Entrevistas

Entrevista a Joaquín Sánchez Mariño: libros, viajes y el armado de una comunidad de periodistas

Joaquín Vega

Periodista deportivo, Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UADE) y Redactor en Nexofin. #CharlasDeWhatsApp - Ciclo de entrevistas en Instagram y Twitter

En diálogo con Nexofin, el comunicador y escritor detalla sus inicios, narra sus historias por el mundo y comparte sus iniciativas personales en torno al oficio

martes 24 de noviembre de 2020 - 1:25 pm

Viajar es uno de los grandes placeres de la vida y hay personas que logran incluir esta actividad en su vocación. Con un estilo activo e inquieto, Joaquín Sánchez Mariño es un periodista que acumuló experiencia en el mundo de la comunicación en base a coberturas internacionales y proyectos locales que cosecharon elogios entre sus colegas.

Joaquín nació en 1985 y en sus redes sociales se presenta con una contundente frase de vida: “Presto mi atención a quien no cuenta con la atención del otro”.

A lo largo de su carrera, hizo coberturas en Haití, Mozambique, Rusia, Mongolia, India y Myanmar, entre otros exóticos lugares. En la parte escrita, se destaca por su participación en La Nación, Infobae y Red/Acción; también colabora con Vice México.

En febrero del 2019 viajó a Venezuela para hacer una crónica del estado actual del país bolivariano y en base a esos contenidos publicó el libro En Venezuela, postales de un país al borde del colapso.

Su último proyecto es Under Periodismo, un intento por realizar periodismo desde el lugar de los hechos y por fuera de las reglas del mercado, apostando a hacer coberturas independientes y colaborativas, y echando mano a todas las herramientas narrativas disponibles.

En diálogo con Nexofin, el comunicador y escritor detalla sus inicios, narra sus historias por el mundo y comparte sus iniciativas personales en torno al oficio.

Nexofin (N): ¿Cómo fueron tus comienzos en el periodismo?

Joaquín Sánchez Mariño (JSM): Fueron en la revista Gente; estudiaba Comunicación y hacía una suplencia de un puesto organizativo. Tenía relaciones con los periodistas y asistía.

Cuando terminó la segunda suplencia, pregunté si me podía quedar en la Redacción aunque no cobrara. Luego, empecé a hacer notas y no pare. Fue hace 13 años.

N: De no haber seguido la carrera, ¿hubieras hecho abogacía o la escritura?

Estudiaba Derecho y lo dejé. Empecé Comunicación y ahí entre a Gente. Lo dejé pronto; en las clases me la pasaba escribiendo.

No era para mí; tenía una idea de lo que era la Abogacía que tenía que ver con las series norteamericanas y no con la realidad argentina. No sé qué hubiera sido; por el lado de la escritura y el arte, sin duda.

N: Con el avance de las tecnologías y las nuevas maneras de comunicar, ¿cuál crees que es la red social del futuro?

Seguramente alguna que no existe. Todavía le queda un poco más para desarrollar a TikTok, Twitter e Instagram.

Me quedó resonando la pregunta. Ojalá sea una que nos expulse un poco; nos obligue a moderar nuestro tiempo en ella. Sería lo más sano.

N: Llámese Facebook, Twitter o Instagram, ¿cómo ha sido tu adaptación a ellas?

No tuve hasta los 28 años. En 2012 presente una novela y tuve un viaje largo; ahí me arme un Facebook. Cuando empecé, lo hice con todo.

Sospechaba que si me armaba una red social, iba a estar mucho tiempo. Tenía razón y caí abducido por la máquina de las redes sociales.

N: Redactaste el libro En Venezuela, postales de un país al borde del colapso, ¿cómo ha sido ese proceso?

Fui el año pasado buscando historias. Antes, había publicado dos novelas. Fue un proceso muy rápido; así lo demandaba la actualidad y la editorial.

Hoy no lo haría tan rápido; me pareció una mala manera de trabajar una investigación. Sin embargo, fue una gran prueba de oficio.

N: ¿A qué público lo recomendarías?

