Belleza

Siete dudas acerca de los protectores solares

Cómo asegurar una máxima efectividad de estos prodcutos

sábado 12 de diciembre de 2020 - 7:03 am

El protector solar es importante durante todo el año pero más aún en esta época. Puede que surjan algunas dudas al respecto de su fórmula, sus variedades y cómo potenciar su función. Estas son algunas de ellas.

1. ¿Qué indica el SPF?

El índice SPF significa Factor de Protección Solar (sus siglas en inglés). El tiempo que podemos estar expuestos al sol con crema sin quemarnos lo averiguamos multiplicando los minutos que tarda la piel desprotegida en enrojecer por el número del SPF. Por ejemplo, una piel clara tarda 5 minutos en enrojecer y con un SPF 10 lo haría en 5×10=50 minutos.

Aunque hay distintos grados de SPF, el factor 50+ es el índice de protección máxima. Si aplicás bien los protectores, se evitan las quemaduras y se puede conseguir progresivamente un tono bronceado. Ponételo 30 minutos antes de exponerte al sol.

2. Rayos UVA y UVB, ¿son distintos?

Los UVA tienen menos energía, queman y broncean, pero necesitan más tiempo de exposición. Sin embargo, penetran más en la piel que los UVB. Causan fotoenvejecimiento cutáneo (manchas y arrugas) y producen radicales libres que pueden causar cáncer. Están presentes a diario, atraviesan las nubes y los cristales.

La radiación UVB es muy energética y genera daños en el ADN que conducen al cáncer de piel. También causa quemaduras y bronceado. Es más intensa en las horas centrales y en verano. Los días nublados hay muy poca.

3. ¿Filtro mineral o químico?

Los protectores solares se clasifican en físicos y químicos, y ambos son igualmente válidos. Los primeros son polvos de origen mineral que actúan como una pantalla o barrera física capaz de reflejar o dispersar la radiación ultravioleta que llega a la piel.

Los segundos están formados por sustancias químicas que absorben selectivamente las radiaciones solares en función de su composición y las convierten en otro tipo de energía positiva para la piel.

4. Los infantiles, ¿en qué se diferencian?

En las tiendas vas a encontrar protectores solares específicos para niños. Sin embargo, no hay diferencias en cuanto a la efectividad. No difieren en sus principios activos fotoprotectores de las de los adultos, pero sí en el excipiente. Esto quiere decir que suelen ser texturas en leche o spray de fácil extensión. En otras ocasiones son de efecto muy hidratante, ya que los niños suelen tener la piel más seca. Tené en cuenta que las cremas solares no deben usarse nunca en los bebés que tengan menos de 6 meses.

5. ¿Las brumas son igual de efectivas?

Primero fueron cremas, luego aceites, más tarde geles, fluidos y sticks. Y ahora, los últimos lanzamientos cosméticos para el sol son las brumas y los sprays. ¿Son igualmente efectivos?

La respuesta es sí. Solo difieren en su cosmética. Por lo demás, el efecto y modo de uso es el mismo, si bien es cierto que al ser menos grasas las brumas la protección puede ser algo inferior y tendrías que reaplicarlas con más frecuencia que otro tipo de texturas.

6. ¿La arena resta protección?

Si tomás el sol pero no te metés al agua, podés dejar pasar un par de horas entre una aplicación y otra de la crema solar. Pero si te bañás, mejor que repitas de forma inmediata nada más salir del agua, mejor después de secarte para eliminar la humedad (aunque ahora ya hay productos que se pueden poner sobre la piel mojada).

Por lo que respecta a la arena, su adherencia y roce sobre la piel puede disminuir la eficacia del fotoprotector, por ello los expertos insisten en la importancia de reaplicar el producto.

7. ¿Cómo funcionan los aceleradores de bronceado?

Son una especie de bronceadores artificiales que actúan oxidando la melanina ya existente en la piel. Son una opción si se quiere conseguir un tono bronceado, pero no protegen en absoluto del sol.

Si necesitás un bronceado exprés, son una opción. Eso sí, para mayor efectividad comenzá a aplicarlos un poco de tiempo antes de irte de vacaciones (un par de semanas, por ejemplo), para ayudar a estimular la producción de melanina. Una vez en la playa o la pileta, complementalos con SPF.

Fuente: Mía

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