Alimentación

Algunos alimentos que pueden causar alergia

Si bien la lista es amplia, estos son algunos de los que quizás no sabías que pueden desencadenar reacciones alérgicas

jueves 12 de noviembre de 2020 - 7:01 am

La incidencia de las alergias alimentarias se ha incrementado en los últimos años. La prevalencia varía según el área geográfica, hábitos alimentarios, grupos de edad y otros factores, pero estas alergias afectan actualmente a entre el 3% y el 4% de la población general y es más frecuente en los niños.

Hay varios factores que son necesarios para que las alergias se desarrollen. Por un lado, debe existir una predisposición genética, por el otro, los factores ambientales deben provocar modificaciones a lo largo de los años que afecten a la expresión de los genes. También se contempla como posible causa los pesticidas o químicos de los vegetales y las frutas, así como ciertos aditivos que se le añaden a los alimentos, como sulfitos, glutamato, tartracina. Sea cual sea la causa, estos son los alimentos que más alergias causan:

– Lentejas: es la legumbre que más reacciones provoca. Sus síntomas aparecen tras la ingesta, la inhalación y el contacto.

– Ajo: pertenece a la familia de las liliáceas, al igual que la cebolla y el puerro. Puede provocar dermatitis de contacto en la piel, sobre todo debido a su principal alérgeno, el disulfuro de dialilo. Es habitual que se manifieste en las partes más carnosas de los dedos de cocineros o aquellos que los manipulen con asiduidad. Como el resto de alimentos vegetales, contiene unas proteínas que pueden provocar síntomas de alergia inmediata por ingesta cuando una persona está sensibilizada.

– Nueces: es el fruto seco más peligroso en estos casos. Con frecuencia producen reacciones graves que pueden llegar a ser mortales. Son responsables de la gran mayoría de casos de anafilaxia, y pueden aparecer como alérgenos ocultos o presentar una elevada reactividad cruzada entre ellos y otros alimentos vegetales. Por otro lado, a diferencia de otras alergias alimentarias, la de los frutos secos suele ser persistente y no desaparece con el tiempo.

– Durazno: se produce por una sensibilización a una Proteína Transportadora de Lípidos (PTL) llamada Pru p 3, que se encuentra en diversos tipos de pólenes y alimentos vegetales. No solo está en el durazno, sino que es muy abundante en otras frutas rosáceas como la manzana, la cereza y el damasco, así como en frutos secos, cereales, legumbres, lechuga, tomate. En el caso del durazno, se encuentra siete veces más concentrada en la piel que en la pulpa, y muchas veces se encuentra como alérgeno oculto en medicamentos y otros preparados. Puede provocar desde síntomas leves como el Síndrome de Alergia Oral -que generalmente solo afecta a la garganta y a la boca- hasta otros más graves como una anafilaxia, una reacción que afecta a todo el organismo y que es potencialmente mortal.

– Tomate: pertenece a la familia de las solanáceas y se consume de forma habitual tanto fresco como procesado, y cocinado es mejor que crudo. Aunque suele producir reacciones leves como alergia oral o urticaria perioral (alrededor de la boca), en algunos pacientes también puede provocar síntomas más severos. Las responsables son las profilinas, unas proteínas presentes en gran cantidad de alimentos vegetales y pólenes que son sensibles a la temperatura del cocinado y a las enzimas digestivas, por lo que solo suelen causar los síntomas típicos de la alergia oral. Desde hace un tiempo también se ha descrito alergia a las semillas del tomate.

– Marisco: La alergia a crustáceos (gamba, cangrejo, langosta, buey de mar) es más habitual que la alergia a los moluscos, como la almeja y el mejillón, o que a los cefalópodos como el calamar y la sepia.

La gamba (que tiene lo peor en la cabeza) es uno de los mariscos que más casos de alergia produce y la responsable es la tropomiosina, proteína resistente al calor y que también se libera en los vapores de cocción. Se encuentra también en el resto de crustáceos, moluscos, insectos y ácaros del polvo, lo que explica la reactividad cruzada entre estos y la alergia respiratoria producida por los ácaros del polvo, aunque hay alérgenos específicos para cada especie de crustáceo. Los síntomas se producen por ingestión, contacto e inhalación y, por el momento, el único tratamiento preventivo es evitar consumirlos.

– Huevo: suele aparece en torno al primer año de vida, cuando comienza a introducirse en la dieta. Algunas proteínas de la clara como la ovoalbúmina y el ovomucoide son las principales responsable, la yema es poco alergénica en términos generales. Algunos lo toleran cuando está bien cocinado, pero no cuando está poco hecho o crudo.

Fuente: Buena vida

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