Opinión

El ajuste peronista está en marcha

Diego Sehinkman

Periodista. Psicólogo. Conductor del programa Sólo una vuelta más en la señal Todo Noticias

Con el Presupuesto 2021, quedó expuesto el show de la doble vara: de las 14 toneladas de piedra a la cara de piedra

miércoles 11 de noviembre de 2020 - 9:40 am

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Los guionistas oficiales trabajan contrarreloj para buscar eufemismos que permitan digerir lo que ya está entre nosotros: el ajuste peronista.

Primero, apenas asumido, el gobierno dio de baja la fórmula jubilatoria de Cambiemos e impuso subas por decreto que otorgaron aumentos inferiores a los que hubieran correspondido con la fórmula “apedreada”. Pero ahora sí, con la presentación del presupuesto, el “ajuste bueno” está formalmente entre nosotros: el plato principal es una vuelta a la fórmula de cálculo de las jubilaciones que no toma en cuenta la inflación.

¿Por qué es “bueno”? Porque según consta en el proyecto, tiene como objetivo “reducir el déficit previsional” y busca darle “sustentabilidad al sistema”. En cambio, ¿qué intentó la fórmula de Cambiemos? Es muy claro: “expoliar a nuestros adultos mayores”. El show de la doble vara. De las 14 toneladas de piedra a la cara de piedra.

Digámoslo otra vez: se viene un ajuste sobre los jubilados

Se hablará de un achatamiento solidario de la pirámide para que la base pierda menos que el vértice de las jubilaciones más alta. Y bla. Pero lo cierto es que la fórmula propuesta excluye a nuestra principal patología económica, la inflación, y se basa en la evolución de los salarios y en la variación de la recaudación de impuestos.

¿Cada cuánto serán los aumentos? Cada 6 meses. ¿Y qué recaudación y qué salarios tomará en cuenta la nueva fórmula? Respuesta: los registrados… ¡entre 3 y 9 meses antes!

¿Cómo se presentará en sociedad semejante fórmula?

Pronto lo revelará el Ministerio del Eufemismo, que años anteriores inventó términos como “sintonía fina” o “reacomodamiento” a la suba de tarifas y precios. No había inflación sino “puja distributiva”. ¿Por qué se usará un eufemismo en vez de decir “ajuste”? Porque el eufemismo le quita tenor emocional, dramatismo, a la acción. Cuando alguien cuenta sobre su ruptura sentimental y en vez de decir “me dejó”, dice “decidimos entre los dos hacer un stand-by”, termina creyéndoselo y el impacto anímico es menor. Hay que evitar decir “cortar”. Y hay que evitar decir “recorte”.

Pero además de qué se dice, importa quién lo dice: cuando Cambiemos quiso ajustar, el peronismo, los gremios, la izquierda, la Corte (impugnación a suba de tarifas), los movimientos sociales, el papa Francisco y gran parte de la sociedad le advirtieron, primero delicadamente, que sería imposible. Luego vinieron los cascotes voladores.

Agreguemos al changuito del ajuste las paritarias, que van por la escalera, y las magras subas de los sueldos estatales. Secretarios Generales, antes aguerridos, hoy comprensivos.

Lo cierto es que el presupuesto hace las veces de plan económico. ¿Y qué se observa allí? Que no hay ningún fomento a la producción de riqueza. Este presupuesto no baja impuestos a los sectores productivos para que crezcan las exportaciones de las que vienen los dólares. El costo argentino sigue intacto (costo laboral, impositivo y de logística). En síntesis, es un presupuesto que vuelve a lo mismo que ya fracasó. Recorta a los jubilados, sube impuestos (ver lo que reveló Carlos Pagni sobre el “costo Massa”) y no estimula la producción salvo con medidas proteccionistas para los de siempre, como los electrónicos de Tierra del Fuego.

Argentina es un Jurassic Park, un lugar único en el mundo donde ideas ya extinguidas sobreviven. “Para tener una macroeconomía más estable hace falta tener más política industrial, que permita producir más, exportar productos argentinos y reemplazar importaciones”. Lo tuiteó el ministro de producción desde su Iphone.

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