Salud

Por qué le tenemos miedo a las agujas

Cómo tratar esta fobia

miércoles 23 de diciembre de 2020 - 7:56 am

A la hora de vacunarse contra el Covid, las personas que sienten miedo o fobia por las agujas renovarán su ansiedad y tendrán que mentalizarse cuando les llegue su turno.

En general, los miedos aparecen durante la niñez. En el caso de no ser tratados de forma oportuna, pueden convertirse con los años en fobias, un temor intenso e irracional a un objeto, un animal o una situación.

El miedo a las inyecciones tiene un nombre: tripanofobia, y es más común de lo que se cree. Se incluye dentro del mismo “combo” que la aprensión a las agujas, los objetos punzantes y la sangre. Es difícil afrontarlo, porque no se trata de una situación cotidiana a la que uno se pueda exponer con regularidad.

Puede tratarse de un miedo que se denomina condicionamiento directo. La angustia se desarrolla cuando se asocia con alguna situación desagradable. Otra causa es cuando uno “aprende” esa angustia de alguien cercano. El miedo puede originarse cuando alguien ve que otro tiene una mala reacción cuando recibe una inyección. Es común que si algún miembro de la familia teme a las vacunas, el chico se copie. A eso, se lo llama condicionamiento vicario.

Finalmente, podría haber una predisposición biológica a contraer miedo. En una familia, es usual que padres con una fobia se las traspasen a sus hijos. El cerebro está seteado para defenderse de peligros y el más primitivo de ellos, que es el que nos iguala a los animales, es el que tiene la tendencia a protegernos de un ataque o de un posible daño.

Cuando uno teme a algo, la manera que tiene de protegerse es evitarlo. El consejo de los psicólogos para cualquier fobia es no caer en esa evasión, sino afrontarla. Por lo general, las terapias que mejor resultado dan para tratar los miedos son las cognitivo-conductuales (CBT) porque trabajan con los pensamientos. Gran parte de estos temores requiere un abordaje de conocimiento. Y eso debe ir acompañado de una exposición en vivo: llevarlo a ver aquello que lo incomoda, camino denominado desensibilización progresiva.

El profesional empieza con la observación de una fotografía de aquello que le causa temor. El proceso sigue hasta que el paciente pueda mirar esa imagen sin presentar una reacción de pánico, como taquicardia, sudoración o llanto.

El siguiente paso es entrar en contacto con la situación, el objeto o el animal de forma progresiva. La exposición también se lleva a cabo con los elementos que se relacionan con las situaciones angustiantes. Por ejemplo, en el caso del miedo a las agujas está el alcohol, o el algodón. Cuando la situación llega, el entorno se siente familiar. El mismo proceso se realiza en chicos y en adultos, pero es más fácil el tratamiento cuanto menor sea la edad del paciente.

Además de la terapia, existe algunos trucos que se pueden aplicar para quienes temen vacunarse:

– Focalizar la atención en otra cosa. Un recurso recurrente que emplea el personal de salud es hacerle preguntas al paciente. Es una forma de estar consciente de la situación pero sin estar pendiente de lo que sucede.

– Poner música para generar un ambiente más cómodo.

– Ir acompañado de alguien. Da sensación de seguridad y la posibilidad de tomarse de la mano.

– Llevar la atención a la respiración.

– Aplicar técnicas de mindfulness.

– En el caso de ser propenso al desmayo, acostarse antes de recibir la inyección.

Fuente: Conbienestar

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