Homenajes

El legado de Carlos Mugica, el cura de las villas

A casi 40 años de su asesinato, quién fue el padre que acompañó a los pobres y lo pagó con su vida

sábado 10 de mayo de 2014 - 9:55 am

El padre Carlos Mugica es, tal vez, el primer cura tercermundista del país. La comparación entre sus inicios y su final es muy significativa: nació en el seno de una familia de alto nivel, en el Palacio Ugarteche, en el barrio porteño de Palermo; hoy, sus restos descansan para siempre en la Villa 31, junto a la Capilla Cristo Obrero, que levantó con sus manos.

[pullquote position=”right”]El legado de Carlos Mugica, el cura de las villas[/pullquote]

En el corto camino hasta su prematura muerte, a los 41 años, se dedicó a salvar tanto el alma como el cuerpo los más necesitados. Mujica vivió con los humildes y como ellos en la villa, pidiendo perdón por la desigualdad.

Cura del Tercer Mundo, fue director espiritual de los futuros Montoneros en el Colegio Nacional. Luego, se hizo peronista, y estivo con Juan Domingo Perón, rezando en el vuelo de regreso desde Madrid. Luego, cuando fue presidente, lo llevó a visitar la villa.

Con Perón nuevamente en el poder y transitando su tercera presidencia, Mugica rompió con los Montoneros, quienes lo acusaron de traición. El cura rechazó el uso de las armas contra el gobierno democrático.

Su muerte se dio el 11 de mayo de 1974, en la Iglesia de San Francisco Solano, en el barrio porteño de Mataderos. Mugica ya era famoso en el país, por lo que el hecho conmovió a la Argentina. Lo enterraron en Cementerio de la Recoleta, pero desde hace 25 años descansa en la villa, su verdadero lugar en el mundo.

Han pasado 40 años, y las villas y la pobreza han crecido. Sin embargo, también florecieron más curas villeros, que recogieron el legado del padre.  Hoy, el principal enemigo son las drogas y el narcotráfico. Ellos, valerosos, los enfrentan.

COMENTARIOS