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Entrevista a “Pancho” Olivera: aprendizaje en pandemia, tradición familiar y una pregunta para el Presidente

En diálogo con Nexofin, el periodista del diario La Nación y conductor de CNN Radio Argentina comenta sobre su primer contacto con la profesión, describe la experiencia como presentador en el canal LN+ y analiza diferentes aristas de la actualidad política

La familia de Francisco Olivera tiene vínculos desde hace años con el mundo periodístico: desde su padre, pasanso por su abuelo, tíos y hasta un padrino.

A sus 14 años, marcado por esta tradición, ya daba los primeros indicios de que seguiría el mismo camino, al escribir en la revista del club Regatas de Bella Vista, cubriendo partidos de un campeonato de fútbol infantil.

El paso de los años confirmaron su vocación y, terminado el colegio, decidió estudiar la carrera de Comunicación en la Universidad Austral.

Durante su carrera fue coautor de dos libros, “Hablen con Julio” “El buen salvaje”, biografías no autorizadas de funcionarios claves del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como lo fueron Julio de Vido y Guillermo Moreno. También participó de “Los platos rotos”, junto a Diego Cabot.

Hoy, “Pancho” Olivera es reconocido por sus columnas políticas en el diario La Nación. Además, conduce un programa en CNN Radio Argentina llamado Hora 10 (sábados de 10 a 13).

Luego de liderar el ciclo Terapia de Noticias el año pasado, el 2021 llegó de la mano de un nuevo desafío en la televisión: ser parte de la renovada programación de LN+. Fue así que Olivera pasó a conducir, junto a Guadalupe Vázquez, el espacio + Data (lunes a viernes de 13 a 15).

Al detallar la experiencia en el medio ubicado en el barrio porteño de Chacarita, el protagonista explica: “Me parece que es una gran experiencia; estoy muy contento y entusiasmado. Estamos haciendo crecer al canal que es un aspecto/pata fundamental de La Nación en esta era.”

En diálogo con Nexofin, el periodista del diario La Nación y conductor de CNN Radio Argentina comenta sobre su primer contacto con la profesión, describe la experiencia como presentador en el canal LN+ y analiza diferentes aristas de la actualidad política.

Nexofin (N): ¿Cuál fue tu primer contacto con el periodismo?

Francisco Olivera (FO): Fue bien temprano; mi viejo y mi abuelo eran periodistas. Tengo tíos que también son, mi padrino… tenemos una familia muy vinculada con el rubro.

Desde chico lo conocía bien; empecé a trabajar y escribir en la revista del club Regatas de Bella Vista a los 14 años (cubriendo partidos de un campeonato de fútbol infantil). Desde muy chico ya venía con el tema.

N: De no haber seguido Comunicación en la Universidad Austral, ¿qué otra carrera tenías en mente?

En realidad, dudé mucho sobre qué carrera estudiar. En algún momento pensé Derecho, Ciencias Políticas… la verdad es que me sirvió y enriqueció la carrera de Comunicación.

Podría haber sido Economía, también (hoy pienso que tengo pendiente eso). Trato de suplirlo leyendo. De todos modos, creo que es independiente la formación que uno tiene de las herramientas periodísticas que tiene que aprender en el trabajo diario que es otra cosa.

Una cosa es la formación estructural (cómo formarte la cabeza) y otra cosa son las herramientas para aprender a comunicar; son dos caminos que a veces van por separado.

N: ¿Quiénes son tus referentes en la profesión?

No tengo un referente. Sí tengo gente que tomo como ejemplo en algunos aspectos. Por ejemplo, me gustaría escribir como el norteamericano Gay Talese (hacer este tipo de trabajo me encantaría; estoy lejos obviamente), me gusta el modo de analizar de Carlos Pagni (creo que es una mente superior), el olfato periodístico de Jorge Lanata (creo que prácticamente todo lo hace bien), la rigurosidad/el método de Hugo Alconada Mon, Diego Cabot, Santiago O´Donell, Nicolás Wiñazki…

Me gusta también la honestidad intelectual de gente como Nelson Castro, Fernando Krakowiak… por ahí tengo mil cosas con las que no coincido. Pero son tipos que tienen una búsqueda de los hechos y del fondo de las cosas.

