclinarse hacia la violencia al tiempo que promovía entre el sindicalismo y entre algunos sectores más políticos aplicar estrategias menos confrontativas e incluso negociar con los militares. Así, inició una cultura que continúa hasta nuestros días: en el marco de un movimiento extremadamente heterogéneo, la mejor opción es producir múltiples mensajes que puedan satisfacer a sus diferentes segmentos. Esta política de la ambigüedad en casi todas las esferas, incluida la política exterior, con una coexistencia de actores y elementos ideológicos tan opuestos y hasta contradictorios en un mismo espacio, se tolera a nivel doméstico, pero resulta imposible de explicar fronteras afuera de la Argentina. Eso, sin contar que somos un país demasiado irrelevante para que el mundo pierda su tiempo tratando de comprender los jeroglíficos que improvisan políticos de cabotaje demasiado acostumbrados a mirarse al espejo.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Antonella Punzino: sus inicios en el periodismo, análisis político y comunicación con perspectiva de género

En diálogo con Nexofin, la comunicadora recuerda sus comienzos, el arribo desde Mendoza, comenta sobre su actualidad en el Canal de la Ciudad y FiloNews y opina sobre la última contienda legislativa

Antonella Punzino construye a paso firme su carrera en la comunicación. Nació en la provincia de Mendoza y, a comienzos del 2019, luego de cinco años de experiencia en los medios de la zona cuyana, decidió seguir su crecimiento profesional en la Ciudad de Buenos Aires.

Su objetivo, según explicó a NEXOFIN, es aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan.  Cursó la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Cuyo.

“Por suerte en Mendoza siempre pude dedicarme a la comunicación porque empecé a trabajar a la par del cursado de la carrera a los 20 años”, comentó Punzino a NEXOFIN.

Ha trabajado en varios medios como la TV Pública, Diario con Vos, TVE, GreenCoom, Diario UNO y distintos espacios del Grupo América. En la actualidad se destaca como redactora en el medio de comunicación multiplataforma FiloNews.

Desde octubre de 2021 se incorporó al Canal de la Ciudad. Se la puede seguir en el programa Hoy nos toca con Daniel Santa Cruz (lunes a viernes de 22 a 23) donde brindan información general.

Al detallar sobre su rol en el medio ubicado en la zona del Abasto, la joven comunicadora explica: “Este es un programa de análisis político por lo cual es nuevo para mí y eso es un desafío: seguir de cerca e interiorizarme todos los días con la agenda política”.

En diálogo con Nexofin, la comunicadora recuerda sus comienzos, el arribo desde Mendoza, comenta sobre su actualidad en el Canal de la Ciudad y FiloNews, y opina sobre la última contienda legislativa.

Nexofin (N): Arranquemos desde el principio en Mendoza, ¿en qué momento decidiste que te ibas a dedicar al periodismo?

Antonella Punzino (AP): Desde los 8 años jaja. Tengo cassettes donde me grababa y jugaba que tenía mi propio programa de radio, entrevistaba a mi familia y no los dejaba hablar.

Después, cuando tuve que decirme no habían más opciones, siempre pensé: “No puedo trabajar de algo toda mi vida y que no me apasione”, así que fui por Comunicación Social.

N: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos por fuera del medio?

Por suerte en Mendoza siempre pude dedicarme a la comunicación porque empecé a trabajar a la par del cursado de la carrera a los 20 años.

Cuando llegué a Buenos Aires en el 2019, a pesar de tener varios años de experiencia en Mendoza fue como un “empezar de cero” y acá sí tuve otros trabajos como moza de un restó hasta que me pude acomodar, con una amiga vendíamos aceites y vinos, nos la rebuscábamos hasta poder acomodarnos.

N: Durante tu etapa de formación en la Universidad Nacional de Cuyo, ¿quiénes fueron tus maestros y referentes?

No quiero olvidarme de ningunx, pero tuve grandes educadores que nos transmitían siempre la pasión y la vocación de la comunicación, sea en el periodismo o no, uno de ellos fue Jorge Sosa, personalidad muy reconocida en Mendoza con una enorme trayectoria y una forma de ver la vida a través de la poesía que hacía de sus clases magistrales.

También, uno de los primeros que me llamó la atención y no pude parar de seguirlo fue Lalo Mir en radio y después con los especiales de “Encuentro en Estudio”.

Amo la música y su forma de entrevistar y empatizar con esos “ídolos” que yo tenía, me motivó a decir: “Esto quiero hacer”. El gran Juan Albetro Badía otro gran periodista que tuvimos y al que también seguía en esa época.

N: En octubre te incorporaste al Canal de la Ciudad en el programa Hoy Nos Toca (con Daniel Santa Cruz), ¿cuál es tu mayor desafío a la hora de salir al aire?

Primero que nada el formato de HNT es un desafío para mí porque yo venía más del formato noticiero o coberturas culturales en televisión, aunque mi mayor experiencia está en radio y gráfica.

