Alimentación

Diez dudas acerca de la sal y la alimentación

Cómo hacer que su consumo no afecte a la salud

miércoles 23 de diciembre de 2020 - 7:45 am

La sal es la reina de los condimentos en la cocina, potencia los sabores de los alimentos, genera apetito y tiene acción conservante. A continuación, diez dudas respecto a sus efectos en la salud.

1. Si la consumís en exceso puede aumentar la tensión arterial y desencadenar infartos cerebrales y del corazón o generar insuficiencia cardíaca.

Pero igual que puede generar enfermedades, también es necesaria para que el organismo esté adecuadamente hidratado, participe en multitud de intercambios celulares y contribuya al equilibrio de la composición de la sangre, lo que no significa que se necesite consumir cantidades elevadas.

2. El límite depende de tus necesidades fisiológicas: edad, sexo, peso, si estás embarazada, hacés ejercicio, estado de salud…

3. Hipertensión, colesterol… ¿Por qué se asocian con la sal a pesar de que no tiene grasa? La razón es que está presente en muchos alimentos que contienen grasas saturadas que son responsables de una subida de colesterol LDL. En el caso de la hipertensión, la sal lo que hace es que las arterias que transportan la sangre, pierdan elasticidad y se vuelven más rígidas.

4. ¿Qué alimentos son ricos en sal? Si tu organismo está en riesgo, procurá disminuir el consumo de…

– Lácteos: leche en polvo y quesos incluido el fresco.

– Carnes: carnes ahumadas, carnes curadas, jamón, embutidos.

– Pescados: ahumados y en conserva.

– Cereales y féculas: pan (excepto el sin sal) y sopas de sobre.

– Jugos y verduras envasadas.

– Encurtidos, aceitunas, frutos secos.

– Condimentos: cubitos, mostaza, salsa de soja.

– Legumbres envasadas.

* No olvides que la sal se usa como conservante.

5. La sal no engorda y no aporta calorías a la dieta. Pero puede generar aumento de peso; no por más masa corporal o grasa, sino por un cambio en los fluidos corporales.

6. Más del 60% del cuerpo está formado por líquido. La retención se produce cuando se acumula en los tejidos y un aumento de sodio en la sangre provoca que el agua salga de las células y genere el edema.

7. En cuanto a cómo reemplazarla, no se trata de decir si un alimento es bueno o malo, sino si lo usás bien o mal a la hora de alimentarte. Todos los tipos de sal contienen sodio en mayor o menor cantidad, por lo que lo mejor es elegir una sin refinar que aporte otros minerales como calcio, hierro y magnesio.

La sal del Himalaya, por ejemplo, tiene un 84% de cloruro de sodio y un 16% de minerales naturales como magnesio, yodo, potasio y fósforo. Al encontrarse en su proporción adecuada, estos minerales favorecen al equilibrio natural del cuerpo.

La refinada suele estar vacía de minerales y, en cambio, enriquecida artificialmente de otros ingredientes y aditivos que no interesan. Las sales yodadas podrían interesar un poco más en dietas pobres en este mineral, pero normalmente con una alimentación adecuada no debería haber este tipo de carencias.

8. El cuerpo necesita sodio (un componente de la sal que es cloruro sódico) para poder vivir. Es mejor tomar pequeñas cantidades a la hora de sazonar, pero no eliminarla por completo. Además es vital para controlar la cantidad de agua del cuerpo, manteniendo el PH de la sangre, regular sus fluidos, ayuda a transmitir impulsos nerviosos y la relajación muscular.

9. Los alimentos procesados tienen mala prensa ya que un 80% de la sal que consumimos proviene de ellos: snacks, salsas, conservas, quesos, etcétera, lo usan como conservante y potenciador del sabor.

10. Las pastillas de concentrados, las especias sazonadoras para las carnes, el sazonador de ajo y perejil, salsas barbacoas o, mostaza, también tienen sal así que consumilos con moderación.

Fuente: Telva

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