Alan Abud

Geopolítica y algo más, detrás de las donaciones de vacunas de EE.UU.

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales. Editor en Nexofin y minutocanciller.com Instagram: @minutocanciller_

viernes 4 de junio de 2021 - 10:54 am

El día de ayer, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, finalmente confirmó la  donación de las primeras 25 millones de vacunas alrededor del mundo. De esta manera, Washington se mete de lleno en la diplomacia de las vacunas, herramienta de política exterior que mantuvo dormida en este tiempo. La Casa Blanca mantuvo la línea trumpista del “America first” y centró todos sus esfuerzos en vacunar a su población para poder volver a encender su economía por completo luego de un magro 2020.

Ya con el 40% de los estadounidenses completamente vacunados, el Gobierno de Joe Biden vuelve a centrar su mirada en el exterior y observa que durante los meses que estuvo ocupado puertas adentro, sus dos grandes rivales, China y Rusia, han introducido sus vacunas en sus principales zonas de influencia e interés. Una respuesta rápida y contundente se volvió necesaria para empezar a recuperar su presencia por medio de vacunas. Casualmente, el anuncio de donaciones fue global y, salvo Europa, el resto de las regiones comenzarán a recibir dosis desde los Estados Unidos en las próximas semanas.

“Una respuesta rápida y contundente se volvió necesaria para empezar a recuperar su presencia por medio de vacunas”

Lo cierto es que la cantidad donada es un valor más testimonial que otra cosa, seis millones de dosis a repartirse entre varios países no va a mover el amperímetro en la curva de contagios pero sí tiene un importante valor geopolítico: el hecho de que Estados Unidos desembarque sus vacunas en varias regiones del mundo es una señal de que “están de vuelta” y no van a permitir perder el protagonismo, cedido en los últimos meses, en la región.

El mensaje de Biden anunciando la donación fue muy claro con sus intenciones: “Compartimos estas dosis no para obtener favores ni obtener concesiones. Compartimos estas vacunas para salvar vidas y liderar el mundo para poner fin a la pandemia, con el poder de nuestro ejemplo y con nuestros valores”. Vacunas, sí. Pero con otras cosas más también.

Esta situación se evidencia claramente en Latinoamérica, “patio trasero” de los Estados Unidos en el que las vacunas de Chinas han sido importantes jugadores en la campaña de inmunización de muchos países. En la región todavía persiste la lentitud para vacunar y quienes han logrado tener números similares a los de Washington o de Europa lo lograron gracias a los inoculantes de China, es el caso de Chile y Uruguay en particular con Sinovac.

Hasta ahora la pata geopolítica comienza a restablecerse, sin embargo faltan muchas vacunas para ser un actor predominante en estas regiones, a la vez que son necesarias para evitar que el virus siga circulando con tanta vehemencia. De aquí se desprende otro interés que tiene Estados Unidos en la donación de vacunas: si se quiere ver desde una posición egoísta, la Casa Blanca necesita que el mundo se vacune para que el virus que ahora se está yendo de Norteamérica no vuelva en algunos meses con otra cepa cocinada en las regiones más complicadas como India y Sudamérica y que vuelva a echar para atrás todos los logros conseguidos con los inoculantes disponibles.

Por lo tanto, no sería sospechoso que más allá de estas donaciones testimoniales, en el corto plazo aparezcan lotes más grandes para países en específico con una situación epidemiológica complicada. Algo de eso ya ocurrió meses atrás cuando Estados Unidos donó dosis a México y Canadá en un intento de acelerar la vacunación y así generar una “barrera sanitaria humana” para evitar que el virus se le siga colando por las fronteras.

El “America first” precisa que la pandemia quede atrás lo más rápido posible para minimizar su amenaza contra los Estados Unidos y poder retornar a su programación habitual: economía y defensa.

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