Opinión

Maradona, el mejor diplomático que Argentina (nunca) tuvo

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

viernes 27 de noviembre de 2020 - 2:55 pm

En las relaciones internacionales, los Estados buscan acumular el mayor poder posible para así influenciar en el comportamiento de terceros a fin de que se condigan con los intereses propios de su política exterior. Naturalmente, existen tres fuentes de poder: económico, militar y poder blando. El autor Joseph Nye define este último como la habilidad de un Estado para persuadir a otros países, a fin de que actúen en función de sus intereses, evitando el uso de la fuerza (militar) o la coerción (económico), valiéndose de medios más sutiles, como su cultura, su modelo social, instituciones o sus valores políticos.

Todos los países del sistema internacional poseen estas tres fuentes de poder. Sin embargo, no todos dominan las tres como EEUU. Argentina, un país subdesarrollado, es bien sabido que no posee un gran ejército ni poder económico para moldear voluntades, por lo que debe recluirse en utilizar -en el nivel que pueda- la tercera fuente, el Soft Power.

Dentro de esta fuente de poder, casi que con exclusividad, el país explota la cultura donde el fútbol es amplio dominador y, si hablamos de Argentina y de fútbol, es Diego Maradona en quien pensamos automáticamente.

Durante toda su vida el astro del futbol se transformó en un promotor de la cultura argentina, el 10 cumplía un rol de diplomático sin querer serlo ¿Cuánta gente se interesó en el país pura y exclusivamente por su fascinación con Maradona? ¿Cuánta gente no sabe ubicar a Argentina en el mapa pero formó una idea del país mirando al 10?

Diego, con la bandera argentina bajo el brazo, tomando lo bueno y lo malo, tuvo mucha más llegada en las sociedades del mundo sin necesidad de un aparato estatal, una Cancillería o un intenso programa de diplomacia pública (vínculo que se establece entre un estado y la población de un país ajeno).

Es probable que en Italia nadie conozca al embajador o al cónsul Argentino, pero todos conocen a Maradona y su opinión y actitudes influyeron infinitas veces más que cualquiera que ejerza de manera oficial la representación del estado.

Un país con acotados presupuestos para actividades de diplomacia pública como Argentina le resulta muy difícil desarrollar su Soft Power. Mientras que Diego Maradona, sin buscarlo, lo hacía en nombre de Argentina con el mero hecho de existir y más aún cuando el 10 estaba en las noticias.

A raíz de la austeridad, es probable que pocas veces el país esté ante los ojos de la comunidad internacional como lo está en estos momentos. Pensando rápidamente, otro suceso que podría equipararse a este sería cuándo Argentina fue anfitriona del G20 y probablemente no alcance aun habiendo terceros países directamente involucrados. Maradona acapara mayor atención.

Cuando se pone en marcha una estrategia de diplomacia pública, sucede que países poco relevantes deben, antes de comenzar difundir una imagen en el público objetivo, retroceder un paso y empezar por darse a conocer. En ciertas ocasiones esta sería la situación de Argentina, sin embargo, no con la carta de Maradona. En muchos casos puede facilitar la tarea de Cancillería en proyectos de diplomacia pública, Argentina tiene un lugar en el mapa gracias al astro del fútbol.

Y es cierto, así como el 10 ayuda diplomáticamente al país también lo puede perjudicar. Entre quienes no logran separar su vida deportiva de la personal o no perdonan su “vivezas” futbolísticas, la construcción que realizan de Maradona puede ser hasta incluso negativa  ¿Cuantas veces tildan a los argentinos de ventajeros, tramposos y automáticamente citan la Mano de Dios como una prueba infalible? Mismo hoy, el velorio del 10 posiblemente haya sido uno de los acontecimientos más difundidos del año y desde el gobierno hicieron todo mal ¿qué imagen dimos al mundo con el caos organizacional, mutantes saltando las rejas de lo que debería ser uno de los lugares más seguros del país –la Casa Rosada- y la represión policial en un velorio?

El  país tiene miles de elementos con los cual podría “chapear” con el resto del mundo: maravillas naturales, premios Nobel y hasta paraísos turísticos. Sin embargo, al final de cuentas nada será más importante para la imagen del país que la construida por Maradona.

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