Opinión

¿Hay espías rusos en Vaca Muerta?

Fabian Rossi

Redactor en Mejorinformado

La conexión Colombia. Las campañas anti-fracking. Los intereses rusos y chinos en la región. Una serie de inquietantes coincidencias

jueves 14 de enero de 2021 - 8:40 am

Columna publicada originalmente en Mejorinformado

En diciembre del año pasado, dos diplomáticos de la Federación Rusa eran expulsados de la República de Colombia, acusados de espionaje en el sector energético de su país. ¿Qué espiaban? El proceso de extracción de hidrocarburos conocido como “fracking”, la fractura hidráulica, el mismo que se utiliza en Vaca Muerta.

Rusia ha sido históricamente uno de los mayores productores de hidrocarburos del mundo. Esta presencia dominante en el mercado le ha permitido en ocasiones variar el precio a nivel mundial tan solo modificando su producción. Y su fuerte principal es la producción de gas, de la que depende buena parte de Europa.

Esta realidad cambió, o por lo menos fue afectada, con el desarrollo de la tecnología de fractura hidráulica o “fracking” que ha permitido que otros países, especialmente Estados Unidos, desafíen esa posición de liderazgo. Es por ello que Rusia ve la proliferación del “fracking” como una amenaza a sus intereses económicos y geopolíticos en distintas regiones del mundo. Y toda la evidencia apunta a que están haciendo algo al respecto.

Los primeros en detectarlo fueron los estadounidenses. Según un informe presentado por el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en el año 2018, Rusia estaba detrás de las protestas anti-fracking en ese y otros países. El informe detallaba que “agentes patrocinados por Rusia canalizaron dinero a Estados Unidos para organizaciones ambientales, en un intento por desacreditar a las empresas energéticas de manera negativa y perturbar los mercados energéticos nacionales”. (https://www.hsdl.org/?abstract&did=808676). Lo que nos lleva al caso de Colombia, de hace apenas un par de semanas atrás.

El martes 22 de diciembre pasado se conoció la noticia que el día 8 de ese mes, el gobierno colombiano había expulsado de su territorio dos supuestos espías rusos, que se habían hecho pasar por diplomáticos. Según información publicada por el diario El Tiempo de Bogotá, los sospechosos buscaban obtener información de inteligencia militar, tecnología e infraestructura, especialmente en lo relacionado con el sector energético del país, para lo cual, según organismos de inteligencia colombianos, pagaban altas sumas de dinero en efectivo.

El gobierno de Iván Duque acusó a los dos rusos, Alexander Paristov y Alexander Belousov, de estar comprando información sobre temas estratégicos del país: recursos minerales, redes eléctricas, infraestructura petrolera y centrales hidroeléctricas. Una investigación posterior corroboró que Belousov formaba parte del contingente de 34 ciudadanos rusos expulsados de los Estados Unidos por el gobierno de Barack Obama por la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales.

El caso colombiano no es la excepción, sino la regla. Se trata del sexto caso en línea de expulsión de diplomáticos rusos en 2020, luego que se produjeran incidentes que resultaran en la remoción de supuestos espías en Bulgaria, Austria, Noruega, Eslovaquia y la República Checa.

Según las estimaciones de quienes siguen estas pistas de espionaje activo vinculado a la producción de hidrocarburos, la actividad de la inteligencia rusa viene de la mano de campañas que promueven una agenda anti-fracking en los países que amenazan los intereses comerciales de Moscú.

La cadena de televisión internacional rusa RT (Russia Today) financiada por el gobierno ruso ha dedicado gran cantidad de tiempo y recursos en la elaboración de informes que desacreditan la tecnología de fractura hidráulica y magnifican los potenciales impactos ambientales.

Es así como han producido informes como “Fracking: agrietando Estados Unidos”, “Científicos: el fracking causa terremotos y amenaza vidas” o “El fracking en Colombia: ¿el principio del fin?” entre muchos otros. El contenido de sus últimos informes se detiene particularmente en Vaca Muerta, con énfasis en los sismos relacionados con las fracturas hidráulicas, y en los hechos de contaminación.

La “conexión Colombia” con Vaca Muerta es, en este contexto, sumamente lógica. Pero esto, además, ocurre en medio de otra pulseada, que tiene como protagonistas a Rusia y China: la construcción de la represa Chihuidos, en la que Rusia estuvo adjudicada, y que después fue desactivada por el gobierno de Mauricio Macri, en una situación no del todo aclarada, y que se mostró como una puja por reducir los intereses del préstamo del gobierno de Vladimir Putin.

Este contexto marca la inquietud que recorre los grandes intereses económicos despertados por Vaca Muerta, y apuntados a la inexorable reactivación post pandemia: ¿Hay espionaje ruso, influencia en los planes que se vienen? La duda está, con su efecto corrosivo, en el cambiante y dinámico mundo de los intereses geopolíticos de mediano plazo.

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