Psicología

La dismorfia de selfie: cómo puede destrozar la autoestima abusar de los filtros

Cuando el abuso de estas aplicaciones puede derivar en un problema psicológico

viernes 11 de junio de 2021 - 7:11 am

El impacto que el uso de filtros en redes sociales puede tener sobre la autoestima de los jóvenes es algo que comienza a estudiarse. No tiene nada tiene que ver con la diversión de colocar mariposas sobre sus narices, sino cuando no se ven lo suficiente bien si no editan sus fotos.

Todas hemos hecho algún mínimo truco de edición o de alguna forma mostrarnos lo mejor que se pueda; ahora bien, el problema son los filtros de redes sociales que cambian por completo los rasgos: maquillan, suben las cejas, rasgan los ojos (incluso les cambian el color), engrosan los labios, rellenan los pómulos, borran las ojeras, etc.

Esto puede suponer un impacto en la autoestima bastante importante del que alertan los psicólogos. El peligro llega cuando se usan para distorsionar la realidad y ajustarse a estrechos estándares de belleza, con la presión por editar fotos y crear algo “perfecto”, pero irreal. Como consecuencia, termina influyendo negativamente en la confianza en el cuerpo, el estado de ánimo y la autoestima.

El pasar mucho tiempo publicando selfies, usando aplicaciones de edición y filtros para alterar la apariencia, comparándose con otros y buscando validación a través de comentarios y likes, se distancia de desarrollar habilidades para navegar por las redes sociales de una manera saludable y productiva.

Incluso muchos cirujanos reciben en su consulta a personas que solicitan una operación que le acerque al look que proporcionan algunos filtros de Instagram. Esta situación revela la importancia de que hagan valer sus principios éticos no accediendo a operar a pacientes con trastornos de imagen o con peticiones irrealizables.

En la dismorfia de selfie ya no se comparan con modelos, actores o personajes públicos, sino con una visión de ellos mismos distorsionada por los filtros. El problema surge cuando se identifican más con la imagen de sus selfies, rechazan su apariencia real y buscan solucionarlo con la cirugía estética.

Si las expectativas no son realistas, se pueden detectar señales de dismorfofobia y ahí la consigna es clara: rechazar cualquier acto quirúrgico. Y, en su lugar, sugerir apoyo psicológico. Este peligroso escenario hace que sea necesario apelar, más que nunca, a la profesionalidad y ética de los profesionales de la salud estética.

Fuente: Guapísimas

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