Psicología

Ansiedad nocturna: cómo tratarla para lograr un buen descanso

La importancia de solucionar este problema para que no afecte la calidad de vida

viernes 27 de noviembre de 2020 - 7:40 am

La elevada activación física y emocional que experimentamos con la ansiedad dificulta el descanso nocturno. No solo es común padecer insomnio, sino que muchos llegan a sufrir incluso ataques de ansiedad en medio de la noche.

La ansiedad nocturna se caracteriza por problemas para conciliar el sueño, una mente que no deja de “fabricar” preocupaciones, sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de ahogo.

Condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada o el estrés postraumático son desencadenantes del mal descanso nocturno. Además, el nerviosismo y la angustia se incrementan al llegar la noche. Gran parte de la excitación fisiológica y emocional acumulada durante el día se internaliza hasta derivar en un estado de hiperactividad nocturna.

La ansiedad nocturna es ese estado de hiperactivación y respuesta de alerta que irrumpe en medio del descanso. Esta alteración aparece con frecuencia en personas que padecen durante meses los sentimientos de preocupación, de inquietud y de angustia.

Por otro lado, ver alterados los ciclos del sueño en estas situaciones es algo habitual. La mente parece más dispuesta a dejarse llevar por la deriva de la preocupación; el cuerpo, aunque esté agotado, acumula tensión, como si estuviéramos preparados para lanzarnos a una carrera.

Los signos más identificables son:

– Es común sentir taquicardias, presión en el pecho y sensación de ahogo.

– Las cefaleas o los pinchazos en las sienes también son frecuentes.

– Se puede tardar horas en conciliar el sueño y cuando lo hace, experimenta despertares frecuentes.

– Sensación de no haber descansado. Ello se explica por la dificultad de alcanzar el sueño profundo y poder efectuar tareas como el procesamiento de la información, el aprendizaje y la consolidación de la memoria. La falta de sueño REM intensifica aún más el malestar emocional, lo que incrementa la propia ansiedad.

– Cuando alcanza niveles elevados el trastorno, se puede padecer un ataque de ansiedad.

La ansiedad y el insomnio asociado son solo síntomas de un problema subyacente. De nada nos valdrá recurrir a las infusiones relajantes o incluso a los fármacos para dormir, si no manejamos el origen del trastorno.

Los medicamentos hipnóticos (somníferos) permitirán conciliar el sueño, pero no son la solución. La terapia psicológica, bien para abordar el desencadenante de esa situación o para ofrecernos habilidades con las que mejorar la calidad de vida, es la solución más eficaz.

Claves para reducir la ansiedad nocturna:

– Conocer el entorno, los hábitos de vida y las situaciones que pueden estar mediando en esa situación.

– Hacer un adecuado diagnóstico: conocer qué tipo de ansiedad se padece.

– La terapia cognitivo-conductual es la más acertada en estos casos.

– Seguir siempre unos mismos horarios en las rutinas (hora de levantarse y de acostarse).

– Los ejercicios de relajación y respiración profunda también están indicados.

– Restringir el uso del celular y computadora dos horas antes de acostarnos.

– Evitar consumir alimentos con azúcar antes de ir a la cama, ya que pueden potenciar la activación cerebral, a causa de la glucosa.

Fuente: Mejor con salud

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