Alimentación

Por qué es bueno “activar” los frutos secos en agua

Qué beneficios aporta realizar este proceso

viernes 30 de abril de 2021 - 7:08 am

Los frutos secos comparten una característica: en su composición natural tienen menos de un 50% de agua. También se destacan por su contenido de proteínas, grasas, oligoelementos, y vitaminas que les confieren propiedades saludables.

No hay que confundirlos con la fruta desecada o deshidratada. Los primeros son semillas cubiertas por una dura cáscara, mientras que las segundas son frutas a las que se les extrajo el agua mediante técnicas de secado. Ejemplos de frutos secos son: almendras, anacardos, avellanas, maní, castañas, nueces, pistachos, y semillas o pepitas de calabaza, ajonjolí, o girasol, entre otros.

Su consumo debe ser moderado debido a su cantidad de calorías y complementarse con una dieta saludables y ejercicio regular. Se recomeinda realizar un procedimiento antes de comerlos para potenciar aún más sus beneficios: remojarlos o activarlos en agua. Con esto se busca eliminar sus antinutrientes, que son compuestos que interfieren en la absorción de determinados nutrientes. En el caso de los frutos secos, el ácido fítico (fitato) es el antinutriente que se encuentra en mayor proporción.

Este compuesto cumple una función clave en los cereales, legumbres o semillas: protegerlos de factores externos, como humedad, plagas, o insectos, prolongando su vida útil. Con ello, evita que se desencadene el proceso de germinación antes de tiempo. Ciertos minerales, como calcio, hierro, magnesio o zinc, pueden unirse al ácido fítico, volviéndose insoluble, por lo que el intestino no podrá absorberlos.

Cuando remojamos los frutos secos, los antinutrientes pasan al agua, por lo que los minerales, vitaminas, grasas y proteínas estarán más disponibles y los absorberemos mucho mejor. “Activar” facilita su digestión y la absorción de sus nutrientes, pero si no lo hacés no significa que correrás algún tipo de peligro, tampoco tendrás déficit de nutrientes o consecuencias sobre tu organismo.

No todos los frutos secos se pueden “activar” para disminuir los antinutrientes. Por ejemplo, aquellos que se sometieron a calor para eliminar la corteza tóxica que los recubre, como es el caso de las castañas de Cajú, no pueden. Tampoco los frutos secos que han sido tostados.

El tiempo de “activación” varían según el tipo. Se estima los siguientes lapsos:

– Ajonjolí, quinoa, y semillas o pepitas de calabaza: de 2 a 4 horas

– Linaza: de 5 a 7 horas.

– Nueces o almendras: de 8 a 12 horas.

Remojándolos, pierden parte de su amargor, su textura se torna cremosa y se reduce significativamente sus tiempos de cocción.

Cómo “activarlos”

– Lavá con agua (podés ayudarte de un colador) los frutos secos hasta eliminar todo tipo de suciedad.

– Colocalos en un bowl y cubrilos con agua (dos o tres partes de agua por cada parte de frutos).

– Dejalos “activar” el tiempo recomendado.

– Cumplido el lapso colá y enjuagá hasta que el agua salga limpia.

– Extendelos sobre una placa para que se terminen de secar correctamente. Ya están listos para comer. Podés conservarlos en la heladera durante 2 o 3 días.

– Si querés preparar mucha cantidad para luego guardar, deberás usar un horno deshidratador o eléctrico para secarlos correctamente. De esta forma los podés conservar durante varios meses. Asegurate que estén completamente secos, de lo contrario, pueden crecer hongos.

Fuente: Msn / Hola doctor

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