Belleza

Por qué no conviene usar el mismo protector solar en la cara y el cuerpo

domingo 20 de diciembre de 2020 - 7:55 am

Se puede el mismo protector solar en la cara y el cuerpo, pero no se debe. El tipo de piel y el estado en que se encuentra son decisivos a la hora de preferir una crema u otra. Por no hablar de los formatos y texturas o acabados, que son muchas veces los responsables de que uses el producto con la frecuencia necesaria.

Si una crema te parece incómoda de aplicar, te hace brillar, su efecto se diluye a los cinco minutos de baño o hace que la piel te pique, no es adecuada para vos.

Normalmente, las cremas de rostro son más caras porque su formulación es mucho más compleja en términos anti-edad, acabado mate o invisible y es una pena desperdiciarlas en las piernas o la espalda.

Por su parte, el rostro tiene unas necesidades que no tiene el cuerpo (y viceversa). En el cuerpo, se agradece un aceite porque da gusto extenderlo, deja un acabado luminoso y demás, pero la cara no lo resiste, a menos que sea un aceite no comedogénico y de tacto seco.

El cuerpo también aprovecha muy bien todo lo waterproof y esas galénicas capaces de repeler la arena, ahuyentar las medusas o trabajar la celulitis mientras te bronceás. La cara no quiere eso, es sensible, se mancha, tiene picos sebáceos… y agradece un toque de belleza hasta cuando está en el agua –toque que no es incompatible con la protección segura frente al sol-.

Por qué no usar la misma crema solar en la cara y el cuerpo

– Por norma general, usamos una protección más alta en el rostro que en el cuerpo, aunque los dermatólogos recomiendan SPF50+ de amplio espectro, reaplicada cada dos horas o después de cada baño.

– La composición de los productos de cuerpo, sus ingredientes y el ph al que se formulan no es el adecuado para la delicada piel del rostro.

– Los expertos defienden que, cuanto más oleosa es la fórmula (más grasa frente a agua en la mezcla final), más resistente es la fotoprotección, por eso los protectores de cuerpo suelen ser más grasos, algo que la piel de la cara muchas veces no tolera y que termina convirtiéndose en un brote de acné.

– Las fragancias de algunos solares de cuerpo son potencialmente alergénicas para el rostro, que puede reaccionar ante ellas.

– Que el cutis sea seco, graso, sensible, con tendencia acnéica o propenso a manchas hace que sea importante escoger un solar facial adecuado. No solo en cuestión de textura (gel, crema, etc) sino con respecto al resto de ingredientes que pueden ayudar a tratar la condición puntual de cada rostro.

Al ser la cara una de las zonas con más grasa del cuerpo y una de las más expuestas, se debe escoger muy bien el tipo de ingredientes con los que formular el fotoprotector facial. Las cremas solares para el rostro pueden presentarse en diferentes texturas:

– Las cremas suelen tener más viscosidad que los solares corporales y pueden incorporar sustancias que aligeren su textura, evitando su testigo sobre el rostro.

– El gel es menos graso que la crema pero también resiste menos al sudor y al agua, con lo que hay que repetir su aplicación más a menudo. Generalmente, por el tipo de formulación, sólo puede contener filtros químicos.

– Los sticks, polvos y otras texturas específicas, son de gran utilidad. Los primeros son muy eficaces para proteger zonas concretas como nariz, labios, etc, que necesitan una protección extra. Los polvos son ideales para retocar el maquillaje sin tener que eliminarlo.

Fuente: Guapísimas

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