Sexualidad

Por qué se produce el bloqueo sexual

Causas biológicas y psicológicas de esta disfunción

miércoles 23 de diciembre de 2020 - 7:04 am

La ausencia de deseo o el bloqueo sexual se atribuye al estrés, a conflictos con la pareja, a la falta de tiempo para intimar y gozar o a diversas alteraciones de la salud física.

La sexualidad humana es una de las realidades más sujeta a prejuicios, a preconceptos y a tabúes. Desde influencias primitivas, aún vigentes, a las valoraciones y juicios dependientes de ideas ético-religiosas cargadas de una emocionalidad ancestral que se transmiten de generación en generación.

En tal caso, son fuertes condicionamientos familiares, culturales, religiosos y sociales, que ayudan a la represión y al bloqueo sexual. En el hogar, de una u otra forma, los padres imparten la educación que pueden, enfrascados en sus propios tabúes y con el limitado conocimiento propio que muchos de ellos tampoco recibieron.

Algunas causas que generan este trastorno son orgánicas y otras psicológicas. Entre las primeras se pueden señalar las alteraciones hormonales, la obesidad mórbida, enfermedades cardíacas, renales o de otra naturaleza. Cualquier persona habrá experimentado cómo un estado gripal puede anestesiar el deseo sexual.

Un factor que se debe subrayar, por su importancia, es la existencia de muchos medicamentos usados para diversas enfermedades que pueden bloquear o anular el deseo sexual. Sin hacer una lista completa, se debe nombrar a algunos antidepresivos y tranquilizantes, a los remedios para tratar la hipertensión arterial (los llamados beta bloqueantes) y el alcohol.

Sin embargo, las causas más frecuentes suelen ser de naturaleza psicológicas. Entre ellas se puede señalar a la represión, los estados depresivos, la baja autoestima, un pobre concepto de la propia imagen corporal o la presencia de ansiedad o culpa.

El bloqueo sexual, que es tratable, puede ser pasajero o circunstancial y adquiere mayor relevancia cuando se instala de manera prolongada. Es importante destacar que la presencia de deseo sexual no depende de la voluntad, y que a pesar de que la persona se empeñe en sentirlo es probable que no tenga éxito en su búsqueda.

Fuente: Clarín

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