Alimentación

Consejos para ayudar a que tu hijo suba de peso

Hábitos y alimentos que colaboran a un correcto desarrollo del niño

sábado 20 de febrero de 2021 - 7:41 am

El aumento de peso y talla en los primeros años de vida de un niño se debe dar de una manera rápida y constante. Sin embargo, puede haber problemas de crecimiento.

Se trata de chicos que no aumentan de peso de acuerdo a los estándares y su talla también se ve afectada. En casos extremos, la pérdida de peso puede llegar a desnutrición y a deterioro intelectual. Estos son seis consejos para ayudarlo:

1. Enfocate en las causas

Debés investigar las posibles causas. Algunos problemas psicológicos generan poco interés en la comida y ciertas enfermedades impiden su aprovechamiento. Por ejemplo, los trastornos gastrointestinales o alergias alimentarias pueden ser una razón. Las presiones de grupo escolar también ya que que la hiperactividad quema con facilidad calorías.

2. Seleccioná alimentos equilibrados en nutrientes y calorías

La alimentación del niño preescolar y escolar debe ser variada, equilibrada e individualizada. Variá la cantidad de alimentos o la forma de prepararlos.

Combiná carbohidratos complejos de las pastas, pan y otros cereales con una porción de fruta y otra de vegetales. Acompañalo con alguna proteína, como huevos, carnes, queso o leche. Mientras recupera el peso no abuses con la fibra, ya que puede quitar el hambre y puede atrapar algunos nutrientes.

3. Atendé la calidad de las calorías que come

No se trata de la cantidad de calorías que ingiere, sino de la calidad. El nutricionista te dirá cuántas necesita comer al día. Evitá las gaseosas, comida rápida, dulces, golosinas y helados. Solo aportarán calorías vacías que llenarán el estomago sin ayudar a formar su masa muscular.

La energía que necesita debe provenir un 90 % de carbohidratos de los cereales y solo un 10 % de azúcares simples, como frutas, lácteos y sacarosa.

Las grasas se recomiendan insaturadas, como las de semillas de linaza, aceite de oliva, canola, maíz, soja, avellanas, nueces, almendras y otros frutos secos. Los aceites los podés agregar a las ensaladas, carnes o usarlos para preparar mayonesa o aderezos caseros.

Los lácteos enteros o con grasa se pueden convertir en tus aliados. Además de grasa y calorías tienen otros nutrientes importantes para el niño. Se recomiendan 2 o 3 vasos al día para pequeños entre 2 a 5 años.

4. Incluí meriendas que le aporten y no que resten

Se debe propiciar el mayor número de comidas en casa. Entre un 15 % a 20 % de la ingesta calórica será para las meriendas. Al prepararlas debés equilibrarlas en proteínas, vitaminas y minerales. Promové el consumo de frutas, cereales, bocadillos caseros, queso, trocitos de verduras y flanes.

5. Tomar agua y líquidos en el momento adecuado

El agua debe acompañar todas las comidas. Pero algunos expertos sugieren que el mejor momento para tomarla es después de comer. Explicale que no puede tomar agua antes de la comida porque llena el estómago. Solo se permitirán unos sorbos para ayudarlo a ingerir de forma segura y cómoda.

Dentro de otros líquidos podés considerar algunos preparados indicados por el nutricionista, como los ricos en proteínas y calorías, los batidos de frutas, malteadas y la leche entera. Pueden ir bien en una merienda o después de la comida.

6. Cambiá la conducta hacia la comida

Lo primero que debés revisar es el número de comidas diarias. Un niño tiene un estómago pequeño y debes distribuir las calorías en 5 o 6 comidas diarias.

Hacete más entusiasta con la comida, sin que lo vea como un castigo o algo negativo. No podés obligarlos a que coman todo si no quieren. Lo que podés hacer es apagar la televisión o cualquier juego que pueda desviar su atención.

Vos y el resto de la familia deben ser su modelo en la mesa. Incluí hábitos saludables, incorporá alimentos nuevos y descartá aquellos pocos beneficiosos. No compres comida rápida o chatarra en la calle, detalla el portal “Mejor con salud”.

Por otra parte, podés estimular el ejercicio regular, sobre todo en los niños mayores. Una rutina de actividad física ayudará a ganar masa muscular y aumentar de peso. El ejercicio también puede estimular el apetito.

Hábitos de alimentación saludable para que suba de peso

– Ofrecer un buen desayuno: es la comida que inyecta la energía para iniciar el día. Acostumbralos a desayunar de manera correcta con leche, jugos de fruta, yogur y cereales.

– No dejes que la publicidad seleccione sus aperitivos: evitá todo tipo de productos industriales que vean.

– Enseñale que la mejor comida es hecha en casa: la casera es preparada con alimentos bien seleccionados para ayudar al crecimiento y desarrollo.

– Desbordar diversión y creatividad en la cocina: que se sientan protagonistas de cada plato que comen y cocinen mientras se divierten, sobre todo adornando frutas y verduras.

– Comer despacio: masticar bien los alimentos ayuda con una mejor digestión.

– Compartir la comida en familia: este acto colectivo es un medio para sociabilizar al niño, aprendiendo hábitos alimentarios y formas nuevas de relacionarse.

Alimentos saludables para que suba de peso

– Huevos, carnes magras y lácteos: los alimentos ricos en proteínas son imprescindibles para que recupere el peso perdido. Son muy nutritivos, ya que contienen todos los aminoácidos que forman los tejidos musculares. Los pueden comer entre 5 o 6 días a la semana.

Carnes magras, pollo y pescado los nutren en proteínas, vitaminas del complejo B, fósforo, hierro y zinc. Los quesos, el yogur, la leche entera son los favoritos de la mayoría. Contienen mucho calcio y fósforo para fortalecer los huesos y los dientes.

– Legumbres y cereales: los frijoles de diversos colores, arvejas, lentejas, arroz, pasta, pan, avena y cebada deben combinarse para complementar las proteínas. Se distinguen por su aporte de fibra, hierro, calcio, magnesio, zinc y fósforo.

– Frutos secos: avellanas, nueces, pistachos, almendras y otros aportan proteínas de buena calidad, minerales y mucha grasa omega 3. Los pueden comer como meriendas, en ensaladas o dentro de un plato principal. La leche de almendra es una excelente opción para los intolerantes a la lactosa.

– Manteca de maní y palta: la mantequilla de maní es una fuente de energía que tu hijo no rechazará. Contiene 52 % de grasa vegetal y 22 % de proteína. Su alto aporte energético puede favorecer el crecimiento. Va muy bien para untar tostadas o galletas.

La palta es otra fuente de grasa con la que se preparan aderezos y cremas untables que encantan a los niños.

– Frutas: las frutas frescas o desecadas, como fresas, durazno y ananá, entre otras, aportan fructosa, sacarosa y glucosa que se absorben muy rápido como fuente de energía. Podés preparar ricas mermeladas o postres y mezclarlas con leche para tener un energético batido.

De todos modos, lo primero es visitar al profesional para que evalúe su desarrollo y te oriente sobre el plan de alimentación.

Fuente: Mejor con salud

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