Este es un programa de análisis político por lo cual es nuevo para mí y eso es un desafío: seguir de cerca e interiorizarme todos los días con la agenda política.

Igualmente mi rol es el de darle una mirada social a las diferentes problemáticas y temáticas que suceden a la par. En resumen: lo tomo todo como un desafío y aprendizaje.

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N: También hoy estás en FiloNews, ¿cómo te organizas con la rutina?

Actualmente trabajo de domingos a domingos, en la semana en el canal y los fines de semana y feriados cubro el breaking news de Filo. Durante la semana hago mis propias notas que llevan un poco más de tiempo.

El resto lo voy mechando, soy una persona disciplinada y organizada y eso me permite tener una vida aparte de lo laboral, aunque a veces se desdibuje un poco, pero trato de hacerme mis tiempos.

N: ¿Qué aspectos faltan en la comunicación con perspectiva de género?

Aunque el debate pareciera que tiene un espacio, falta muchísimo. El periodismo, la comunicación y los medios deben aggiornarse a los cambios (necesarios).

Que ya se hable de un debate y exista una discusión (sana) al respecto es un gran paso, pero dista mucho del ideal.

Capacitaciones con perspectiva de género es lo fundamental y necesario para que no consumamos la violencia machista y mediática.

Es un proceso y también respeto eso, nadie nació deconstruidx, pero hacernos conscientes de que existe es lo que necesitamos las mujeres y disidencias para poder ocupar esos espacios que hoy no se acceden solo por cuestión de género.

N: En la actualidad política, ¿a quiénes destacas entre tus colegas mujeres del medio?

Todo es político en mí entender porque denota cómo te parás para con la vida y lo que querés comunicar.

Hace unos años cuando nació Filo, me sorprendió ver a mujeres hablando de temas que siempre lo hacían los varones, poniendo en palabras lo que nos sucede, afecta e interpela. Por eso puedo decirte que el equipo de género de FiloNews me ha enseñado y enseña muchísimo.

Por fuera destaco mucho el laburo de Marina Abiuso, la editora de género de TN, Maru Duffard y Luciana Geuna, Diana Maffía. Hay muchas que no estoy nombrando.

Hoy nos toca con la conducción de Daniel Santa Cruz, acompañado por Antonella Punzino y Leandro Dario

N: Siguiendo la línea electoral, ¿las campañas han perdido interés en la población?

Sí, en mi opinión las campañas de este año estuvieron centradas en las chicanas y ofensas personales entre candidatos.

Estuvieron anémicas de propuestas concretas para la gente que necesita de una fuerza política que de verdad se encargue de los problemas que afectan todos los días como: inflación, pobreza, vivienda, seguridad, educación.

Aparte, sentí que no estaba defino a quiénes les hablaban, directamente con el electorado joven no saben cómo hacerlo discursivamente.

Hacer un baile de Tik Tok o sumarse a un challenge como propuesta para los jóvenes creo que es subestimar sus capacidades e inteligencia, siendo que hoy son los jóvenes los que le ponen el cuerpo y llevan adelante causas como medioambiente, derechos humanos y conciencia social.

Están comprometidos, ya no va más eso de “los jóvenes no les interesa o saben nada”.

N:¿Quiénes aprovecharon la última contienda legislativa?

Respecto a los jóvenes creo que ninguna fuerza logró cautivar y aprovechar ese grupo, no lograron comunicarse.

Hubo mucha capitalización del enojo y la indignación, y eso fue un atractivo para las personas que están cansadas, por eso puede haber sido una sorpresa los números de los libertarios, que igualmente es un fenómeno que avanza y se está desarrollando paralelamente en el mundo (ejemplo de hoy con Chile).

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿con qué periodista te gustaría trabajar?

No tengo hoy un favorito, siento que en cada lugar al que llego/estoy aprendo muchísimo de diferentes colegas y eso me enriquece y me hace crecer.

N: ¿Una aplicación que nunca usarías?

No sé si “nunca”, pero me generan mucho cringe las de citas, siento que es un catálogo de personas, muy obvio todo jaja.

N: ¿Qué lugar en el mundo te gustaría visitar?

Italia, es un viaje pendiente, tengo familiares allá que quiero conocer/visitar.

N: ¿Frase motivacional?

El universo está a mi favor.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Antonella Punzino es…?

Enérgica y perseverante.

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Notas de Opinión

El Gobierno pretende eliminar la pobreza aniquilando la riqueza

Creer que se puede dividir la riqueza y así lograr multiplicarla es no entender que la torta que se reparte requiere para ser más grande más harina y más relleno para que muchos más personas puedan alimentarse

Columna publicada originalmente en Infobae

Resultan innecesariamente ridículas algunas de las declaraciones que esgrimen algunos funcionarios. Cuando esas frases declaraciones son hechas por el propio Ministro de Economía Martín Guzmán, no sólo resultan ridículas sino además extremadamente preocupantes.

