Alimentación

Trucos para no desperdiciar las sobras de comida

Cómo aprovechar los restos con un poco de ingenio

miércoles 10 de febrero de 2021 - 7:18 am

Existen distintas ideas para usar la comida sobrante y así evitar desperdiciarla. A poner en práctica el ingenio y seguir estas recomendaciones:

– Guardá la comida aprovechable en la heladera ni bien terminás de levantar la mesa. Si no vas a consumir los restos de inmediato, freezá con fecha y descripción en la etiqueta de la bolsa.

– Comé los restos pronto. Aprovechá lo que quedó de la cena para el almuerzo o la cena del día siguiente. Se recomienda que las comidas ya preparadas se consuman dentro de las 48 hs.

– Designá una cena cada semana para aprovechar una comida reciclada. Antes de cocinar una nueva comida, mirá en alacenas, heladera y freezer para aprovechar restos de comidas anteriores y otros alimentos que de otra manera podrían ser pasados por alto.

Verduras y frutas

– Si sobraron vegetales los podés usar como relleno de tartas, budines o soufflés.

– Herví los restos y puntas de cebollas, ajíes, zanahorias o apio. El caldo sirve para cocinar o hacer sopas; también puede congelarse.

– La cebolla y el ají picados pueden congelarse sin que pierdan su sabor. Esto vale también para la mayoría de las hortalizas: choclo zanahoria, brócoli, coliflor, espinaca, etc.

– Horneá los tomates que sobran: quedan deliciosos secados y condimentados con unas gotas de aceite de oliva.

– El vinagre es la mejor forma de conservar no sólo los pepinillos sino cualquier tipo de vegetal.

– Con las bananas maduras y antes de que las frutas se pasen hacé jugos o licuados.

– Con la mayor parte de las frutas se puede hacer mermelada: acomodar la fruta en trozos en una olla con un poco de agua (media taza por fruta) y agregar edulcorante a gusto y unas gotas de esencia de vainilla. Llevar al fuego y cocinar hasta que la fruta esté completamente blanda. Pisar con pisapapas o pasar por la multiprocesadora. Dejar enfriar y listo.

– Una compota de frutas es ideal para aprovechar todas aquellas que están a punto de pasarse; además resulta más apetitosa que la fruta entera. Podés reemplazar azúcar por edulcorante, cortar las frutas en trozos y llevar al fuego con una taza de agua por fruta. Se puede agregar un toque de canela.

Pan

– El pan fresco congelado queda perfecto después de unos minutos en la tostadora e inclusive unos segundos en el microondas. Si compraste mucho, guardá una parte en el freezer para otra oportunidad.

– Las sobras de pan secas al horno pueden usarse en forma de cubitos para acompañar sopas o salsas.

– Rallá el pan seco para hacer milanesas o para espesar las salsas.

– Si por alguna razón te sobra una cantidad importante de pan recordá que el budín de pan es un plato que la gente valora tanto como un buen flan.

Carne

– Congelá la carne que no vayas a usar en el lapso de un día. Separá las diferentes porciones con plástico o bolsas para evitar que se solidifiquen juntas y poder descongelar posteriormente sólo la cantidad apropiada.

– Huesos de pollo, cerdo o vaca hervidos sirven para hacen caldo, que una vez frío se puede desgrasar. El caldo es ideal para saborizar salsas y agregar a la cocción de otras carnes o guisos.

– Aprovechá los restos de pollo cocido para ensaladas, sándwiches o rellenos de tartas, empanadas y budines.

– Si sobraron carnes rojas o pollo los podés calentar y acompañar con guarnición de vegetales.

– Podés fetear la carne al horno y agregarle tomate, queso y orégano; o picar el pollo y hacer un wok agregándole hortalizas.

Lácteos y huevos

– La leche se puede congelar si el sachet o el recipiente tiene suficiente espacio para que se expanda.

– Para congelar huevo es necesario batirlo como para hacer una tortilla y guardarlo en una cubetera.

– Aprovechá el queso blanco antes del vencimiento para darle un toque especial al puré de papas.

Especias frescas

– Hacé pesto o chimichurri con el perejil o la albahaca. Esta última también puede guardarse fresca en una bolsita en el freezer.

– Lavá y picá las especias frescas y colocalas dentro una cubetera, añadí un poco de agua y congelalas. Cuando las necesites en la cocina añadí un cubito a la preparación.

– Armá un ramito con las hierbas frescas y dejelas secar colgadas en un lugar oscuro y seco.

Líquidos

– Café y té que sobren pueden convertirse en cubitos de hielo para enfriar las bebidas y darles un toque especial.

– El resto de vino que quedó de una botella pueden ser la base ideal para una salsa de tomate o un fondo de cocción para las carnes. Recordá que, con el calor, el alcohol se evapora dejando todo el sabor en la preparación.

Fuente: Web Dr. Cormillot

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