Opinión

Esperando al compañero Biden

Fernando González

Periodista. Es prosecretario general de Redacción del diario Clarín desde agosto de 2016. Antes fue director Periodístico de El Cronista (2008-2016)

Alberto Fernández pidió prudencia hasta saber el resultado de la elección en EE.UU. Pero Guzmán mostró su preferencia

viernes 6 de noviembre de 2020 - 7:45 am

Columna publicada originalmente en Clarín

La idea era estrenar la bandera de la prudencia. Aunque ese es un estandarte sin destino en este Gobierno. La orden del Presidente fue no mostrar preferencias entre los candidatos a la Casa Blanca. Todos saben en el poder que Alberto Fernández y Cristina Kirchner prefieren a Joe Biden y detestan a Donald Trump. Pero no había que decirlo. Esta vez no. Había que esperar a que hubiera un ganador.

Es que todavía duelen las heridas del pasado reciente. Sobre todo, la pulseada estéril para ganarle la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo a Mauricio Claver Carone, el candidato de Trump. El Gobierno sabía que la postulación de Gustavo Beliz se había quedado sin chances y entendió, tarde, que llevar la jugada hasta el final fue un costo innecesario mientras se negociaba la deuda con los acreedores privados y con el FMI.

Por eso, en estas horas no hubo declaraciones públicas sobre la elección en EE.UU. Ni siquiera un tuit canchero, de esos escritos en la euforia de las madrugadas y que después se lamentan. Prudencia de Alberto Fernández, del canciller Felipe Solá y del embajador en Washington, Jorge Argüello. Hasta el off the récord se volvió moderado y siempre con la misma excusa. No importa quien gane porque a la Argentina no le cambia el futuro que sea Biden o que sea Trump. Quien quiera creer, que crea.

Pero claro, tres días sin definición en la elección estadounidense son demasiados para un corazón argentino. El jueves por la mañana, durante una entrevista por radio, Martín Guzmán se escapó de la estrategia. “No es lo mismo; pienso que cambiaría (con Biden) sobre todo el tema del multilateralismo, las relaciones internacionales… Está claro que EE.UU. tiene el rol primordial en determinados equilibrios geopolíticos y que Donald Trump y Joe Biden tienen posiciones diferentes”. Quedó claro que, para el ministro de Economía, era mejor que ganara Biden a que Trump terminara reelecto.

Guzmán terminó explicitando lo que el Gobierno piensa puertas adentro. Que con Biden presidente EE.UU. no mirará tanto al Brasil de Jair Bolsonaro como el faro de América Latina. Que surgirán más coincidencias sobre el desafío de la pandemia y que no habrá grandes interferencias sobre la fluida relación que el ministro de Economía construyó con Kristalina Georgieva, la directora búlgara del FMI.

Las otras dos cuestiones estratégicas son Venezuela y Cuba. Después de la visita que Sergio Massa le hizo esta semana al embajador estadounidense en Buenos Aires, Edward Prado, el Gobierno se quedó con la idea de que Biden podría colaborar para construir un escenario de mayor racionalidad que evite el choque frontal con el chavismo. Los más entusiastas hablan de un cambio a partir del 15 de enero que restaure las garantías de la oposición y posibilite un proceso electoral que hasta hoy está viciado por el autoritarismo de Nicolás Maduro.

Las fantasías son más complejas cuando se piensa en Cuba. Es cierto que los demócratas pusieron en marcha un plan de descongelamiento con el régimen castrista que impulsó el gobierno de Barack Obama. Pero no será fácil volver a aquellos tiempos. Demasiadas cosas pasaron desde entonces y, sobre todo, pasaron cuatro años de Trump.

Los dilemas de Venezuela y Cuba son indispensables para Alberto Fernández porque cruzan sobre el puente de cristal de su relación con Cristina. El kirchnerismo exhuma en estos días las fotos de la Vicepresidenta con Biden, con quien se reunió en la década pasada antes de que una ofensa innecesaria con una valija diplomática rompiera los vínculos con el gobierno de Obama. No es la única que reivindica esos lazos que ahora cotizan al mejor precio.

El hombre que está a un paso de la Casa Blanca también se ha cruzado con Massa, con Argüello y con otro argentino encumbrado, el Papa Francisco, con quien se encontró varias veces.

“Ahora va a ser el compañero Biden”, exagera un integrante vitalicio del peronismo acerca del candidato demócrata que va camino a convertirse en el segundo presidente católico de los Estados Unidos después de John Fitzgerald Kennedy.

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