Deberían ser el cometido de este oficio; el mejor periodista debería ser el que más se esfuerza y más éxito tiene en descubrir la verdad.

Sin sobreactuaciones intelectuales ni ideológicas; a veces, la búsqueda de la verdad nos pone en un lugar incómodo.

Todo ese mosaico que acabo de hacer (seguramente me olvido de muchos) sería el periodista ideal y al que uno debería atender.

N: ¿Cómo describirías la experiencia de la nueva programación de LN+?

Me parece que es una gran experiencia; estoy muy contento y entusiasmado. Estamos haciendo crecer al canal que es un aspecto/pata fundamental de La Nación en esta era.

Nunca bastó con la gráfica (hoy más que nunca); hay que abordar todos los costados de la comunicación y creo que el canal es una herramienta extraordinaria para eso.

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N: Hablemos sobre lo personal, ¿qué es lo que te enseñó la pandemia?

La lección más importante que deja es que nada dura para siempre y todo termina. Tuve la desgracia de haber perdido a mi viejo (no de Covid sino de una enfermedad parecida).

Todo termina y a veces no nos damos cuenta de eso; el modo más inteligente de vivir y ejercer el poder es saber que termina (sea grande, pequeño, privado o público). La pandemia sirve para eso; no sé si lo aprendimos o si lo vamos a aprender.

La Argentina tiene un contraste muy interesante: este virus nos afecta a todos, menos a los chicos; por ejemplo, toda la dirigencia política aprobó una ley para desproteger al chico que está en el vientre de la madre (es medio como una contradicción). No cuidamos todas las vidas, pero, ojalá sirva para seguir adelante y poder salir lo más rápido posible.

N: A un año del encierro y la caída del sector productivo, ¿cuál es tu proyección sobre el 2021?

Creo que va a ser un año mediocre (ya viene siéndolo) con escasísima generación de empleo que es el drama argentino (algo que tenemos pendiente desde el 2010 por lo menos; en realidad, en términos netos desde 2007).

Para corregir esta cuestión nadie está trabajando, y es una lástima, porque es una gran oportunidad el momento actual. Pensemos que una crisis como ésta hubiera permitido hacer acuerdos que implicaran bajar impuestos, flexibilizar las leyes laborales que impiden la generación de empleo… pero bueno, ojalá lo podamos aprovechar, aunque para ser sincero, no lo veo. Creo que va ser un año mediocre de recuperación insuficiente.

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N: ¿Cómo ves al país hoy con el manejo de las vacunas?

El caso de la gestión de las vacunas es un ejemplo de que el sector público trabaja peor que el sector privado en la Argentina: llegamos tarde, sobreactuamos, fanfarroneamos, nos jactamos y después quedamos postergados respecto de países que lo hicieron mejor.

¿Cuál es la diferencia entre Argentina y Chile? Chile tomó la previsión bastante antes; empezó a trabajar en el tema de las vacunas en mayo.

No sé si es tarde pero claramente acá se vio que, o golpeamos la puerta equivocada, o negociamos mal. En definitiva, trabajamos mal, que es nuestro problema de siempre.

N: ¿De qué manera cambió el contacto con las fuentes gubernamentales, entre el anterior gobierno y el actual?

En realidad el macrismo y el albertismo son bastante parecidos; son bastante bien predispuestos al trato con la prensa, independientemente con lo que se pueda decir. Son gobiernos con los que se puede hablar; más clásicos.

El problema es el Instituto Patria. Como el poder y las decisiones muchas veces están en el Instituto Patria, uno queda más lejos.

