Salud

Cómo solucionar y tratar dos problemas comunes de los pies

Uñas encarnadas, callos y durezas; si sufrís alguno de ellos esto es lo que podés hacer al respecto

miércoles 6 de enero de 2021 - 7:05 am

El sedentarismo puede generar que pasemos demasiado tiempo descalzos y abusando más de la cuenta de la chancletas. O, como puede haber pasado durante la cuarentena, haber hecho actividad física sin el calzado adecuado. Además, la imposibilidad de acudir durante esos meses a la revisión del podólogo puede que haya acumulado y empeorado durezas, uñas encarnadas y callos.

Un repaso por los principales problemas y qué hacer en cada caso:

Uña encarnada

Cuando el borde de la uña del pie penetra en la piel del dedo, este reacciona como si se tratara de un cuerpo extraño con un enrojecimiento e inflamación que provocan dolor.

Son muchas las causas, desde una malformación genética de las uñas hasta la forma de caminar (que muchas veces afecta a la parte lateral de la uña), un mal corte o un calzado pequeño y estrecho. El problema llega cuando la uña clavada en la piel causa herida, ya que esta es fácil que termine infectándose y provoque un absceso (pus) que puede resultar extremadamente doloroso. De ahí que sea imprescindible tratarla para evitar que ocurra.

Se puede agravar por el envejecimiento (la uña tiende a hacerse más gruesa y a curvarse) o la diabetes. Esta enfermedad, al afectar a los nervios de las piernas y producir una disminución del riego sanguíneo, puede provocar lo que se conoce como el pie diabético. Esta patología consiste en una disminución de la sensibilidad en el pie (neuropatía) y de la circulación de la sangre (isquemia).

Cómo prevenirla

Un buen corte es clave. Nunca se deben usar tijeras de punta afilada, sino un cortaúñas o alicate recto. En los niños hasta los dos años de edad se pueden emplear tijeras de punta roma o cortaúñas de bebé.

Usar una lima de cartón, hacerlo con buena luz y, si es necesario, con una lupa y espejo. Mejor tras el baño o la ducha, ya que las uñas están más blandas. La forma del corte tiene que ser en forma recta y evitando cortar los lados (que se puede limar ligeramente con la lima de cartón). Después hay que hidratar para prevenir grietas.

Durezas y callos

Son el engrosamiento de la capa más superficial de la piel del pie a causa del aumento de células muertas y descamadas. Cuando esta lesión crece hacia capas más profundas de la piel y tiene los bordes más definidos recibe el nombre de heloma plantar o callos.

Lo genera demasiada presión en la pisada, falta de hidratación, calzado inadecuado (sobre todo tacos altos), sudoración, roces…

Cómo prevenirlos

Tres veces por semana, frotar la zona con ayuda de la piedra pómez. Se debe hacer con los pies limpios (después de haberlos tenido unos minutos en agua tibia y jabón o tras la ducha) y realizar movimientos circulares, de forma superficial, alrededor de los talones o donde suelen aparecer las durezas o callos. Después de usarla, hay que lavar la piedra con agua y jabón y, de vez en cuando, hervirla unos cinco minutos. Nunca hay que compartirla con otros miembros de la familia. Por último, hidratar a diario los pies con cremas específicas para ellos.

 

Las durezas y los callos no son graves, pero muchas veces se pueden confundir con otras patologías, como una verruga plantar, causada por una infección a consecuencia del virus del papiloma humano. Por ello, antes de realizar un tratamiento, el podólogo tendrá que diferenciarlas.

En consulta, lo más común es hacer una deslaminación de las durezas, pero si son recurrentes, también podrá considerar un estudio biomecánico de la pisada para conocer los puntos de mayor presión o incluso recomendar plantillas para que no vuelvan a aparecer. Evitar los callicidas, ya que no eliminan la causa que lo ha generado (pisada, mal calzado…), sino que simplemente generan una molesta herida que cicatrizará y, una vez la piel esté reparada, volverá a aparecer la dureza o el callo.

Fuente: Consumer

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