Coronavirus

Los errores de AstraZeneca que erosionan la confianza de Argentina en la vacuna de Oxford

Ciertos detalles en el marco comunicacional de AstraZeneca perjudican la relación de confianza con los reguladores de Estados Unidos.

miércoles 9 de diciembre de 2020 - 5:43 pm

La carrera de la vacuna contra el Covid-19 comienza ahora una nueva etapa o fase: la de aplicación. La lucha para controlar la pandemia llevó al desarrollo y trabajo de distintas empresas que se comprometieron a buscar una cura contra la enfermedad que hace casi un año comenzó su propagación alrededor del mundo.

La Universidad de Oxford junto a AstraZeneca, son los desarrolladores de una las vacunas que en muy poco tiempo comenzarán con su aplicación. Recientemente, entablaron una comunicación con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), en dónde se cubrió un tema importante: ¿Qué tendría que hacer AstraZeneca para ganar la bendición de la FDA para la vacuna contra el coronavirus que estaba desarrollando con la Universidad de Oxford?

Sin embargo, errores en el marco comunicacional comienzan a levantar sospechas y a generar confusiones alrededor del desarrollo: los representantes de AstraZeneca omitieron mencionar dos días antes que la compañía había detenido silenciosamente los ensayos de su vacuna en todo el mundo, incluido un estudio en etapa avanzada en Estados Unidos, después de que un participante en Gran Bretaña se enfermara.

Unas horas después de la conferencia telefónica, salió a la luz la historia sobre los ensayos interrumpidos, y fue de esta manera como los funcionarios clave de la FDA se enteraron de la noticia, según personas con conocimiento de las discusiones.

El comisionado de la FDA, el Dr. Stephen Hahn, quedó asombrado por el hecho de que AstraZeneca no revelara el freno del estudio a los reguladores, dijo una de las fuentes. El gobierno de los Estados Unidos había prometido más de mil millones de dólares a AstraZeneca para financiar el desarrollo y la fabricación de su vacuna y para suministrar a Estados Unidos 300 millones de dosis si resultaba eficaz. Los reguladores de la FDA esperaban mantenerse informados.

AstraZeneca cosecha un patrón de errores de comunicación que ha dañado la relación de la empresa con los reguladores, ha generado dudas sobre si su vacuna resistirá un intenso escrutinio público y científico y, en al menos un caso, ralentizó el desarrollo de la vacuna.

El resultado es que una vacuna que se esperaba que representara una parte sustancial -por una métrica, hasta el 60 por ciento- del suministro total de vacunas en Estados Unidos enfrenta un futuro incierto.

Los funcionarios de AstraZeneca dijeron repetidamente que esperaban lanzar su vacuna en Estados Unidos a partir de octubre. Sin embargo, al día de hoy, AstraZeneca ni siquiera ha terminado de inscribir a personas en su ensayo clínico en Estados Unidos.

Uno de los motivos clave es que el ensayo estuvo suspendido durante casi siete semanas porque la compañía tardó en proporcionar la FDA. con evidencia de que la vacuna no se asoció con síntomas neurológicos que habían aparecido en dos participantes del ensayo clínico, según las personas con conocimiento de las discusiones.

En agosto pasado, AstraZeneca y la Universidad de Oxford anunciaron un acuerdo con el gobierno argentino para producir en el laboratorio argentino mAbxience el principio activo de su vacuna, paso previo a su envasado en México y el reparto de las dosis en América Latina.

Científicos independientes y analistas de la industria han criticado a AstraZeneca y Oxford por no ser lo suficientemente transparentes sobre sus primeros resultados, el diseño de sus estudios y los problemas de seguridad. Lo más crítico es que no está claro qué tan bien funciona la vacuna.

“El mundo apuesta por esta vacuna”, dijo el Dr. Eric Topol, experto en ensayos clínicos de Scripps Research en San Diego. “Que decepción”, añadió. “Si fueran sinceros en cuanto a seguridad, eficacia, dosificación, todo, desde el principio, estarían en una posición mejor. Pero lo que han hecho ahora es disminuir la credibilidad y no sé cómo van a recuperar eso”.

 

Con información de La Nación

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