Por ahí hablas con Casa Rosada, tenes una información… pero no está completa porque tenés que ver si tiene veto en otro lado de la administración.

Ahí es más difícil llegar; nadie está en la cabeza de Cristina Kirchner. Desde esa óptica, es más difícil obtener la información en este gobierno que en el anterior.

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N: Si pudieras conversar con Alberto Fernández, ¿qué le preguntarías?

Le preguntaría por qué no aprovechó una situación extraordinaria política que fue ni bien iniciada la pandemia/cuarentena.

Podría haber convocado a todos los sectores de la oposición y de la sociedad y decir: “Estamos en una situación de emergencia en todo sentido, no sólo sanitaria sino económica, y hay que hacer reformas estructurales que le van a permitir a la Argentina recuperarse después”.

Nunca olvidemos que esta es una crisis de oferta: hay que poner el acento en que las empresas puedan volver a trabajar y tomar trabajadores.

Lamentablemente, hubo un punto de inflexión (no sé si fue Vicentin o fue después pero desaprovechó esa oportunidad).

Le preguntaría si no cree que la desaprovechó, cómo cree que lo va a recordar la historia… bueno, tengo varias cosas en realidad para preguntarle.

N: Uno de tus libros habla sobre Julio de Vido, ¿sobre qué funcionario actual te gustaría escribir?

Hoy me gustaría escribir sobre Cristina Kirchner. No de la historia de ella que más o menos la conocemos sino la de estos días.

Qué es lo que pasa en esas cuatro paredes del departamento de Juncal y Uruguay (yo vivo cerca). Anoche veía las luces prendidas y veía a gente salir y entrar.

Me intriga mucho qué es lo que pasa por esa cabeza, cómo son las conversaciones con los actores, por qué toda la dirigencia política le tiene un miedo reverencial (incluso tipos con años de experiencia en la política).

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

Una virtud: creo que soy intuitivo; creo que se contar las noticias. Se contar lo que veo, para resumirlo.

Defectos: infinitos. Soy desordenado, me cuesta mucho concentrarme, tengo tendencia hacia la pereza mental que trato de combatir, me cuestan los idiomas… bueno, una lista larga.

N: ¿Aplicación favorita?

Spotify y YouTube; estoy todo el día buscando cosas.

N: ¿Un político que quisieras entrevistar?

A Vladimir Putin, Angela Merkel y Donald Trump.

N: ¿Club de fútbol?

De Boca Juniors.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Me gusta mucho leer. Las reuniones, los asados… básicamente eso. Después, salgo a correr y hago gimnasia a regañadientes porque no me gusta; lo hago por obligación.

Me gusta la música, estoy tratando de aprender guitarra (me cuesta pero estoy tratando)

N: Para cerrar en un concepto, ¿Francisco Olivera es…?

En mi bio en el Twitter pongo Cronista por creo que eso es lo que hago. Es lo que mejor hago; es contar lo que veo. Si logro eso, es un gran avance.

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WhatsApp estrena una nueva forma para unirse a las videollamadas en grupo

El servicio de mensajería propiedad de Facebook busca competir con apps como FaceTime, Zoom y Google Meet

Desde hace un tiempo, WhatsApp prepara varias mejoras en el servicio para satisfacer a sus millones de usuarios.

En este caso, en lugar de tener que buscar la llamada en la sección de “llamadas” de la aplicación, simplemente entramos en el chat en el que se esté produciendo la videollamada y pulsando en la parte superior, podremos unirnos a la llamada.

La posibilidad de unirte a videollamadas grupales activas en la popular herramienta ya estaba disponible desde julio.

De todas formas, el proceso era algo aparatoso, ya que tenías que ir al menú de llamadas para ver cuales estaban en curso e “introducirte” desde ahí, ahora WhatsApp da la posibilidad de unirte a la llamada simplemente pulsando en el botón que aparece dentro del propio chat en la parte superior.

