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Entrevista a Guillermo Panizza: su primera cobertura, el amor por Ferro y las historias de vida en pandemia

Joaquín Vega

Periodista deportivo, Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UADE) y Redactor en Nexofin. #CharlasDeWhatsApp - Ciclo de entrevistas en Instagram y Twitter

En diálogo con Nexofin, el periodista de Telefe Noticias y CNN Radio Argentina relata sus primeros pasos, la preparación para entrevistar a los presidentes, su pasión por el conjunto del barrio porteño de Caballito y los contrastes sociales que enfrentó en sus informes durante la pandemia del coronavirus

miércoles 10 de febrero de 2021 - 1:00 pm

A lo largo de los años que lleva en los medios de comunicación, Guillermo Panizza siempre consideró que el trabajo del periodismo consistió en darle voz al que no tiene espacio, y ser vehículo de denuncias que buscan transformar la difícil realidad que atraviesan muchos argentinos.

Pero, de adolescente, Guillermo tenía otros planes: su sueño era ser jugador de fútbol. Creció en los años ’80 con el Ferro de Carlos Timoteo Griguol y admiraba a todos los jugadores del club, del que es fanático y socio apasionado. Hoy sigue a ese buen amigo en cada campaña de fútbol y de básquet en la Liga Nacional.

A pesar de este sueño deportivo, el protagonista reconoce que no le dio ni el rendimiento ni la perseverancia para alcanzar esa meta. Para seguir ligado a ese mundo, cambió el objetivo: ser periodista.

Hoy es licenciado en periodismo por la Universidad del Salvador de Buenos Aires, y lleva más de dos décadas trabajando en Telefe Noticias, programa al que ingresó en 1994.

Al recordar su primera cobertura como cronista, explica: “Mi primera nota resultó ser un incendio de un banco en Villa Ballester. Salí por teléfono como pude (balbuceando y muy nervioso)”.

Con los años, Panizza fue ocupando espacios más destacados en el noticiero e incluso llegó a entrevistar a los ex presidentes argentinos Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

Sus coberturas le valieron reconocimientos por su labor como cronista/movilero, como el premio Martín Fierro que recibió en dos oportunidades: 2015 y 2017.

Actualmente, Panizza realiza informes especiales y columnas de actualidad en el medio ubicado en la localidad bonaerense de Martínez y es conductor del programa Aire de mañana, todos los domingos de 10 a 13 por CNN Radio Argentina.

En diálogo con Nexofin, el periodista y cronista de exteriores relata sus primeros pasos en los medios de comunicación, la preparación para entrevistar a diferentes mandatarios, su pasión por el conjunto del barrio porteño de Caballito y detalló sobre su preparación en el noticiero de Telefe para relatar los contrastes de cómo vive la Argentina la pandemia del coronavirus.

Nexofin (N): Si no era periodismo, ¿tu sueño era ser jugador de fútbol?

Guillermo Panizza (GP): Sí, definitivamente. Crecí en los 80 con el Ferro de Carlos Timoteo Griguol y admiraba a todo el equipo. Siempre soñé con jugar al fútbol como el Beto Marcico.

Por supuesto, no me dio ni el rendimiento ni la perseverancia para alcanzar ese sueño. Crecí en el club y admirando a la Selección Argentina del 78; eran mis dos equipos de la infancia.

N: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos por fuera de los medios?

Trabajaba haciendo changas en una empresa de equipamiento para fiestas los fines de semana con la carga y descarga de camiones; lo usaba en mis épocas de adolescente para poder tener un ingreso propio.

En época de estudiante universitario ya fueron en los medios: primero, en una revista llamada Broadcasting que era un mensuario. Luego, en la revista Magazine Satelital.

Estas experiencias en gráfica me sirvieron para luego comenzar mi carrera en la Red de Noticias (era la señal de Telefe en el año 1993; más precisamente, el 5 de octubre de ese año).

Guillermo Panizza, Teté Coustarot y Fernando Bravo.

N: ¿Cómo fue el cambio al llegar a Telefe?

Empecé como productor. Luego, uno es convocado en situaciones de emergencias donde faltaba un cronista para hacer una nota; yo era bastante desfachatado y muy caradura. No tenía ningún conocimiento de cómo hacer una nota en cámara; tenía 23 años recién cumplidos.

Mi primera nota resultó ser un incendio de un banco en Villa Ballester. Salí por teléfono como pude (balbuceando y muy nervioso).

Era un desafío enorme trabajar en una señal de noticias como Telefe en esa época, teniendo el deseo de llevar adelante un trabajo periodístico pensando en el noticiero de aire.

Telefe Noticias (en ese momento) tenía las ediciones de las 12 y de las 19; estaban los periodistas consagrados y uno tenía el sueño de llegar ahí.

Por suerte, se dio un año después donde empecé a hacer mi trabajo de cronista; mi primer viaje internacional fue a Cuzco (Perú) para cubrir la tragedia de los andinistas tucumanos que perdieron la vida.

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N: A lo largo de tu carrera has entrevistado a varios presidentes, ¿es una situación de mucha tensión?

Siempre entrevistar a un presidente es un enorme desafío profesional. Uno va con una estrategia, preguntas, ideas y una planificación que luego se transforma a medida que avanza el cuestionario.

