Salud

Qué dice el color de tu piel sobre tu salud

A qué señales hay que prestarle atención y qué pueden indicar

jueves 19 de noviembre de 2020 - 7:11 am

Cualquier cambio que experimente la piel es reflejo de lo que sucede en nuestro organismo, avisándonos tanto de los problemas banales como de otros importantes. Depende del cambio de coloración, si es muy repentino y duradero, si es un tono muy exagerado, y, sobre todo, por las manchas y por apariciones extrañas. Aunque un cambio de tonalidad puntual tampoco tiene por qué ser síntoma de nada grave, ante la duda debemos consultar al médico.

Pálida

En ocasiones la palidez extrema puede deberse a baja producción de glóbulos rojos (anemia). La tonalidad depende de la vascularización de la piel en cada momento, si está vasodilatada o vasoconstreñida, si los vasos están muy abiertos o muy cerrados, que son los que dan más o menos color. Y si en invierno estás más pálido, no solo es por la ausencia de bronceado, sino porque la luz incide de manera menos directa.

Amarillenta

Se llama ictericia y puede deberse a una alteración del metabolismo de la bilirrubina (pigmento amarillento que se encuentra en la bilis). Pero existen otras explicaciones posibles: quizá se trate de un problema de patología biliar, hepática. La anemia o falta de exposición solar también podrían ser el motivo.

Azulada

Las personas cuya sangre tiene un bajo contenido de oxígeno tienden a una coloración azulada. Puede tratarse del síndrome de Raynaud, en el que la microcirculación de los pequeños vasos se cierra y no llega bien la sangre a las zonas amoratadas. Si es solo en una parte del cuerpo, puede deberse a un coágulo. Si es general, puede deberse a problemas pulmonares.

Piel marrón

Cuando se concentran queratina y melanina, y la dermis no se descama, puede verse de tono marrón. Las células muertas están apelmazadas y no se desprenden con facilidad. A veces es por un problema de falta de agua. Otras causas pueden ser inflamación de la piel, fármacos, embarazo o enfermedades endocrinas.

Enrojecida

Los vasos están más dilatados y, como la piel es transparente, se ve más el rojo de la sangre, lo que se llama cuperosis. Lo habitual es que sea genético, pero los vasos también se pueden dilatar por sustancias como alcohol, el calor, la temperatura o ingesta de sustancias picantes. También influye el subconsciente, pero una persona que no tenga los vasos dilatados tiende menos a sonrojarse por pudor. El flushing también es propio de ciertas enfermedades como la rosácea.

Fuente: Mía

COMENTARIOS