La aplicación también ha incorporado un nuevo tono de llamada más “ligero” para las llamadas grupales, de forma que podremos identificar, solo por el sonido, si se trata de una llamada grupal o de una individual.

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Por la devaluación, Argentina tiene uno de los abonos de Netflix más baratos del mundo

En Argentina se abona una cuarta parte de lo que se paga en otros países como Estados Unidos o Uruguay

La dura competencia que enfrenta Netflix con el surgimiento de nuevas plataformas de streaming la obligó a ajustar el precio de sus abonos bajo la excusa de elevar la calidad del contenido que hoy ofrece a sus clientes. La noticia generó el reclamo de muchos usuarios ya que en un economía inflacionaria como la argentina, el incremento de los valores lo vuelve menos accesible para un sector importante de la población. Sin embargo, al ritmo en que se devalúa la moneda ubica al abono que se paga en Argentina entre uno de los más accesibles de la región.

Desde este mes, los tres abonos: básicos, estándar y premium, oscilarán entre $542 y $1.343, teniendo en cuenta el impuesto IVA del 21%, el impuesto PAÍS del 8% y el adelanto de Ganancias del 35%.

El plan básico de la plataforma de streaming, libre de todo impuesto, tiene un valor de $379 al mes. Al sumar todos los impuestos, el precio de la boleta es de 541 pesos. En segundo lugar, el plan estándar cuesta sin impuestos 639 pesos y su precio final es de 913 pesos. Mientras que el plan premium cuesta 939 pesos y por los impuestos, se termina pagando 1.342 pesos.

Al dolarizar los valores al dólar solidario ($172,50), los abonos en la Argentina quedan en US$ 2,20 el básico, US$ 3,70 el estándar y US$ 5,44 para el premium, sin tener en cuenta los recargos impositivos. De esta forma, el país se posiciona como el más barato para adquirir el servicio de streaming.

En la lista de precios bajos le sigue Colombia (US$ 4.5) y Brasil (US$ 4.6) también tienen los planes más accesibles. A nivel mundial, quien más se le aproxima es Turquía, donde el básico ronda los 3 dólares.

En la vereda de enfrente, otros países tienen de los abonos más caros y que contrastan fuertemente con el de Argentina. Estados Unidos, de donde Netflix es original, el servicio basico asciende a 8,99 dólares, el estándar pasa a US$ 13,99 y el más completo se fija en US$ 17,99.

Incluso países vecinos pagan valores similares al de Estados Unidos pese a estar en esta parte de la región: en Uruguay el base está US$ 8,99; en línea similar, en Paraguay la tarifa mínima arranca en US$ 8.29.

Otros países con un abono elevado son Reino Unido con US$ 8,09, Australia US$ 8,08 y Japón (US$ 8,71). A nivel global, el récord lo ostenta España, con un básico que llega a los US$ 9,18.

Con información de Clarín

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Festeja Telegram: sobrepasó las 1.000 millones de descargas en Google Play

El servicio de mensajería creado por Pável Dúrov ha duplicado el total de instalaciones en dispositivos Android desde mayo del 2020

Durante los últimos años, Telegram se ha consolidado como una de las opciones preferidas por los usuarios de las redes.

Ahora, la herramienta rival de WhatsApp ha conseguido recientemente sumarse a la lista de aplicaciones más populares de la tienda de Google Play con más de 1.000 millones de descargas.

De esta manera, el servicio de mensajería creado por Pável Dúrov ha duplicado esa cifra desde mayo del año pasado, cuando alcanzó la marca de 500 millones de instalaciones en dispositivos Android, recuerda el portal Gadget Tendency.

Tomando en cuenta los datos de la consultora Sensor Tower, Telegram se ha convertido en la decimoquinta aplicación móvil que se ha descargado 1.000 millones de veces o más a nivel global.

Otras aplicaciones en la lista incluyen WhatsApp, Messenger, Facebook, Instagram, Snapchat, Spotify o Netflix.

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