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Un argentino compró un castillo francés construido en 1550: mirá las increíbles fotos

Oscar Rinaldi nació en la provincia de Corrientes y terminó en el valle del Loire. Con su pareja compró el lugar sin agua, sin luz y sin calefacción y allí se instalaron con sus tres hijos con el objetivo de remodelarlo en el largo plazo; mientras tanto, reciben turistas que quieren vivir una experiencia diferentes

lunes 9 de noviembre de 2020 - 11:15 am

“Es cierto, cualquiera puede tener un castillo; lo difícil es mantenerlo”. Quien afirma esto al diario Perfil es Oscar Rinaldi, un argentino quien desde hace casi dos años vive un sueño hecho realidad en Francia.

El argentino de 40 años nacido en Goya (Corrientes), y su pareja Jeff, compraron como vivienda Belebat, un castillo construido en 1550 en la zona del valle del Loire. Actualmente, prestan servicios de alojamiento a aquellos curiosos que quieren sentir lo que es vivir en un castillo.

Hablar de vivir en un castillo puede resultar snob y hasta fuera de época, sobre todo en un momento del mundo como el presente con una pandemia que se extiende. Pero en esa zona llamada el “jardín de Francia”, los castillos son casi tan comunes como sus viñedos.

“El Loire es ‘châteaux-land’ o un ‘châteaux country’,” ironiza Oscar Rinaldi. “Acá hay muchos castillos, de hecho alrededor nuestro hay cinco; el mío es el más lindo (risas), bueno, el segundo más lindo”.

Y acto seguido aclara con humor para poner en contexto “su vida” en Belebat: “El castillo estaba a la venta porque sufrió un incendio que destruyó sus interiores y no tiene -por ahora- electricidad, calefacción, gas, ni pozo séptico. Jeff, yo y nuestros tres hijos-Roman, Leighton y James-, vivimos en una de las casas que antes tenían otro uso.”

“En su origen, en 1550, Belebat era muy grande y autosuficiente,”, detalla este correntino con castillo propio en Francia.

“Además de la casa donde estamos viviendo y estaban el resto de las’ dependencias’: la casa del casero, la de donde vivían los que cuidaban los animales, una panadería, una lavandería, un par de talleres, los establos, los corrales para vacas, cerdos, incluso una perrera porque acá se hacía caza, un palomar-que en su época era símbolo de estatus-, una capilla, una cava, y hasta un pabellón que hicieron los alemanes cuando lo ocuparon en la segunda guerra mundial.”

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