Impuesto a la Riqueza

El Senado convirtió en Ley el Aporte Solidario y Extraordinario de las Grandes Fortunas

Con 42 votos afirmativos y 26 votos negativos, el oficialismo hizo valer su mayoría y aprobó el impuesto a la riqueza.

viernes 4 de diciembre de 2020 - 9:54 pm

El impuesto a la riqueza ya es un hecho. Tras meses de polémica, el oficialismo hizo valer su mayoría en el Senado y sancionó la ley del Aporte Solidario y Extraordinario de las Grandes Fortunas con el que se espera recaudar más de $300 mil millones destinados a planes productivos y sanitarios.

Con 42 votos afirmativos, 26 negativos y ninguna abstención, la Cámara Alta aprobó el proyecto que alcanzará a 11.855 personas, según precisó la AFIP, un número superior a las 9.298 que se estimaba inicialmente, cuando la iniciativa fue aprobada en Diputados.

El oficialismo defendió el carácter excepcional del tributo y negó que se trate de un “impuesto”, mientras que la oposición sostuvo que “atenta contra la inversión” y que será judicializado por el sector empresarial.

La iniciativa, impulsada por el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner, prevé el cobro de 2 por ciento a los patrimonios de las personas físicas que hayan declarado hasta la fecha de la promulgación de la ley un patrimonio de más de 200 millones de pesos.

Esa tasa se elevará al 2,25 por ciento en casos bienes por entre 300 y 400 millones de pesos, al 2,50 por ciento entre 400 y 600 millones y al 2,75 por ciento cuando sea de 600 a 800 millones. La tasa subirá al 3 por ciento cuando los patrimonios oscilen entre 800 millones y 1.500 millones; al 3,25 por ciento para el rango de 1.500 a 3.000 millones de pesos, y a partir de esa cifra será del 3,5 por ciento.

Al abrir el debate, el miembro informante del oficialismo y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, Carlos Caserio, fue el encargado de brindar los detalles de los alcances de la norma que busca paliar los efectos de la pandemia de coronavirus. En ese sentido, el senador cordobés dijo que va a generar un “gran impulso” económico en Argentina.

“Esta ley y estos recursos van a ser un gran impulso para la Argentina”, señaló y agregó que “es un aporte único que se decide pedir en una situación excepcional” y remarcó que el país está “saliendo de esta pandemia como se salió de algunas guerras mundiales, con miles de muertos y las economías suficientemente desgastadas”.

“El Estado es una herramienta fundamental”, insistió y, en ese sentido, afirmó que “si el Estado no hubiese puesto el ATP, habría empresas que no le podían pagar a sus trabajadores”.

Por último, remarcó que el aporte “es obligatorio, porque es por ley, pero lo solicitamos de buen modo” y destacó que “sus fines son específicos, entonces sabemos que esta plata no se va a gastar en recursos corrientes, en cualquier gasto, sino que va a ser destinada al mejoramiento de cada argentino y de cada argentina“.

El senador por San Juan Roberto Basualdo, en cambio, afirmó que es “un impuesto anti-inversiones, confiscatorio y discriminativo“, que generará un “incremento irracional a la ya muy elevada carga fiscal de Argentina”.

A su turno, el senador de Juntos por el Cambio, Martín Lousteau, rechazó el proyecto, al considerar que es una recarga a la presión tributaria existente. “Con más de este Estado no vamos a salir de la pobreza: hace décadas que no podemos perforar el piso del 25%. Y con esta presión tributaria y este sistema tributario no generaremos puestos de trabajo formales para sacar a nuestros compatriotas de la pobreza”, explicó.

“Digámoslo de una vez, esto no es un aporte, es un impuesto extraordinario por única vez, y no entiendo cómo vamos a seguir financiando esas cosas si el aporte es solo por un año. Ya sabemos qué pasa con los impuestos extraordinarios en la Argentina”, continuó.

En tanto, su compañero de bancada, el senador Esteban Bullrich, justificó el voto negativo de su bloque al proyecto: “No vamos a acompañar esta iniciativa y no porque creamos que el que más tiene tenga que pagar menos sino todo lo contrario, justamente porque creemos que el sistema impositivo argentino debería ser progresivo y no regresivo”.

En el mismo sentido, el senador radical Julio Cobos pidió “simplificar el sistema tributario”. “Tenemos muchas herramientas válidas para mejorar las condiciones tributarias y también para simplificarle la vida a los empresarios para que puedan invertir y sacar el país adelante”, agregó.

Al momento de los cierres, el titular del interbloque Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, le señaló al oficialismo: “Saben que este proyecto termina muy mal, que este proyecto termina en la nada“. “Yo entiendo la historia de los relatos, que pueden servir para la tribuna o para generar cierta mística. Pero no alcanza con la mística, esto es un engaño“, advirtió.

Por último, la vicepresidenta del bloque del Frente de Todos, Anabel Fernández Sagasti, señaló, durante su exposición, lo que consideró mitos planteados por la oposición para no apoyar el proyecto. “La fábula de que van a tener que vender máquinas y campos es una mentira. Estos aportes y fortunas inmovilizadas en el exterior van a ir a la producción, a la conectividad, al Plan Gas. Este aporte simplemente plantea que estamos ante una situación extraordinaria y pedimos que los que más tienen ayuden a la producción“, dijo.

“Escuchamos de la oposición que solo se hacen inversiones cuando se bajan impuestos. Este es otro mito. La evidencia empírica muestra que no”, indicó, tras mostrar una serie de gráficos. “Todos hemos aportado en esta pandemia. Cómo puede ser que este Congreso no vote por unanimidad que quienes pueden aportar al desarrollo productivo de la Argentina no lo hagan”, continuó.

“El tercer mito es que este proyecto es un capricho del Presidente y del Frente de Todos. Hay seis países en Europa y cinco en América latina que están discutiendo proyectos de este tipo”, agregó y remarcó que también es mentira que este aporte vaya a ser destinado a financiar gastos corrientes.

La recaudación se destinará a comprar equipamiento de salud para atender la pandemia, apoyar a las PyMEs con subsidios y créditos, urbanizar los barrios populares con obras que empleen a las/os vecinas/os de cada barrio, hacer obras y equipar a YPF para producir y envasar gas natural y financiar un relanzamiento del plan Progresar para que las/os jóvenes puedan seguir estudiando.

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