Psicología

Qué caracteriza a una personalidad adictiva

Siete cuestiones que tienen en común quienes padecen de este problema

viernes 4 de diciembre de 2020 - 7:14 am

Las características de la personalidad adictiva permiten comprender determinados comportamientos. Hay personas con una tendencia más significativa a la hora de derivar en algún tipo de adicción: juego, cannabis, pornografía, alcohol, psicofármacos.

Hay actividades que necesitamos realizar con frecuencia porque nos hacen sentir bien, pero que desde un punto de vista clínico no son adicciones como tal. El comportamiento adictivo es aquel que se interpone en el correcto desempeño de una vida normal y nos hace perder el control.

Es importante saber diferenciar el entusiasmo excesivo de una adicción. Habrá quien, por ejemplo, adore jugar a los videojuegos y use todo su tiempo libre en ello. Sin embargo, mientras cumpla con sus obligaciones laborales, académicas y no descuide sus relaciones no podremos considerarlo una adicción.

Las conductas adictivas se refieren al consumo de sustancias, ya sean drogas, alcohol o psicofármacos como así también las adicciones al juego, pornografía, tecnologías, Internet o incluso a determinados tipos de alimentos.

Es interesante conocer, por tanto, cuáles son las características de la personalidad adictiva. Estas son siete de ellas:

1. Soledad y distanciamiento social

Personas con escasas habilidades sociales, que acaban de dejar una relación afectiva. Jóvenes con problemas en el instituto o en la universidad. Aislamiento y adicción suelen ir de la mano. El factor de la soledad suele estar detrás de la adicción a Internet o a los videojuegos en los adolescentes.

2. Trastornos de estrés y ansiedad

Una de las características de la personalidad adictiva es la presencia de condiciones psicológicas como el estrés y la ansiedad. Un ejemplo es el de muchos que canalizan estos estados a través de la alimentación.

De allí los atracones o el comer de manera compulsiva. La adicción es un trastorno que también afecta a la alimentación. Por otro lado, el estrés y la ansiedad pueden ser detonantes también de alcoholismo.

3. Personalidad impulsiva

Son personas incapaces de controlar sus deseos, de regular su conducta y manejar sus emociones. Tienen una tendencia por querer experimentar cosas novedosas, probar nuevas sensaciones y no saber decir que no cuando se les propone algo concreto, aunque sea nocivo.

4. Falta de significados vitales, de metas y compromisos

Lo que da sentido y finalidad al ser humano es tener un significado vital, creer en algo, comprometerse en una meta, en valores. Así, cuando transita por su día a día vacío de compromisos, hueco de valores y significados, sin esperar nada de uno mismo y del propio futuro, se eleva el riesgo de derivar en alguna adicción.

5. Baja autoestima

Es la raíz de gran parte de los trastornos psicológicos y de las conductas adictivas. Cuando uno tiene una imagen negativa de sí mismo, cuando no se aprecia ni se respeta, el vacío es tan inmenso que hay que llenarlo con lo que sea.

Es factible acercarse a las drogas en esta situación y que se busque el refugio del juego o las páginas pornográficas como mecanismo para sentir algo, para apaciguar las emociones negativas.

6. La negación desafiante

Cuando tienen un problema, cuando algo les va mal o en caso de estar en una situación peligrosa o complicada, es común que nieguen lo que les sucede. Muchos muestran una actitud desafiante o despectiva ante quien les presta su apoyo, hacia quien se preocupa por ellos.

7. Miedo e inseguridad

El miedo a fallar, la angustia a no ser como los demás quieren, la inseguridad constante. La personalidad de quien tiene un mayor riesgo de caer en el problema de las adicciones esconde a veces un complejo mundo emocional. Hay miedos profundos que se camuflan tras una coraza de agresividad. Hay inseguridad y hasta fragilidad.

Si bien es cierto que detrás de todo adicto hay una historia personal única y unas características propias, casi siempre suelen verse unos elementos comunes, unos factores que permiten valorar el riesgo de que alguien cercano termine en esta situación.

Fuente: Mejor con salud

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