Psicología

Cómo lograr tener más paciencia con nuestros hijos

Consejos para controlar nuestras emociones a la hora de criar tanto niños como adolescentes

martes 1 de diciembre de 2020 - 7:59 am

Es muy importante tener paciencia con los hijos y gestionar nuestras emociones y niveles de estrés, el asunto es cómo hacer para que por momentos no se nos vaya de las manos. Para ello, es fundamental una serie de consejos a poner en práctica.

Descansar antes de enfrentarnos a situaciones conflictivas

Todos tenemos emociones y las cosas que nos pasan a lo largo del día van hacer que éstas fluctúen. Por eso, debemos ser precavidos e intentar descansar de un mal día antes de entrar en una discusión con nuestros hijos.

Si nos llaman diciendo que el pequeño se ha portado mal, antes de llegar a casa con todo el cansancio del trabajo, podemos pararnos a descansar unos minutos y relajarnos.

Desarrollar nuestra inteligencia emocional

Sirve tanto para niños pequeños como para los adolescentes. Gracias a ella somos capaces de identificar las emociones que sentimos en cada momento y regularlas para que se adapten a la situación y los objetivos. Para esto, pueden servirnos los talleres de inteligencia emocional, técnicas que ayudan a regular las emociones, etc.

Asegurarnos de estar dando las instrucciones de forma clara y sencilla

Si somos claros en lo que decimos, no provocaremos situaciones ambiguas que los niños puedan usar para transgredir alguna norma que teníamos impuesta. Los padres tenemos que generar situaciones que ayuden a nuestros hijos a comportarse de forma correcta.

Cuidar de nuestra salud

Nuestra salud psicológica va muy ligada a la física. Por eso, tenemos que cuidar el cuerpo para tener un buen nivel de energía. Aunque esto pueda resultar complicado, podemos situarnos en unos niveles sanos si procuramos dormir las horas correspondientes y comemos sano toda la familia.

Tener claro que, por norma general, los niños intentan transgredir las normas

Todos los seres humanos no nacemos con una predisposición innata por el cumplimiento de todas las normas con las que nos encontremos. Por lo tanto, romper las reglas para un niño es algo totalmente normal y no es ninguna excepción.

Si tenemos esto claro, podemos evitar frustrarnos si lo que hemos planeado no sale como hubiéramos querido como consecuencia de comportamientos irracionales.

Consejos para tener más paciencia con los hijos adolescentes

La adolescencia es, de por sí, una etapa complicada en la que están en una continua búsqueda de su identidad y, por ello, la autoridad de sus padres pasa por una crisis que ellos no admiten.

Como consecuencia de esto, muchos transgreden normas sociales, se vuelven rebeldes como una vía para obtener una gratificación instantánea (hago lo que quiero, a pesar de dañar o perjudicar a otros) y, además, sienten que con estas actitudes muestran valentía e independencia.

En este sentido, con los adolescentes también podemos usar los consejos anteriores, pero con unas ideas clave más específicas.

Recordar que nuestra misión es educarlos, no castigarlos

Los castigos no tienen por qué ser malos en todos los casos. A veces, si no quiere colaborar ni tiene voluntad para corregir una determinada conducta, podemos aplicarlos, pero siempre explicando el porqué.

Más que castigos, podemos llamarlos consecuencias que aplicamos cuando se produce una conducta problemática. Es importante tener claro que las consecuencias o castigos físicos están descartados.

No caracterizarnos como alguien que impone su criterio

Es fundamental que tengamos autoridad, pero no hay que usarla como un método de imposición con los hijos. Tenemos que darles la oportunidad de que hablen y nos digan cómo se sienten y qué es lo que piensan. Tomarnos su criterio en serio es importante, aunque este no sea correcto o acertado y, cuando no lleven razón, explicarles por qué no la llevan.

Compartir nuestras experiencias con otros padres de adolescentes

Hablar con otros padres que se encuentran en el mismo lugar que nosotros puede ayudar a ver las cosas de otra manera. Las experiencias pueden enriquecernos y servir para expresar las frustraciones y preocupaciones con alguien que está pasando por lo mismo.

Fuente: Eres mamá

COMENTARIOS