Opinión

Para tener un buen 2021 primero hay que entender el 2020

Aldo Abram

Licenciado y Master en Ciencias Económicas. Profesor e investigador.

El Gobierno equivoca el diagnóstico y cree que con un Estado “presente” habrá un crecimiento sustentable. Cuáles son las reformas estructurales que se necesitan.

lunes 28 de diciembre de 2020 - 1:34 pm

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

 

El 2021 estará signado por la pandemia de 2020. Lamentablemente, el diagnóstico oficial es que los malos resultados de este año fueron resultado del Covid-19; por lo que, con un Estado “presente”, la actual recuperación económica es el inicio de un ciclo de crecimiento económico sustentable. Sólo hace falta cerrar el acuerdo con el FMI y aguantar a que lleguen las divisas de la cosecha que se levantará en el segundo trimestre de 2021; mientras el Gobierno impulsa la reactivación con gasto público y “haciendo funcionar mejor” a empresas y mercados. La esperanza que ponían en que se solucionaran mágicamente los problemas con la reestructuración de los pasivos con el sector privado es la misma que hoy depositan en la negociación con el organismo internacional y presentaban como la solución de todos los problemas argentinos. Y acá estamos.

La producción se reactiva porque estamos permitiendo trabajar a empresas y personas a las que durante la cuarentena no las dejaban ejercer sus actividades. Además, es cierto que un acuerdo con el FMI, un escenario internacional muy favorable y alguna promesa de menor expansión fiscal y monetaria van a ayudar a que el incremento en el nivel de actividad se sostenga por algún tiempo. Pero no es esperable que durante 2021 se recupere a niveles de 2019. Sin embargo, la moderada mejora reforzará el errado diagnóstico oficial y los llevará a perseverar en dicho rumbo al precipicio.

Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Pues, imaginemos una persona, con enfermedades mortales, que va caminando y al cruzar la calle lo atropella el colectivo “cuarentena”, mandándola a terapia intensiva. El médico que la asiste no registra las graves afecciones previas; por lo que se dedica a darle calmantes y a curar las consecuencias del accidente vial. Seguramente, el paciente tenderá a sentirse mejor durante un tiempo, hasta que las enfermedades terminales que tiene lo maten.

A diferencia de otros países de la región, la pandemia encontró a la Argentina en el medio de una crisis que venía desde 2018 y que era reflejo de que, ni argentinos ni extranjeros, confiaban en el futuro del país. Esa falta de esperanzas continúa aún y se refleja en la altísima percepción de riesgo de los bonos del Estado. Cabe recordar que son los que les acaban de entregar a los acreedores a cambio de sus viejos papeles en la reciente reestructuración. Pero cuyos precios indican que, quienes los compran o venden, consideran que serán nuevamente canjeados por otros con una nueva quita.

Algunos dirán que es imposible, dado que no hay muchos pagos a hacer en los años inmediatos. Sin embargo, se olvidan que ellos estarán cobrando poco o nada durante ese período y que, si la Argentina no crece lo suficiente, no podrá pagar los mayores vencimientos cuando lleguen. La realidad es que, si no se resuelven los problemas de fondo, el nivel de actividad futuro no permitirá enfrentar esos compromisos. Por eso, para que cambien las expectativas de argentinos y extranjeros impulsando un crecimiento sostenido hay que avanzar en las reformas estructurales pendientes. A saber:

1) Eliminación y reducción gradual de impuestos: revisión integral de la estructura tributaria a fin de suprimir gravámenes de muy escasa recaudación, reducir su peso y simplificar su administración por parte de los contribuyentes. Es imposible pensar que alguien invertirá en un país que está en el puesto 21°, entre 190, en un ranking de los que más exprimen a sus empresas con impuestos o, según el Banco Mundial, una pyme que pagará todos sus tributos es altamente probable que pierda plata. Por supuesto, sería demagógico plantear esto sin aclarar que demandará hacer más eficiente el gasto público para llevarlo a niveles que sean pagables con una imposición razonable.

2) Reforma de la administración nacional: Su objetivo es reducir sustancialmente el número de empleados de la Administración Nacional y las erogaciones innecesarias, asegurando que ninguna persona pierda ingresos en lo inmediato y que tenga oportunidad de reinsertarse y progresar. Comprende:

-Cambios en las normas laborales del sector público para incorporar la gestión por resultados. Continuar con la digitalización y las mejoras en la tecnología informática.

-Un Decreto con nueva estructura (hay un organigrama propuesto) en el marco de las atribuciones establecidas en la Ley 25.164, de Empleo Público. Se definirán las unidades administrativas dependientes de cada uno de los ocho ministerios, hasta el nivel de direcciones nacionales, direcciones generales y organismos descentralizados. El decreto establecerá la dotación de personal de cada unidad administrativa, por categoría.

-Designación de los ministros de la nueva estructura. En forma transitoria, por 90 días, las unidades administrativas de la vieja estructura son asignadas a cada uno de los nuevos ministerios. En ese plazo cada nuevo ministro cubre los cargos de la nueva estructura dando prioridad al personal en disponibilidad. Una vez completado el re encasillamiento del personal, los que no hubieran sido reubicados en la nueva estructura quedarán en la condición de disponibilidad establecida por la Ley N° 25.164 Artículo 11 (No cumplen tareas; pero cobran un sueldo por uno o dos años. Así se evita el costo social de que queden sin ingresos.).

-Incentivos a las empresas que los contraten: Por ejemplo, eximición de los aportes patronales durante un período de dos años y subsidio sobre los gastos de capacitación en el nuevo empleo. Jubilación temprana a quienes, quedando en disponibilidad, no hubieran conseguido empleo en dos años y tengan más de 60 años de edad.

 

 

3) Desregular la economía: armar un nuevo sistema con las normas que son realmente necesarias y derogando todas las otras, de las más de 67.000 existentes, que no estén incluidas.

4) Reforma laboral: privilegiar los acuerdos laborales a nivel de empresa sobre los acuerdos colectivos a nivel de sector de actividad. Ello requerirá que se unifique la representación de los trabajadores de la empresa. Esta reforma requiere un cambio en los artículos 17, 18 y 19 de la Ley 14.250 de Convenciones Colectivas (por DNU o por Ley). Asegurar la libertad sindical. Desregular y simplificar los controles administrativos de la autoridad de aplicación, y de la policía laboral. Modificar mediante decreto reglamentario, el Art 84 de la Ley de Contrato de Trabajo para aumentar la productividad y reducir el sobrecosto y el riesgo laboral. Reducir el costo y riesgo de despido, respetando los derechos adquiridos, mediante la supresión hacia adelante de la indemnización por despido (reforma de los artículos 231 a 255 de la Ley de Contrato de Trabajo, por DNU o Ley) compensado por un fondo y seguro de desempleo.

Hay que convencer al gobierno de que no persevere en el diagnóstico errado y aprenda del pasado, así no repetirá los mismos errores, como le sucedió a Cambiemos, que pensó que se podía postergar curar los graves males de la Argentina y terminó con una crisis en 2018. Utilicemos la medicación adecuada y así garantizaremos un futuro con mayores oportunidades de progreso para todos los argentinos.

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