Comulgue un poco toda mi admiración por los grandes cronistas de la época como Ryszard Kapuściński, Martín Caparrós… esa es mi búsqueda a la hora de escribir un libro.

Trato que no sea un libro meramente informativo. Obviamente, se lo recomendaría a gente que le interese la crónica de viaje, la situación de Venezuela y las historias de la gente.

N: ¿En qué lugar se encuentra hoy el país gobernado por Nicolás Maduro?

Está un poco mejor, por lo que me cuentan mis amigos allá. Cuando fui era una época muy picante; entraron más alimentos y abastecimiento.

Sigue siendo complicado: el dólar, una devaluación galopante, los precios son inaccesibles, el sueldo mínimo y no hay medicamentos.

Cuando uno mira en contexto del coronavirus que no fue ten feroz, no tienen la manera de enfrentarlo. La violación de los derechos humanos ya lo conocen todos; el informe de Michelle Bachelet fue contundente. Espero que haya un cambio pronto.

N: Viajaste para coberturas en Haití, Mozambique, Grecia, Rusia, Mongolia, India y Myanmar, ¿qué país aún no recorriste y te gustaría?

Todavía tengo pendiente bastantes destinos de África. También, mi gran cobertura pendiente es Medio Oriente.

Este año estaba yendo a Siria en marzo; no lo podía creer, tenía mi visa y era el hombre más feliz del mundo. Y bueno, la pandemia.

N: ¿Cómo fue tu experiencia al estar en Beirut, cuando explotó la pandemia?

Fue interesante; el Líbano es un país muy multicultural y rico. Hoy está pasando una crisis económica feroz.

Para todos, en ese tiempo, las experiencias estuvieron tomadas por la crisis coronavirus y no tanto por lo que había alrededor.

N: Contanos del proyecto Under Periodismo, ¿cómo lo resumirías y quiénes te acompañan?

Cuando fui a Medio Oriente, tenía la idea. Sentía que necesitaba hacer un periodismo que no fuera sólo mío. Somos seres sociales; quise llevarlo a una cuestión colectiva.

Compartir un espacio por fuera de los medios. Así como los poetas tienen la tradición de juntarse y de hacer lectura juntos. Los escritores, actores y músicos, también.

En periodismo, no hay tanto de eso. Hay una competencia medio nefasta; quería armar una comunidad ligada al arte de unirse.

Por eso el término Under como el teatro; es una plataforma para periodistas independientes con un modelo de financiación que es un poco peculiar: el periodista publica y después se encarga de militar su nota para que la gente que la lee brinde un aporte.

Cambiar la cultura de que la información es gratis y que periodismo se hace desde el aire.

N: ¿De qué noticia te gustaría informar, para conectar con los lectores?

A mí me gusta informar de las cosas que me van apasionando que son muy cambiantes. Ahora, el conflicto de los refugiados.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿anécdota preferida?

Me acuerdo en Mongolia en 2012 viajando un mes en una van con dos amigos. Allá no hay rutas y dormíamos en carpas. Justo agarramos la época de migración y levantábamos gente.

No me olvido más esa vida nómada: la libertad y el descubrimiento de que la vida quería que fuera así. Atravesando caminos sin ruta y parando a dónde pudiera.

N: ¿Una aplicación que no usarías?

Usaría cualquiera. No me interesan demasiado las de citas, por ejemplo.

N: ¿Consejo a la hora de visitar otras culturas?

Tratar de vivir como los que están allá.

¿Estás escribiendo o sentís ganas de realizar otra novela?

Estoy escribiendo; no sé si era una novela o ficción. Tiene que ver con la historia de una persona que me contrató para escribir un libro; a partir de eso, pasaron muchas cosas.

N: ¿Cómo es tu método de escritura?

Anárquico. A veces, escribo y fluye; otras, no sale nada. Es un poco agotador; si hablamos de literatura, es como que entro en temporadas de enamoramiento.

N: ¿Qué estás leyendo?

Estoy terminando de leer la novela “Un poeta chileno” de Alejandro Zambra; leí todas sus obras, lo entrevisté varias veces y lo conozco. La recomiendo.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Joaquín Sánchez Mariño es…?

Supongo que inquieto.

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