Alimentación

Tips para elegir un ananá en buen estado

Consejos para escogerlo en el punto justo y disfrutar al máximo de su sabor

martes 1 de diciembre de 2020 - 7:38 am

El ananá aporta al organismo una gran cantidad de antioxidantes, además de ser una excelente fuente de vitaminas y minerales. Es la fruta perfecta para esta época del año ya que se trata de un alimento muy saludable, ligero y saciante.

Comer cualquier fruta en estado óptimo de maduración es fundamental para degustar sus sabores y matices con intensidad. En el caso del ananá, saber escogerlo te permite disfrutar de todo su sabor dulce conservando el punto justo de acidez.

Si te cuesta distinguir cuando está maduro o en su punto para comerlo, seguí estos trucos para elegirlo:

Tirá de la hoja

Para saber si un ananá está bueno, agarrar una de las hojas centrales de la corona y tirar con suavidad. Si tirás de las hojas del centro y éstas salen con facilidad es señal de que está en su punto óptimo de maduración.

Las hojas tienen que tener un color verde intenso; si están marrones o con aspecto seco, quiere decir que se ha pasado o está seca. Si solo tienen un poco de marrón en la punta de las hojas, la podés comprar.

Usá los sentidos

Otro truco para comprobar si está en su punto es usar nuestros sentido y fijarte en los siguientes aspectos:

Olor: tiene que desprender un olor suave y dulce, sobre todo en la base. Si su aroma es fermentado, como a alcohol o vinagre, no lo compres, ya que esto es señal de que está pasado.

Tacto: si apretamos con los dedos, estos no deben hundirse. Además de esto, debe ser pesado y compacto (siempre de acuerdo a su tamaño). Cuando está fresco tiene mucho jugo en su interior, de ahí que pesen más.

Vista: las hojas deben estar verdes, además deben desprenderse fácilmente.

Es importante fijarse en que no sude por la base, esto quiere decir que un ananá en buen estado no debe soltar líquido por la parte de abajo. Si ves que lo hace, quiere decir que se ha pasado y ha ido perdiendo el jugo.

Debe tener un buen color y no presentar zonas negras o verdes. Es difícil que tenga un color uniforme, pero lo ideal es que sea de un tono amarillento tirando a dorado. Cuanto más amarillo sea, más maduro estará. Si te encontrás con uno verde o con zonas verdes, quiere decir que aún no está maduro del todo. Evitá también las frutas con zonas oscuras o golpes.

Mirá la forma

Un buen indicador es que tenga los bordes redondeados, que los ojos tengan pinchos en el centro y que estos sean geométricos. Si cumple estas características, está maduro y lista para comer.

Si, a pesar de estos consejos, comprás uno que no está lo suficiente maduro, existe la posibilidad de hacer que madure de una forma más rápida.

Envolvelo

– Envolvé el ananá en un paño de cocina grande con el que puedas cubrirlo por completo. También podés usar una bolsa para el pan, siempre y cuando sea de tela y no de plástico.

– Una vez envuelto, guardalo en un sitio cerrado, como un armario de la cocina o la alacena, por ejemplo.

– Así conseguirá madurar en muy poco tiempo (dependiendo del estado del que parta).

Dale la vuelta

– En primer lugar, retirá la corona de hojas. Podés agarrarla con una mano y girarla para que salga entera.

– Al quitar la corona de hojas estamos consiguiendo crear una base para poder apoyarla después.

– Colocala boca abajo de modo que la zona donde estaba la corona quede como base.

– Al darle la vuelta lo que se consigue es que los azúcares y el jugo, que suelen encontrarse en la base, tiendan a redistribuirse por todo el ananá, de modo que esta madurará en mucho menos tiempo.

Fuente: Un cómo

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