“Necesitamos acciones tributarias para evitar que los ricos se hagan más ricos y los pobres, más pobres”, decía el Ministro sin inmutarse mientras se encargaba de brindar las últimas palabras en el cierre de las “Jornadas Monetarias del Banco Central”. Esta idea tercermundista de creer que el pobre es pobre simplemente porque el rico es rico es una virtual condena a la miseria eterna.

Lo cierto es que en primera instancia lo que hace el ministro es estigmatizar a quien ha logrado algo más que el resto. ¿Qué es lo que considera el ministro Guzmán que significa ser una “persona rica”? ¿Cuál es ese límite que separa en su mente a los ricos de aquellos que no lo son? ¿El empresario de 1.000 millones de dólares o una persona como el propio Martín Guzmán que tiene un puñado de dólares en el exterior lo que de por si es mucho más de lo que pueda poseer gran parte de los argentinos?

Hace algún tiempo el Presidente de la Nación cuestionó duramente las cualidades de la meritocracia, despreciándola sin entender la consecuencia de su deseo. Tal vez sus ministros piensen de igual forma. ¿El ministro Guzmán sentirá culpa de haber estudiado, de haber podido viajar y de tener un mejor nivel de vida que el de muchos argentinos? ¿Sentirá remordimiento por vestirse con trajes que una jubilación mínima no puede pagar? ¿Estará arrepentido de gastar en una comida el equivalente a una o dos (o vaya a saber cuántas) Asignaciones Universales por Hijo? Es primordial que cuando se alguien habla maldiciendo la riqueza, primero la defina, para que todos sepamos exactamente a que se está refiriendo con su crítica.

Supongamos por un instante que la frase del más alto funcionario económico del país esconde detrás únicamente a los “grandes ricos” de la Argentina. Esos empresarios supuestamente inescrupulosos que solo buscan llenar sus bolsillos con grandes utilidades. Seguramente el Gobierno cree firmemente que las motivaciones de inversión, de generar empleo y crecimiento van de la mano de la filantropía y la solidaridad y no del incentivo más perfecto y noble que tiene el mundo capitalista que es precisamente el de ir detrás de un beneficio económico, que no es más ni menos que la retribución a la inversión, al riesgo que cada empresario asume y a desde ya, la oferta que hacen de miles de productos y servicios que la gente demanda para satisfacer sus necesidades. Incluso con todos los intentos que hacen para aniquilar definitivamente al sector privado, los empresarios siguen día a día haciendo lo imposible por subsistir en un país que los está invitando a retirarse para no regresar jamás.

Uno de cada cuatro empleos en el sector privado depende de las grandes empresas, éstas que se encuentran en los patrimonios de cada uno de estos empresarios “ricos” de la Argentina. Creer que porque la torta se va a dividir en más porciones (aunque cada una más pequeña que las anteriores) o que si no le servimos a uno su porción y se la damos a otro, todos van a estar mejor alimentados, resulta al menos inocente. Creer que quitándole al rico le van a solucionar la vida al pobre no es otra cosa que ignorancia disfrazada de demagogia.

Las empresas argentinas que cotizan en la bolsa local hoy tienen un valor aproximado de 35.000 millones de dólares. Supongamos el extremo de aplicarles un impuesto del 100% del capital a sus propietarios que genera que el gobierno se quede con todo ese dinero. En la Argentina hay 19.000.000 de pobres por lo que este impuesto equivale a hacerse de 1.842 dólares por persona pobre. Si lo pesificamos al dólar oficial (que es la cotización que le gusta utilizar al ministro Guzmán para explicar las bondades de la economía local) esto equivale a que cada persona pobre recibiría unos 195.000 pesos. Hoy la Canasta Básica Total (lo que divide a las personas pobres de aquellas que no lo son) se ubica en $23.419 por lo que estarían recibiendo (en caso de que no haya nada extraño en el medio) el equivalente a 8 canastas básicas. La conclusión es sencilla: si se les cobra un impuesto del 100% al patrimonio de sus empresas a los ricos, en 8 meses volveríamos al nivel actual de pobreza con un agravante inevitable: esos empresarios ya no estarían generando trabajo y probablemente la pobreza crezca varios puntos porcentuales, generando millones de nuevos pobres y una degradación aún mayor de la República Argentina en su nivel educativo, social y cultural.

Creer que se puede dividir la riqueza y así lograr multiplicarla es no entender que la torta que se reparte requiere para ser más grande más harina y más relleno para que muchos más personas puedan alimentarse: esto es el equivalente a agregarle a la economía más trabajo y más inversión para generar crecimiento, más trabajo y como consecuencia, la disminución real de la pobreza. No hay otra fórmula que no sea la del sentido común, la cordura y por sobre todo, la del mérito y el esfuerzo.

Pretender eliminar la pobreza eliminando la riqueza, es simplemente un absoluto gran absurdo.

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