Los presidentes son personas muy entrenadas para contestar y transmitir lo que ellos quieren; hay que estar muy rápido y lúcido como periodista para realizar las repreguntas correspondientes.

Tuve la suerte profesional de entrevistar al ex presidente Carlos Menem, Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Rafael Correa. Fueron la mayoría entrevistas realizadas mano a mano asignadas por los voceros; otras, de asalto como la de Chávez.

El consejo es buscar la noticia, el impacto y el título que puedan arrojar en temas de actualidad que importen a la gente; dejar de lado los temas de la alta política o los temas más vinculados a la agenda política dominante de cada momento.

N: Actualmente en el noticiero realizas informes especiales y columnas de actualidad, ¿qué rubro te gusta cubrir más y por qué?

No tengo un rubro que me guste más que otro. Trato de encontrar en cada desafío el valor agregado del aporte que uno puede hacer en cada nota.

Los informes especiales nos permiten ver un tema con una perspectiva distinta; con una mirada mucho más macro de lo que nos permite la coyuntura con el impacto de lo diario e inmediato que conlleva.

Lo más desafiante viene de la mano de las coberturas periodísticas. Por ejemplo, terremoto en Chile, rescate de los mineros, elecciones en los Estados Unidos, Brasil, el 2001 en la Argentina… tantos episodios… los atentados en el Reino Unido, terremoto en Amatrice (Italia)… quedan en la memoria personal y también como una anécdota individual e interesante.

N: ¿Cuál fue la historia que más te impactó durante la pandemia?

Hay tres que destaco; fueron dolorosas y de supervivencia en una situación inédita. Me acuerdo mucho de un pintor llamado “Chofi” que se quedó sin empleo y que salía a vender churros en Villa Fiorito.

Otra fue de un papá que salía a revolver canastos y contenedores de basura para poder revender. Tantas mamas que salieron a la calle a vender ropa o juguetes de los hijos. Fue triste y movilizante; era un reflejo de lo que estaba y está todavía pasando hoy lamentablemente.

N: ¿La preparación que hicieron se asemeja a una corresponsalía de guerra?

Sí. Con casi un año después lo interpretamos como que fue lo distinto e inusual. Tenía un equipo fijo (Marcelo González de camarógrafo y de asistente Pedro Kasparas); teníamos mucho temor de contagiarnos con calles desiertas, sin poder ir a un baño, tomar un café y sólo podíamos parar en una estación de servicio.

Era enfrentar a un enemigo invisible; entendíamos que era la manera de llegar a nuestra audiencia.

N: ¿Cómo nació tu fanatismo por Ferro?

Siempre fui de Ferro; mi amor es de muy chico. Mis papas me mandaban a la colonia durante el mes de enero porque trabajaban… me hicieron socio (a mí y a mi hermana). Hice toda mi vida en el club; a los 11 empecé a jugar al béisbol y fui federado hasta los 19/20.

Inevitablemente, me llevo a acompañar como hincha y socio en cada campaña de fútbol y de básquet en la Liga Nacional.

N: ¿Cuál fue el gol que más gritaste?

Sin dudas, en la final de 1984 en esa fría noche en el Monumental (goles de Adolfino Cañete, Hugo Noremberg y Alberto Márcico). Partido perfecto que todos soñamos; tenía trece años y fui con mi papá y mi tío. Nunca me lo voy a olvidar.

Otro gol muy gritado fue el del paraguayo Cañete a los dos minutos del primer tiempo en Caballito; no fue tolerado por los hinchas de River que quemaron los tablones y no permitieron que terminara el partido.

Otro reciente fue el 2-1 contra Santamarina en Tandil que hace el Pupi Salmerón; estaba en el gimnasio de vóley del club con mi amigo Pablo Abiad. Después, mejor no contar el final.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

Buena pregunta. Virtudes: soy una persona muy sincera, comprometida con sus ideas y posiciones, generosa, responsable y sacrificada por el trabajo.

Ahora bien… esto parece todo muy lindo pero hay otra faceta que son las debilidades: me cuesta mucho el trabajo en equipo, soy individualista, gruñón, bastante hosco porque me cuesta sacar una sonrisa y soy muy exigente.

A veces, no lo traslado de la mejor manera. Tengo poco paciencia y soy tremendamente ansioso; me juega en contra desde el punto de vista de la salud y el carácter. Espero poder corregirlo algún día.

N: ¿Amistades que tengas del medio?

Muchas, por suerte. Pero celebro cada día la amistad con Rodolfo Sbrissa.

N: ¿Radio o televisión ?

Ambos medios tienen su magia. La radio me permite “volar” y ser más fiel a mi personalidad y mis ideas.

La tele representa una línea editorial que nos involucra y aceptamos pero que no necesariamente compartimos muchas veces.

N: ¿Frase de cabecera?

Corazón y pase corto.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Guillermo Panizza es…?

Un futbolista frustrado que encontró en el periodismo la maravillosa oportunidad de acercarme a conocer historias impensadas, compartir vivencias y aventuras increíbles .

Con el deseo permanente de cambiar las cosas para mejorarlas dándole voz a los que no la tienen en lugares únicos .

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