Salud

Nueve consejos para ayudarte a meditar

Si querés iniciarte en esta beneficiosa práctica, estas son algunas cuestiones que pueden servirte

domingo 3 de enero de 2021 - 7:41 am

A grandes rasgos, la meditación consiste en el entrenamiento de la mente para que logre alcanzar un estado de paz y tranquilidad. Esta capacidad requiere paciencia y constancia. Sin embrago, una vez logrado, es posible sentir una felicidad genuina como producto de la calma interior.

Si querés emprender este entrenamiento y aprovechar al máximo sus resultados , estos son nueve consejos que te ayudarán a meditar y hacer de ella un hábito.

1. Ponete cómodo

Antes de comenzar, asegurate de llevar ropa cómoda (preferiblemente holgada) y evitá tener accesorios que puedan molestar, como relojes o pulseras. Asimismo, procurá estar descalzo.

2. Elegí un horario conveniente

Escogé uno en el que sepas que estarás libre de ocupaciones e interrupciones. Destinalo a la meditación e intentá cumplirlo hasta hacerlo una rutina. Una característica importante es la continuidad si querés cambios profundos y duraderos.

Si meditás de forma discontinua corrés el riesgo de volver a las viejas costumbres o dejarte influir por las emociones negativas, sin la posibilidad de acudir a la meditación como una fuente de apoyo.

3. Ubicate en un lugar tranquilo

Al iniciarse en esta práctica lo más recomendable es meditar en un lugar tranquilo y libre de interrupciones. El objetivo es facilitar la auto observación y el involucramiento en la actividad.

4. Sentate de manera correcta

La postura física es un aspecto muy importante al momento de meditar, pues influye en el estado mental. Lo ideal es mantener la espalda recta, mientras que los hombros y brazos se encuentran relajados. Procurá un equilibrio entre relajación y rigidez.

Evitá una postura demasiado relajada, pues correrás el riesgo de caer en somnolencia; asimismo, no adoptes una posición muy tensa, ya que propiciarás un estado de agitación mental.

Las guías de meditación suelen aportar información detallada sobre la postura, indicando paso a paso cómo colocar cada parte del cuerpo. Las posiciones más populares son las siguientes: sentado con las piernas cruzadas, en una silla con los pies tocando el suelo o sobre un almohadón. La idea es escoger la que te brinde mayor comodidad y se adapte a tus necesidades.

5. Realizá algunos ejercicios de calentamiento

Esto ayuda sentirte más cómodo durante la meditación. Podés realizar algunas posturas de yoga o ejercicios de estiramiento para el cuello, los brazos y la espalda. Así propiciás una buena circulación y relajás el cuerpo.

6. Centrate en un objeto

Una forma de fomentar la concentración y la serenidad mental es enfocándose en un objeto. Este puede ser el vaivén de tu respiración, tus propias sensaciones físicas o una imagen vista con anterioridad.

Lo ideal es dejar que la mente quede atenta a ese objeto y, en caso de una distracción, volver a enfocarse en él tan pronto hayas percibido que te has distraído.

7. Visualizá

Otra forma de trabajar con la mente, mientras se medita, es visualizando cualquier cosa, por ejemplo colores, a vos mismo en otro lugar, un sendero, una deidad. Este ejercicio mental es ideal para personas que poseen una imaginación activa y que disfrutan soñar despiertas.

8. Aceptá los pensamientos que surgen y siguen fluyendo

El propósito de la meditación no es modificar o suprimir los pensamientos, sensaciones y sentimientos. Al contrario, el objetivo de esta actividad es aprender y convivir con ellos. En otras palabras, a partir de la aceptación surge la sensación de bienestar y tranquilidad.

Es por ello que durante la meditación se debe observar el pensamiento, sin detenerse; se mira el sentimiento, sin dejarse llevar por él y se observa cualquier contenido mental, sensorial, fisiológico o conductual de forma pasiva. Es decir, sin emitir críticas o establecer alguna conclusión.

Dicho esto, a medida que estos contenidos mentales vayan surgiendo, lo ideal es observarlos, aceptarlos y dejarlos ir. La forma de seguir adelante es volviendo a concentrarte en aquel objeto o visualización que tenías en mente.

9. Aumentá el tiempo de meditación de manera progresiva

Al comienzo, lo ideal sería meditar por periodos breves y, a medida que progresas, ir aumentando el tiempo de la actividad. Por ejemplo, iniciar realizando sesiones de breves minutos y luego ir aumentando progresivamente el tiempo de práctica (hasta llegar a los 30 minutos diarios o más). Esto facilitará el establecimiento de la rutina y la adaptación a la misma.

Otros consejos:

– Tener un guía: lo ideal sería contar con un maestro espiritual que posea experiencia y conocimientos sobre el arte de la meditación. Si no podés acceder a alguien así, también es válido acudir a libros o textos, los que han sido creados para instruir y acompañar a las personas en esta experiencia.

– Sé perseverante: meditá continuamente, de forma diaria. Aunque no siempre es tarea sencilla, pues es común que aparezcan resistencias, tanto externas (trabajo, deberes, viajes) como internas (cansancio, falta de ánimo). Lo aconsejables es vencer todos estos obstáculos y procurar siempre realizar la práctica.

– Meditá independientemente de tu estado de ánimo: la continuidad no debe depender de tu estado de ánimo del momento. Es indiferente si la práctica es agradable o no; lo que importa es perseverar.

– Evitá fijar fechas: es común querer percibir los beneficios de la meditación lo antes posible, no obstante, se desaconseja la impaciencia. La prisa y la meditación van en direcciones contrarias. Si deseás una transformación profunda, entonces debés tomarte tu tiempo.

Fuente: Mejor con salud

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