Alan Abud

Solidaridad: el relato de la pandemia

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales. Editor en Nexofin y minutocanciller.com Instagram: @minutocanciller_

Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno Nacional construyó un relato que tuvo a la solidaridad como centro; sin embargo, con el correr de los meses, este llamado se fue diluyendo en decisiones oficiales que entraron en contradicción con este llamado

viernes 30 de abril de 2021 - 2:02 pm

Con la llegada de la pandemia, el discurso del Gobierno hizo un fuerte hincapié en la importancia de los valores de la comunidad por encima del individuo, y con esto, en lo fundamental que es ser solidario en estos tiempos, dejando a un lado al egoísmo.

Ya en su primera cadena nacional, en la que decretó la Fase 1, el presidente, Alberto Fernández, expresó una demagógica frase destinada a los empresarios, y que quedará para la historia, pero que engloba muy bien estos conceptos: “Muchachos, les llegó la hora de ganar menos”. A nivel internacional también mantuvo esta lógica discursiva cuando habló en el G20: “Nadie se salva solo en un planeta que se incendia”.

Ejemplos hay muchos en el año que ya lleva la pandemia.  Lo cierto es que en el accionar del Gobierno ese relato muestra una clara “doble vara” para evaluar qué es la solidaridad y que el presidente, Alberto Fernández, utiliza este discurso solo en determinados contextos y con ciertos actores.

Una primera situación que tira por la borda toda esta lógica discursiva fue el vacunatorio VIP. No tiene mucho sentido hacer gran énfasis en este evento ampliamente cubiertos por los medios de comunicación, pero lo cierto es que posiblemente sea el más evidente para ejemplificar esta “doble vara”: cerca de 3000 personas (en su mayoría cercanas al Gobierno, o bien a las esferas del poder provincial y municipal que repartían las dosis) en una actitud absolutamente individual y de “sálvense quien pueda” utilizaron su posición de poder/contacto para acceder a un bien escaso y vacunarse. Aquí poco importó la empatía y la solidaridad de darle esa dosis a quien verdaderamente la necesitaba.

Escándalo en el IOMA: denuncian un vacunatorio VIP para funcionarios y militantes

Este discurso también se visualizó en la política internacional con la compra de vacunas. Fueron varias las veces que el Presidente insistió en que las principales potencias acapararon la mayoría de las vacunas disponibles. A lo mejor es una excusa para justificar la incapacidad del Gobierno para conseguir dosis, pero lo cierto es que continúo utilizando la lógica de la solidaridad.

En este caso los apuntados siempre fueron los mismos: Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea, entre otros. Aquí la doble vara se da de dos formas distintas: en primer lugar, desde el Gobierno no emitieron opinión sobre la decisión de China de dejar de exportar vacunas para concentrarse en inocular a su población, tal como actuó Estados Unidos durante estos meses y que recién ahora sí se dispone a donar/exportar dosis.

A lo mejor, la actitud “individualista” y “poco solidaria” del Gigante Asiático no aplica acá. China se había vuelto un proveedor clave de Argentina al venderle al país 4 de las 10 millones de vacunas que llegaron al Aeropuerto de Ezeiza desde fines de diciembre. Por lo que su bloqueo de exportaciones obliga al país a buscar vacunas en otros mercados.

En segundo lugar, en Casa Rosada no hacen autocritica por la actitud poco solidaria que ya aseguran tendrá el Gobierno con las vacunas Sputnik V que producirá Richmond en el país. El presidente del laboratorio, Marcelo Figueiras, aseguró que las dosis serán para Argentina: “En principio son para el Estado argentino, mientras dure esta pandemia”, sostuvo en una entrevista.

Partiendo de la lógica discursiva de Fernández, la actitud deja mucho que desear. El Gobierno acaparará todas las vacunas. ¿Y la solidaridad? Otros países de la región como Bolivia y Paraguay podrían verse beneficiados si alguna fracción del lote producido fuera a sus países: ambos enfrentan severos problemas hasta la fecha para conseguir vacunas. ¿Por qué, entonces, no cederles vacunas si de la pandemia no se salva uno solo?

La actitud de Argentina es lógica y es la que adoptaron casi todos los países productores de vacunas. Lo mínimo que puede hacer un Gobierno es defender los intereses nacionales y hoy ese consiste en vacunar a su población a costa del perjuicio de otros. Entonces, ¿por qué criticar algo que también nos disponemos a hacer? ¿O acaso el gobierno solo exige solidaridad cuando el bien lo tiene otro?
El concepto ya perdió su valor. La solidaridad solo se encuentra en el relato, en la práctica nunca estuvo.

COMENTARIOS