Alimentación

Diferencias entre el pescado blanco y el azul

Qué nutrientes aporta cada uno de ellos

martes 16 de febrero de 2021 - 7:46 am

Tanto el pescado blanco como el azul contienen gran cantidad de nutrientes esenciales y es uno de los alimentos clave en la dieta Atlántica, una de las más equilibradas que existen. ¿Cuáles son sus diferencias?

Los azules como el salmón, el rodaballo o la trucha, viven en aguas muy frías y superficiales, lo que contribuye a ese tono azulado característico de su piel. Necesitan acumular gran cantidad de grasa intramuscular (debajo de la piel) puesto que la necesitan para su desarrollo y su metabolismo.

Acumulan en torno a un 8-15% de masa grasa y por eso son tan ricos en omega 3, un ácido graso esencial para ayudarte a controlar los niveles de colesterol LDL. Su consumo problemas de circulación y riesgos cardiovasculares. Contienen proteínas de alto valor biológico y también yodo, fósforo, magnesio y hierro. Algunas especies pueden consumirse con espinas, lo que también aportará una buena cantidad de calcio. Para distinguirlo del blanco tenés que ver la forma de su cola, el azul la tiene en forma de flecha.

Los blancos como la merluza, el bacalao o el rape contienen mucha menos grasa, en torno a un 1-3%, ya que necesitan moverse menos pues encuentran su alimento dentro de su entorno.

Se digieren más fácilmente que los azules y tienen menos calorías. También contienen proteínas de alto valor biológico, minerales como el fósforo o el calcio, sobre todo aquellas especies que, por su tamaño, pueden consumirse enteras, y son ricos en vitaminas del grupo B, C, A, D y E, destacando especialmente su cantidad en vitamina B12. La raya aporta 6 mg. por cada 100 gramos.

Una clasificación que también podemos hacer es aquella que diferencia a los pescados salvajes de los que se han criado en piscifactorías. La disimilitud principal es el sabor: el salvaje tiene una carne más oscura, el sabor es más suave y la textura más consistente.

Las piscifactorías alimentan con pienso a los peces, que no se mueven demasiado, sin embargo, pasan estrictos controles de calidad y pueden ser una opción muy aceptable para tu dieta.

Que el pescado sea fresco es el principal determinante a la hora de comprarlo. Revisá su etiquetado y tener en cuenta su origen.

Las conservas son una buena opción al natural o en aceite de oliva. Las que contienen aceite de girasol, pueden tener un exceso en ácidos grasos omega 6, lo que rompería el equilibrio entre omega 3 y omega 6 que buscamos. Consumí al menos 3 raciones semanales de pescado, tanto fresco como congelado o en conserva.

Fuente: Dieta coherente

COMENTARIOS