crisis económica

Tras 55 años cerró la histórica heladería Monte Olivia

“La despedida no es fácil y trae congoja a nuestros sentimientos y espíritu" aseguraron sus dueños

jueves 18 de febrero de 2021 - 2:36 pm

Tras 55 años en el barrio de Devoto, Monte Olivia, una de las heladerías insignia de la Ciudad, cierra sus puertas. A través de una carta dirigida a sus clientes, el entrañable comercio que sobrevivió a una infinidad de crisis e inestabilidades económicas características de Argentina dijo haber sido golpeada por la pandemia y el alquiler en dólares que le exige el dueño del local que ocupa.

“Debido a la complicada situación económica que nos toca vivir originada por la Pandemia y sumado al hecho circunstancial de que nos han fijado un alquiler excesivo en USD, que nos resulta insostenible para nuestras finanzas, no podemos continuar con la actividad de nuestra querida heladería”, explicaron los dueños de Monte Olivia.

“En 1966 abrimos las Instalaciones de nuestra Heladería y desde entonces nos hemos sentido muy a gusto, acompañados por todos ustedes, compartiendo 55 años en forma ininterrumpida, en los que el placer fue mutuo, dado que Nosotros los recibíamos cordialmente y Uds. disfrutaban con familias y Amigos de este lugar casi mágico”, agregó la sentida carta de despedida de Salvador “Turi” Viscomi.

El cocktail que llevó a su cierre

Desde hace algunos años que la heladería viene haciéndole frente a un escenario complicado. Cuando parecía imbatible frente a otros competidores (años atrás Freddo había abierto un local que cerró al poco tiempo) la situación comenzó a cambiar: el crecimiento exponencial de comercios gastronómicos que tuvo el barrio no solo disparó los precios de los alquileres sino que contribuyó a que se instalen en la zona cadenas de heladerías “premium” como Rapa Nui y Luccianos que mermó la clientela de Monte Olivia.

Lo cierto es que pese a este escenario el negocio aun continuaba. No obstante la crisis económica, la cuarentena y la pandemia del coronavirus dieron el golpe final para que sus dueños decidieran cerrar definitivamente.

La despedida no es fácil y trae congoja a nuestros sentimientos y espíritu, pero debemos ser fuertes y recordar que, afortunadamente, las penurias no son eternas. Por eso, nosotros preferimos guardar los momentos positivos y decirles a todos: ¡muchas gracias y hasta siempre!”, culmina la carta.

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