Opinión

Las PASO de Néstor que quiere enterrar Alberto

Fernando González

Periodista. Es prosecretario general de Redacción del diario Clarín desde agosto de 2016. Antes fue director Periodístico de El Cronista (2008-2016)

El Presidente y varios gobernadores quieren suspender las primarias. Pero Cristina duda y el kirchnerismo no se define

viernes 20 de noviembre de 2020 - 7:45 am

Columna publicada originalmente en Clarín

Las PASO nacieron en una madrugada de furia. Eran las dos de la mañana del 29 de junio de 2009 y Néstor Kirchner gritaba en la suite presidencial del Hotel Intercontinental. Había perdido las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires frente al empresario Francisco de Narváez. Y era todo un cataclismo electoral.

También había sido derrotado en Capital por Gabriela Michetti, en Santa Fe por Carlos Reutemann, en Mendoza por Julio Cobos y hasta en Santa Cruz, su Santa Cruz, lo había humillado el supermercadista Eduardo Costa.

Un enorme desastre y Kirchner tenía que encontrar algún culpable. Y a esa hora, el que más cerca tenía era Sergio Massa, perdedor en la lista con Néstor pero ganador en su territorio de Tigre. Los gritos estallaron y la leyenda peronista cuenta que los dos candidatos llegaron a cruzar algunas trompadas que frenaron los dirigentes que compartieron aquel velorio. “No podemos volver a perder una elección con estos tipos”, fue la frase que escucharon del hombre que moriría quince meses después.

En las semanas siguientes, Kirchner puso en marcha las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. El cambio consistía en hacer participar a toda la sociedad de las internas de los partidos y en ponerle límites a la financiación privada de la política. De ese modo, creía Néstor, bloquearía las intenciones de los empresarios que querían competir por el poder. Le temía a los De Narváez y a los Costa pero sobre todo temía a la posibilidad de que creciera Mauricio Macri como opción electoral.

La década siguiente demostró que aquel cálculo no fue tan acertado ni determinante. Pese a la sanción de las PASO, el kirchnerismo de Cristina perdió la elección presidencial en 2015 a manos de Macri pero, cuatro años después, se recuperó con Alberto Fernández como candidato. Lo que sí quedó en claro es que, en las elecciones legislativas, los oficialistas se ordenaron con mayor facilidad que los opositores.

Esa es la gran razón por la que Alberto Fernández y la mayoría de los gobernadores quieren suspender las PASO. Los peronistas con poder territorial creen que la eliminación de las primarias consolidará a los oficialismos y generará divisiones en la oposición. Por eso, el sanjuanino Sergio Uñac lideró la campaña contra las PASO y enseguida se le unieron el cordobés Juan Schiaretti, el fueguino Gustavo Melella, el peronista inasible de Salta, Gustavo Sáenz, y hasta el radical correntino Gustavo Valdés.

En la Casa Rosada suman hasta 16 la cantidad de gobernadores que quieren suspender las PASO. Peronistas y un par de radicales porque allí cuentan también al jujeño Gerardo Morales. El argumento, en tiempos de ajuste albertista, es ideal. “Las PASO son caras”, explican. El cálculo es que costarán unos $ 10.000 millones y el Gobierno intenta sumarla al ahorro comprometido con el FMI en jubilaciones, suspensión de IFE y ATP, eliminación de la doble indemnización y descongelamiento de precios y tarifas.

En la oposición responden que, en vez de las primarias, se podría eliminar la reforma judicial que va a salir no menos de $ 14.000 millones. Pero ese gasto va a las cuentas de Cristina y a esa discusión ningún peronista se le atreve.

Claro que si las PASO no fueron eliminadas todavía es porque queda pendiente la batalla del peronismo bonaerense. Máximo Kirchner y La Cámpora están haciendo cuentas en todas las intendencias del Gran Buenos Aires. Si la ecuación da que con primarias y sin reelección indefinida pueden arrebatarles algunos municipios a los barones del PJ en el conurbano, las PASO que inventó Néstor van a seguir con vida en 2021.

Quienes hablan con cierta frecuencia con Cristina reconocen que a la Vicepresidenta no la convence la idea de terminar con la herramienta electoral que diseñó Néstor. El 2 de diciembre se cumplirán 11 años desde que el Congreso sancionó las PASO. Se necesitaría una mayoría absoluta en las dos cámaras para derogarlas. Habrá que ver si el argumento de la presunta ventaja política que esgrime Alberto es suficiente para enterrar otro símbolo de la década con la que el kirchnerismo construye cada día su religión.

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