Opinión

Las instituciones de Tucumán se desmoronan día a día

Sebastián Luna

Presidente de la Fundación de Lucha contra la Transgresión de Normas Legales y Principios Éticos - FUL.TRA.LEG.

Se viven momentos de mucha incertidumbre, mientras las instituciones se caen a pedazos, ante la mirada indiferente de funcionarios y una sociedad ausente

lunes 2 de noviembre de 2020 - 8:40 am

Columna publicada originalmente en Tucumán Despierta

Da la impresión de cuanto más se acerca el año a su epílogo, más situaciones extrañas y no tanto ocurren semana a semana en Tucumán. Y la correspondiente al final del mes de octubre no fue la excepción, aunque siempre destacan viejos vicios de parte de las máximas figuras del estado, aunque también de parte de personajes menores. En primer lugar, la Justicia ha vuelto a destacar, no tanto por su accionar, sino por lo que no hace.

En ese sentido, al Poder Judicial se le puede recriminar lo que sí hizo en el marco de la causa Pedicone – Leiva, luego de que desestimara los audios del juez de impugnación como prueba incriminatoria contra el vocal de la Corte Suprema. Lo peor del caso son las fundamentaciones del fallo que califican a las grabaciones como “clandestinas”, como si hubieran sido adquiridas de manera ilegal o violentando la intimidad de la otra persona.

Sin embargo, la Justicia consideró que los audios vulneraron los derechos constitucionales de Leiva. Es decir, se prioriza el supuesto cuidado del nombre del vocal de la Corte sin considerar la gravedad de la acusación. Se prioriza las formas en las que se obtuvo una prueba clave antes que el fondo de la cuestión. Y es que nadie hace hincapié en lo que implicaría que la Justicia compruebe que el magistrado del máximo tribunal es culpable de lo que lo acusó el juez Pedicone.

Y es que eso implicaría que las instituciones en Tucumán están corrompidas de una manera tal, que será muy difícil salir adelante mientras permanezcan los mismos personajes. Sobre todo en lo que hace a la Justicia, y es que confiar en este poder del Estado se dificulta cuando uno ve cómo un juez usurpa una vivienda que no le pertenece y tiene que ser intimado por la propia Justicia a devolver el inmueble, o de lo contrario, será obligado a hacer por medio de la policía.

Pero también la Justicia se pone en el ojo de la tormenta cuando no actúa, como es el caso de la Corte Suprema en el marco de la situación del legislador Jorge Yapura Astorga. El ex intendente de Tafí del Valle tiene confirmada su elevación a juicio oral y público por causas de corrupción, asociación ilícita, defraudación a la Municipalidad de Tafí del Valle, incumplimiento de los deberes de funcionario público, entre otros delitos. Sin embargo, desde el máximo tribunal no se activa el juicio oral y público.

La carta enviada a la mismísima presidenta de la Corte Suprema, Dra. Claudia Sbadar, por parte del denunciante de Yapura Astorga hace más de 12 días no conmovió a la integrante de la “Comisión Beraldi”. De esta manera, con más de dos meses transcurridos desde que el fallo en contra del legislador quedó firme, sigue gozando de la libertad e impunidad que le generan sus fueros de la Cámara legislativa, que tampoco nada hizo más que protegerlo.

La Justicia en Tucumán es de las peor consideradas, sobre todo, cuando puede observarse cómo en otras jurisdicciones funciona. Es el caso de la Justicia de Entre Ríos que falló en contra de los usurpadores del campo de la familia Etchevehere y dictaminó que debían dejar el terreno a pesar de que el propio Gobierno nacional tenía interés en que los hombres de Juan Grabois se instalaran en las tierras del ex ministro de Mauricio Macri.

Algo parecido ocurrió en el caso de la Justicia bonaerense, que ordenó el desalojo del predio de Guernica. En ese sentido, a plena madrugada se vio a la policía de la provincia de Buenos Aires cumplir por lo determinado por las autoridades judiciales. Hasta el mismo gobierno de Axel Kicillof tuvo que aceptar que hubiera entrado en desacato si no hacía cumplir la orden judicial. Está claro que cuando se quiere, se puede.

Ahora tendrá una nueva oportunidad la Justicia de nuestra provincia de demostrar que no protege al poder político, con el caso del empleado del Estado que está acusado de narcotráfico luego de que se le encontraran unos 120 kilos de marihuana en su automóvil. Se trata de alguien que trabaja en el Siprosa y que tendría importantes contactos políticos que, seguramente, intentarán que la Justicia no investigue demasiado. ¿Lo permitirá el Poder Judicial?

Lo que está claro, es que en este país está permitido que de una semana para la otra el dólar blue retroceda la impresionante marca de $26, es decir, casi un 15%. Pero, como lo vinimos marcando desde este medio, durante el transcurso de toda la semana, se trata de una disminución teórica en el sentido de que el propio Gobierno habría convocado a algunos jugadores del mercado que tienen dólares para que entren en el juego.

Esto significa que millones de dólares fueron volcados al mercado clandestino de las cuevas de la city porteña para lograr que el dólar blue bajara su precio debido a la mayor oferta de divisas en el sector paralelo. Sin embargo, las condiciones estructurales nada cambiaron acerca de la economía que hacen que la gente se vuelque masivamente a la compra de dólares. Pero la economía no es lo único estructural que falla en este país.

El pasado viernes a la noche en el corazón de Barrio Norte, en una vereda un hombre asesinó a su pareja de dos sendas puñaladas antes de suicidarse ante la vista de algunos vecinos de la zona. Semanas atrás, mujeres y niñas fueron amenazadas, violadas y asesinadas por parejas o vecinos cercanos. La Argentina en general y Tucumán en particular se han convertido en un lugar más inseguro para las mujeres en medio de la cuarentena más larga del mundo.

¿Cuánta sangre a diario se derrama en Tucumán sin que las autoridades se hagan cargo del asunto? La provincia semana a semana confirma que la cantidad de contagiados, no es lo único de lo que debería hacerse cargo. Sin embargo, sus autoridades siguen dejando mucho que desear porque no están a la altura de las circunstancias, en medio de un momento en el que la crisis económica del país, sólo puede ser comparada a la crisis institucional que vive Tucumán.

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